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La Guardia Mora de Franco: De carne de cañón a escolta exclusiva

De rimbombante porte y añejo recuerdo, esta unidad vuelve a la actualidad por la yerma polémica abierta por Compromís y recogida en este periódico acerca de las pensiones que paga el Estado a los miembros que aún viven, como marca la ley

  • Burgos, 1938. La Guardia Mora espera a que pase la comitiva para la celebración del segundo aniversario de la toma del poder de Franco
    Burgos, 1938. La Guardia Mora espera a que pase la comitiva para la celebración del segundo aniversario de la toma del poder de Franco

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23 de septiembre de 2019. 09:06h

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Luis E. Togores, catedrático de Historia Contemporánea.  22/9/2019

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Por el tratado de Algeciras (1906) España adquiría el compromiso, junto a Francia, de ejercer su protectorado sobre Marruecos. A España le tocó la zona más pobre conforme a los acuerdos de reparto firmados con Francia en 1912, los territorios próximos a la plazas españolas de Ceuta y Melilla.​ El conflicto armado que comenzó en 1907 y que se prolongó hasta 1927 supuso una enorme sangría para la Hacienda española y para los jóvenes reclutas que se vieron obligados a ir a luchar y morir a Marruecos.​ España, al igual que otras potencias europeas con posesiones coloniales, desde muy pronto comenzó a reclutar soldados nativos y mercenarios extranjeros –a partir de 1920 en La Legión– para reducir el número de jóvenes soldados de cuota españoles enviados a luchar a Marruecos. ​En 1911 el teniente coronel Dámaso Berenguer procedió a la organización y alistamiento de una unidad de soldados profesionales reclutados en el Protectorado español de Marruecos para combatir en mismo territorio bajo mandos españoles. Nacían los Regulares. A estas unidades de tropas marroquíes pronto se unieron otras unidades con tropas indígenas como eran las harkas, los Policías Indígenas, los Tiradores de Ifni y Tropas Nómadas, más las Mehalas Jalifianas, ésta última formalmente al servicio del sultán de Marruecos y de su representante en la zona española, El Jalifa.

► Polémica: ¿Por qué seguimos pagando las pensiones a los miembros de la Guardia Mora de Franco?

A lo largo de la inacabable Guerra de Marruecos España reclutó una masa enorme de soldados profesionales marroquíes que lucharon formando parte del Ejército español, librando con su sacrificio a muchos ciudadanos españoles de combatir en la terrible guerra de Marruecos. ​En 1927 la guerra de Marruecos terminó con la victoria de las fuerzas armadas españolas y quedaron los soldados marroquíes integrados en el Ejército español al igual que los miembros de La Legión española. Estas tropas siguieron combatiendo, ya que fueron enviadas por el gobierno de la II República a someter el alzamiento revolucionario armado de los socialistas y otros grupos extremistas de izquierdas en 1934. ​Con el comienzo de la Guerra Civil de 1936 el Ejército de África se situó abiertamente a favor de los sublevados. Desde un principio los nacionales comenzaron la recluta masiva de marroquíes y saharauis para luchar en la nueva guerra como tropas de choque. Historiadores como Mustapha El Merrouen estiman que fueron cerca de setenta mil los soldados marroquíes y saharauis que lucharon en la guerra de España, con casi un diez por ciento de muertos en combate y una ingente cantidad de heridos y mutilados, ya que eran empleados como «carne de cañón» .Durante la Guerra, nada más formarse en Salamanca el primer gobierno de los nacionales bajo la dirección de Franco, se decidió organizar una unidad para dar servicio de escolta a Franco que hiciese las guardias en la sede de su gobierno y que prestase servicio montada a caballo de escolta de honor al ya Generalísimo, a los embajadores extranjeros y altas personalidades que visitasen España.

La guardia personal, desde 1937

Formarán esta pequeña unidad miembros de la Guardia Civil junto con soldados moros seleccionados entre las mehanias y los tabores de Regulares por decisión expresa del propio Franco. Franco, antiguo oficial de Regulares y luego de La Legión, tomó la decisión de encomendar la guardia de su persona a tropas moras organizadas en forma de una compañía de infantería y un escuadrón de caballería. La compañía de infantería estaba destinada a formar la Guardia de Honor, que sería la encargada directa de dar protección al Generalísimo, así como de rendirle los honores preceptivos en los actos oficiales a los que asistiese, mientras que el escuadrón de caballería debería constituir el Escuadrón de Escolta, con la misión de guardia de honor montada del Jefe del Estado, embajadores, y otro tipo de operaciones especiales.

La nueva guardia personal del Generalísimo quedó constituida en noviembre de 1936 por dos secciones mandadas por oficiales, suboficiales, guardias civiles pertenecientes a la 7ª Compañía de la Comandancia de la Guardia Civil de servicio en la zona del Protectorado de Marruecos. En total 125 guardias. A los que se unieron 80 soldados moros escogidos entre las tropas jalifianas de la Mehaznías Armada. El Escuadrón de Escolta a caballo, que se formó en los últimos días de enero de 1937 y llegó a Salamanca el 7 de febrero de este mismo año, estaba integrado por el 2º Escuadrón del Tabor de Caballería del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán nº 1. ​Esta unidad mixta de Guardia Civiles y soldados moros prestó servicio hasta la Independencia de Marruecos en abril de 1956 –siguiendo la medida
adoptada por Francia poco antes–, momento que no sólo los soldados marroquíes dejaron de ser vistos en El Pardo, sino que poco a poco empezaron a ser remplazados en las
unidades de Regulares hasta su total sustitución por soldados peninsulares. España, a pesar de la conceder la independencia a Marruecos en abril de 1956, siguió manteniendo acuartelamientos en el país hasta unos años más tarde. En estos edificios prestaban servicio unidades de La Legión y Regulares, estos últimos integrados, en su casi totalidad, por marroquíes.

Los mismos derechos

La salida de España de Marruecos fue tensa, aunque sin llegar a las matanzas de europeos, como ocurrió en la antigua zona del Protectorado francés. España mantenía tropas en Dar Riffien, Larache o en Alcazarquivir. En el cuartel de Krimda, en Larache, se produjo un motín de tropas moras cuando fueron destinados a Alcazarquivir. Intentaron incumplir esta orden. La cosa no terminó en un enfrentamiento armado, pero La Legión movilizó a la VIII y IX Bandera con órdenes de terminar con la revuelta, si era necesario, con el uso de las armas. Este proceso se prologó casi hasta más allá de los años 80 cuando pasaron al retiro por tener la edad para abandonar el Ejército tras toda una vida de servicio a España. Ahora les corresponde su jubilación con los mismos derechos que a cualquier servidor del Estado.A los marroquíes y a los saharauis, españoles hasta 1975.

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