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Joaquín Rodrigo: sus gafas, su agenda y su bastón

La Biblioteca Nacional exhibe una muestra hasta el 24 de septiembre que reúne, al celebrarse los veinte años de su muerte, gran cantidad de objetos personales del maestro

  • Una guitarra de Joaquín Rodrigo, en la exposición/Efe/Víctor Lerena
    Una guitarra de Joaquín Rodrigo, en la exposición/Efe/Víctor Lerena

Tiempo de lectura 4 min.

23 de mayo de 2019. 14:46h

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Judith R. Iglesias.  23/5/2019

Con una ceguera que le arrebató la vista a los tres años Joaquín Rodrigo veía detalles que semejaban insignificantes a los ojos del mundo. Como llegaría a reconocer con el paso del tiempo, esa ceguera fue la que potenció sus demás habilidades. De esta manera, y con 98 años de vida dedicados a una prolífica trayectoria musical, el recuerdo del compositor valenciano llega ahora a la Biblioteca Nacional de España, gracias a la exposición ‘’El paisaje acústico de Joaquín Rodrigo’’. Considerado como uno de los nombres más célebres que el panorama de la cultura española nos ha regalado a lo largo del siglo XX, la muestra recorre cada uno de los aspectos que conformaron una vida consagrada al arte del espíritu.

Comisariada por el musicólogo en la Universidad de California en Riverside, Walter Aaron Clarck, y Ana Benavides, nos adentramos en un recorrido que celebra el XX aniversario de su fallecimiento. A través de retratos que enmarcan una deslumbrante biografía llegamos a una sección que recoge algunas de sus posesiones más preciadas.

Entre ellas, podemos ver sus gafas, su bastón e, incluso, su agenda, un objeto en el que reúne los contactos de algunos de los músicos más importantes del momento. Sin embargo, uno de los apartados más relevantes es el que se centra en la figura de quien fue la persona más significativa de su vida: la escritora y pianista Victoria Kahmi. ‘’Él siempre dijo que sin ella no hubiera hecho nada’’, recuerda Benavides. Así pues, tenemos a nuestro alcance una serie de cartas que se dedicaron, acompañadas del programa que conformaba ‘’Suit para piano’’, una obra que el maestro dedicaría a su compañera.

‘’La música de Joaquín Rodrigo todavía nos puede aportar muchísimo y debemos contribuir a que nos siga reconfortando y avivando nuestra experiencia estética’’, afirma la comisaria, antes de continuar: ‘’Hemos querido dar una perspectiva amplia de lo que fue su obra’’. Así, podemos ver los manuscritos de piezas como ‘’El preludio del gallo mañanero’’ con el que conoció a su esposa. ‘’Ella siempre dijo que se enamoró del músico antes que de la persona’’, argumenta Ana Benavides.

Del mismo modo, también nos encontramos frente a otros manuscritos como el del estreno del concierto Madrigal, que se celebró en la ciudad de Los Angeles ante 20.000 espectadores; y aquel que ha simbolizado su pieza clave: el concierto de Aranjuez de 1939, que llegó a trascender cualquier frontera y ha supuesto un gran impacto en la cultura actual, con múltiples versiones y arreglos. Es, sin duda, su obra más representativa en su vida y también en esta muestra, que busca dar cabida al artista y, más allá de eso, a la persona en sí.

La exposición, además, cuenta con algunas secciones muy particulares, como por ejemplo una en la que la música es la que rodea al visitante. Se trata de un espacio para la escucha, pues como dice Benavides, ‘’no hay nada para ver cómo es la personalidad de un músico si no es a través de su música’’. Otro apartado está dedicado a cuatro proyecciones audiovisuales, extraídas de documentales que se han realizado sobre la figura de Joaquín Rodrigo. Finalmente, nos podemos encontrar con textos escritos por el propio compositor, así como con algunos de sus correspondientes premios, entre los cuales se encuentra el Premio Príncipe de Asturias, que recibió en 1996.

Además, el maestro se incorporó, a pesar de su ceguera, a la industria cinematográfica para la que compuso la banda sonora de películas como ‘’Eres hereje’’ y ‘’Soy intrépida’’. ‘’Yo veía a través de los ojos de mi mujer y de mi hija y, más tarde, de mis nietas’’, solía decir el músico, que entendía la vida con un gran optimismo y era un trabajador infatigable que no dejaba de crecer y aprender, viendo cada vez más a través de las notas. Tal y como dice su hija, Cecilia Rodrigo: ‘’En sus propias palabras: "El acorde perfecto es el eje de mi lenguaje’’".

Podremos disfrutar también de cada uno de estos aspectos que conforman la vida de un gran intérprete y compositor que marcó el pasado siglo, desde el 24 de mayo y hasta el 8 de septiembre de 2019. Así mismo, el 29 de mayo tendrá lugar una mesa redonda dedicada a esta gran personalidad, que contará con la participación de Cecilia Rodrigo, presidenta de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo; y Adrián Rincón, experto en musicología y braille, y estudiante de Dirección en la Escola Superior de Música de Catalunya.

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