Cultura

Expedición de Magallanes-Elcano: 500 años desde que la Nao Victoria redondeó el mundo

Se celebra hoy el aniversario del fin de la Circunnavegación liderada por Magallanes y Elcano

Asistimos hoy a una carrera espacial que avanza a pasos tan gigantes como la propia inmensidad del universo. Cualquier detalle es motivo de posponer una misión, tal y como nos viene demostrando la NASA con su intrigante Artemis. Sin duda, y aunque la espera se antoje larga, de alcanzar sus objetivos supondrá una gran hazaña que se unirá a la lista de barreras rotas por los seres humanos. No obstante, y si permiten la comparación, la expedición más espectacular de la historia vino de la mano de Magallanes y Elcano. Más allá de porque fuera perpetrada desde nuestras orillas –algo que se suele celebrar menos de lo merecido–, la primera Circunnavegación de la historia es un capítulo a recordar sin descanso teniendo en cuenta su alcance y las herramientas que existían en el siglo XVI. Por tanto, un poco de razón podemos otorgarle a Antonio Pigafetta cuando, en el diario que le acompañó durante toda la travesía y que al final cedió al entonces rey Carlos I, aseguraba que «nadie en el porvenir se aventurará a emprender un viaje parecido».

Juan Sebastián Elcano (izda.) y Fernando de Magallanes (dcha.) dieron la primera vuelta al mundo en un viaje que partió en 1519 desde Sevilla y volvió tres años después
Juan Sebastián Elcano (izda.) y Fernando de Magallanes (dcha.) dieron la primera vuelta al mundo en un viaje que partió en 1519 desde Sevilla y volvió tres años después

Hoy se cumplen 500 años desde que la Nao Victoria llegase al puerto que, tres años antes, le vio zarpar junto con otros cuatro buques: el de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Aquel 6 de septiembre de 1522, según explicó Juan Sebastián Elcano al monarca español en una misiva, «con grandísimo trabajo de la bomba que, de día y noche, de dar con dos bombardas nunca cesaban, estando flacos como jamás hombres estuvieron, con la ayuda de Dios y Santa María, pasando los tres años, llegamos». De los 239 hombres que zarparon el 20 de septiembre de 1519 de la misma localidad, tan solo 18 lograron atisbar de nuevo la orilla creada por la desembocadura del río Guadalquivir. Entre ellos, Elcano, quien tomó el mando de la expedición después de la muerte de Fernando de Magallanes. El que ideó y capitaneó la atrevida travesía murió en un combate contra unos indígenas, pero su huella llega aún a nuestros días, pues, además de ser artífice de lo que algunos conocen como la primera globalización de la historia, también da nombre a uno de los grandes hallazgos de esta hazaña: el estrecho de Magallanes.

Travesía de la expedición Magallanes-Elcano
Travesía de la expedición Magallanes-Elcano FOTO: La Razón (Custom Credit)

Homenaje a Elcano y Magallanes

Como todo trabajo bien hecho, los resultados de la expedición fueron aún mejores que los ya exigentes primeros objetivos. El principal propósito de esta travesía, financiada por la Corona Española, era el de abrir una ruta comercial con la isla de las especias, actualmente Islas Molucas. Una búsqueda de este a oeste, que efectivamente desembocó en la apertura de un gran sistema de intercambio entre continentes, pero que también acercó a ojos europeos una fauna y una flora antes desconocida o descubrió los misterios del Pacífico, entre tantas otras aportaciones. «Hemos redondeado el mundo», afirmaba Elcano en su carta a Carlos I, y qué menos por parte de los herederos de esta hazaña que rendir homenaje a la llegada de la Nao Victoria a puerto. Gran conmemoración se celebra durante el día de hoy en Sanlúcar de Barrameda, el Rey Felipe VI presidirá una revista naval, evento de la Armada en el que participará el buque escuela Juan Sebastián Elcano. Asimismo, desde el núcleo de la localidad se iniciará la etapa de la Vuelta Ciclista a España, así como la jornada se consolidará con un concierto de la mano de la Orquesta Sinfónica de Sevilla: estrenará la obra «Magallanes. Réquiem in Memoriam». Una celebración en memoria de quienes nos abrieron paso hacia la inmensidad de nuestro mundo.