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La «Flauta» de los sin techo

El escándalo en la premier de esta «Flauta mágica» del Palau de les Arts se ha llegado a comparar con el de «La consagración de la primavera» en París

  • «La flauta mágica» de Mozart
    «La flauta mágica» de Mozart

Tiempo de lectura 2 min.

17 de diciembre de 2018. 00:22h

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Gonzalo Núñez 17/12/2018

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«La flauta mágica» de Mozart. Voces: Dmitry Korchak, Mark Stone, Tetiana Zhuravel... Coro de la Generalitat y Orquesta de la Comunitat Valenciana. Dirección musical:Lothar Koenigs. Dirección escénica: Graham Vick. Valencia, 13-XII-2018.

La ventaja de ir a un espectáculo que te han puesto muy mal es que, como uno va esperando lo peor, al final acaba teniendo una opinión más positiva. El escándalo en la premier de esta «Flauta mágica» del Palau de les Arts se ha llegado a comparar con el de «La consagración de la primavera» en París. Posiblemente alcanzase tanto ardor, pero lo que sin duda no tendrá es una repercusión similar. Al público del día 13 ya no le sorprendían los carteles y pancartas («Abajo la corrupción=Viviendas para todos», etc,) colgando por toda la sala. No es que unos sucedáneos del 15M hubiesen asaltado el teatro. Era una representación y nada más. Muchos aplaudieron con entusiasmo y otros tantos gritaron «fuera». Graham Vick, un regista de raza, lleva años en Birmingham tratando de atraerse un nuevo público a base de incorporarlo a sus espectáculos. Así enfocó también su «Stiffelio» de hace un año en Parma. Buena parte del público tenía que estar de pie y no sabía que se hallaba en medio del coro. No llega a tanto en esta «Flauta». Los tres repetidos tres veces en la obertura se unen a los tres monumentos que simbolizan para Vick los poderes en nuestra sociedad: política (la sede del €), las multinacionales (la de Apple) y la Iglesia (el Vaticano). Los tres acabarán siendo destruidos por un pueblo que sigue las peripecias de Tamino y Papageno recomendándoles cómo actuar y dialogando con ellos en español como si estuviesen en un concurso televisivo. En estos diálogos se escuchan cosas como «No seas gilipollas» o «Sudaca de mierda». Planteamiento fácil, pero difícil de poner en escena sin que altere a Mozart. El problema fundamental de la producción es su nivel musical. Sobresale la Pamina de Mariangela Sicilia, por línea y calidad tímbrica, mientras que Dmitry Korchak tiene voz pero resulta un príncipe poco elegante; Tetiana Zhuravel se las ve y desea en las coloraturas y graves de la Reina de la noche y el resto simplemente cumple. No convence del todo la dirección orquestal, a veces como ausente, y el coro no está en uno de sus mejores días. A destacar que las tres damas y algún otro cantante provienen del Centro de Perfeccionamiento del teatro. Vick, en su quinto enfrentamiento con este título, se enfrentó al público con una visión polémica, pero con un reparto de primera línea probablemente la sangre no hubiese llegado al río.

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