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Jenny Holzer: y se hizo la luz

El Museo Guggenheim de Bilbao inaugura una intensa retrospectiva de esta artista que ha hecho del lenguaje la materia prima de su creación

  • La artista estadounidense Jenny Holzer, ante una obra suya en la exposición que el Museo Guggenheim dedica a quien hace del lenguaje y la palabra el eje fundamental de su obra
    La artista estadounidense Jenny Holzer, ante una obra suya en la exposición que el Museo Guggenheim dedica a quien hace del lenguaje y la palabra el eje fundamental de su obra /

    Efe

Tiempo de lectura 2 min.

21 de marzo de 2019. 16:11h

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J. O.  21/3/2019

Jenny Holzer articula su arte con la luz y la palabra, las fuerzas motoras que pusieron en movimiento al mundo, si atendemos al libro de libros, la Biblia: al principio era el verbo (Evangelio según San Juan) y Dios hizo la luz (Génesis). Encontramos una artista de vanguardia que amasa sus propuestas con unas materias primas intangibles, pero resistentes al óxido del tiempo. La espectacularidad de algunas de sus propuestas da la impresión de ser una puesta al día con la época, que es esta sociedad de masas y consumo que solo parece detenerse ante lo formidable. Porque lo relevante de las obras de esta norteamericana son los mensajes, eso que tantas veces pasa desapercibido o que muta en eslogan ingenioso o chocante para que pase mejor por la garganta del público.

Un punto que recalcó ayer el director del Museo Guggenheim de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, durante la presentación de la retrospectiva, titulada "Jenny Holzer. Lo indescriptible", patrocinada por el BBVA. El propósito de la artista es "involucrar al público mediante la creación de espacios evocadores que invitan al observador a plantearse, definirse y posicionarse sobre asuntos polémicos, como la crisis de los refugiados, la violencia contra las mujeres o los abusos de poder sobre las poblaciones".

El museo dedica una retrospectiva, desde sus camisetas hasta sus trabajos en piedra, que recorre la evolución de esta creadora a lo largo de cuatro décadas de trabajo y de compromiso social que, como señaló Petra Joos, comisaria de la muestra, "destila empatía y pensamientos críticos condensados de múltiples maneras y de forma que siempre existe una dualidad o dos o más lecturas o niveles, como textos visibles e invisibles o tachados y proyecciones de minutos o de horas. El arte de Holzer da altavoz a lo innombrable y a lo indescriptible, tal y como expresa el título elegido para la exposición", informa Ep.

La artista no es una desconocida en el Guggenheim. Su pieza "Instalación para Bilbao" (1997), que consiste en nueve pistas de luz de más de diez metros de altura, está presente en el museo desde que el éste arrancó. Las propia Holzer explicó cuáles son las motivaciones que la impulsan a crear. "Tengo la sensación de tener que ayudar en lo que pueda echar una mano respecto a estos temas porque el mundo es especialmente difícil hoy día y haré lo que pueda para que otras personas saquen provecho de mis obras", indicó en una rueda de prensa.

E hizo una crítica a la impasibilidad de los ciudadanos ante muchos sucesos. "La indiferencia es horrible y lo que podamos hacer para ayudar es absolutamente necesario". Sin embargo, también reconoció cuáles son los límites del arte: "No voy a salvar el mundo, pero creo firmemente en que uno debería hacer lo que es capaz de hacer y, aunque quieras protegerte de manera egoísta contra lo que ocurre alrededor, creo que si puedes aliviar el sufrimiento de una sola persona, habrás logrado algo".

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