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La polémica exhumación de John Dillinger podría agrandar su leyenda 90 años después de su muerte

El popular ladrón de bancos fue declarado Enemigo Público Número 1 por el FBI

  • Imagen de la ficha policial de John Dillinger
    Imagen de la ficha policial de John Dillinger /

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12 de septiembre de 2019. 14:57h

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Paco Rodríguez 12/9/2019

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La leyenda de John Dillinger se fue agrandando con el paso de los años. El famoso ladrón de bancos, calificado como enemigo público número 1 en los años 30, trató de evitar a las fuerzas de seguridad y utilizó todas las armas que tuvo en su mano. Se llegó a hablar de que se quitó las huellas dactilares con ácido, de que se teñía el pelo, se alisaba las cejas e incluso, que llegó a someterse a una operación de cirugía estética para no ser reconocido. Todas estas acciones hicieron que se desataran las especulaciones y que se llegara incluso a dudar de que el cuerpo enterrado en su tumba del cementerio Crown Hill de Indianápolis no es él, sino el de una persona que se le parecía mucho. El FBI siempre sostuvo que el hombre que abatió era Dillinger.

La duda puede quedar resuelta antes del 16 de septiembre, cuando se produzca la exhumación del cadáver. El pasado mes de julio, el Departamento de Salud del Estado de Indiana otorgó al sobrino de Dillinger, Michael C. Thompson, de Monrovia, un permiso para llevarlo a cabo. El sobrino basó su petición en la necesidad de saber si su familiar finalmente fue enterrado en Crown Hill: "Creo que es fundamental saber si Dillinger vivió más allá del 22 de julio de 1934. Si no fue asesinado en esa fecha, estoy interesado en descubrir qué le sucedió, dónde vivió, si tuvo hijos y si esos hijos o nietos viven hoy".

El canal History Channel luego confirmó que la exhumación formaría parte de uno de sus proyectos documentales. Sin embargo, a pocos días de que acabe el plazo, el canal de documentales anunció que ya no participaría en el proyecto, sin dar explicaciones, lo que añade aun más misterio a la historia.

Los planes del sobrino de Dillinger de exhumar el cadáver provocaron un fuerte debate en la familia, así como entre historiadores y seguidores. Enmedio de todo esto, el FBI hizo una inusual declaración sobre el caso para indicar que "hay una gran cantidad de pruebas que respaldan que el cuerpo enterrado en Crown Hill es el del atracador de bancos.

Además de las reticencias de los familiares, Crown Hill emitió un comunicado el pasado 14 de agosto, en el que puso sus objeciones a la exhumación porque su obligación es proteger la integridad del cementerio: "También nos preocupa que la naturaleza compleja y comercial de esta exhumación pueda causar la interrupción de la tranquilidad pacífica del cementerio y de quienes visitan para recordar a sus seres queridos".

La polémica exhumación de John Dillinger podría agrandar su leyenda 90 años después de su muerte
Una vida marcada por la muerte de su madre y la Gran Depresión

Nacido en Indianápolis el 22 de junio de 1903, John Herbert Dillinger Jr. perdía a su madre cuando tan sólo tenía tres años. El joven se convirtió rápidamente en el líder de una pandilla del vecindario, que intimidaban a los niños del colegio y que comenzaron su actividad delictiva con el robo de carbón del ferrocarril de Pensilvania. Abandonó el colegio durante la adolescencia y trabajó en una tienda en Indianápolis, pero dedicaba su tiempo libre a robar en tiendas. El padre de Dillinger, al ver que su hijo iba por el camino equivocado, decidió mudarse a una zona rural en Indiana. Pero ya era demasiado tarde. Desde el primer día comenzó a meterse en problemas.

A los 19 años, robó un coche y logró escapar de las autoridades. Para evitar ser juzgado, decidió alistarse en la Marina pero su falta de disciplina y los problemas con la autoridad lo llevaron a desertar a los pocos meses, cuando su barco estaba atracado en Boston. De regreso a Indiana, con 20 años, cambió de trabajo tanto como de novia, hasta que conoció a Beryl Hovious, de 16 años, co la que se casó el 12 de abril de 1924. Pocos días después del enlace Dillinger y un amigo esperaron al dueño de una tienda de alimentación de la ciudad y lo asaltaron. La víctima trató de defenderse y sacó un arma, pero los delincuentes lograron huir.

Su padre, que formaba parte de la comunidad religiosa de la localidad, lo convención para que se declarara culpable, se confesara y pidiera clemencia. Pero el juez no la tuvo y lo metió entre rejas entre de 10 a 20 años, mientras que su compañero en el crimen, Edgar Singleton, fue sentenciado de 2 a 14 años. Nueve años y medio después, Dillinger volvió a la calle donde sólo le esperaba su padre. Su mujer se divorció de él mientras estaba en prisión. Pero Dillinger no sabía vivir de otra manera y planeó golpes a mayor escala. Resentido con la sociedad y con la justicia, puso el foco en los bancos. Tuvo tiempo en la cárcel de aprender de los mejores y ahora que estaba libre quería ponerlo en práctica. Tampoco ayudaba que la Gran Depresión había acabado con los pocos empleos a los que podía acceder.

Solo un mes después de regresar a casa, reunió a un grupo de hombres que le habían recomendado en prisión y robaron 10.000 dólares del New Carlisle National Bank en Ohio. Acamparon en el banco durante la noche, ataron a dos empleados y obligaron a un tercer empleado a abrirles la caja fuerte.

En lugar de contentarse con el botín, Dillinger y su pandilla se fijaron en otro banco, esta vez Bluffton. Sin embargo, este banco había sido robado antes y solo se llevaron 2.000 dólares. El 22 de septiembre, solo un par de semanas después de robar más de 21.000 dólares de un banco de Indianápolis, Dillinger fue arrestado por la policía de Dayton, Ohio. Fue capturado en la pensión donde vivía su novia, Mary Longnaker, con “cuatro pistolas, 2.600 dólares en efectivo, cartuchos de rifle y escopeta y notas detalladas de las maneras más rápidas de escapar de las ciudades con las alforjas llenas.

Pero lo tenía todo previsto. Y un grupo de amigos lo ayudó a escapar de la cárcel. Al cambiar de un estado a otro y con la muerte de un sheriff a sus espaldas, el FBI decidió intervenir en el asunto.

Después de que la pandilla robó al menos cuatro bancos más en diferentes estados del medio oeste, el FBI coordinó con las fuerzas del orden locales para atrapar a los forajidos. En marzo de 1934, Dillinger se había mudado con su novia a un apartamento en Minnesota. La casera entrometida se interesó por la pareja, y el 30 de marzo los denunció al FBI. Dos agentes se personaron en la vivienda pero Dillinger los recibió con una ametralladora. Los agentes lograron herirle en la pierna pero consiguió huir.

Tras recuperarse Dillinger y su banda se dirigieron nuevamente hacia Ohio. De camino se toparon con una pareja de policías, pero también lograron huir del FBI. La Agencia Federal trató de llegar hasta él al detener a su novia pero no lo logró. Dillinger trató de poner en marcha varios planes para liberarla pero no lo logró y se trasladó a Chicago y cambió su nombre por el de Jimmy Lawrence.

A estas alturas, el FBI ya tenía en marcha un grupo de trabajo dedicado a Dillinger y lo llamó "Enemigo público N ° 1". Incluso lograron encontrar su auto abandonado en la ciudad. El FBI sabía que estaba en la ciudad, pero durante varios meses no encontraron ninguna pista sobre él.

A finales de mayo, el gángster pagó a un cirujano plástico 5.000 dólares para que cambiara su aspecto. Le quitó lunares y cicatrices, le rellenó la hendidura del mentón y le quemó las huellas digitales. Eso le sirvió para esquivar a los agentes un par de veces. Pero una vez más, su gusto por las mujeres le condenó. Comenzó a salir con un adolescente fugitiva y prostituta, Polly Hamilton. Después de unos meses de relación, Hamilton le traicionó. En la noche del 22 de julio, mientras Dillinger y Hamilton estaban viendo un espectáculo, el FBI rodeó el teatro. A su salida, lo estaban esperando. Mientras huía para hacer tiempo y buscar su pistola, tres agentes lo siguieron y le dispararon seis veces, de los que cuatro acertaron en la diana. Tres fueron superficiales, pero el cuarto le entró por la nuca y salió por su ojo derecho.

Fue enterrado en una modesta tumba en el cementerio Crown Hill en Indiana, donde la lápida ha tenido que ser cambiada de cuatro veces debido a que sus seguidores iban robando piezas cada vez que lo visitaban.

La fama de Dillinger se fue acrecentando y muchos veían en él a una especie de Robin Hood, que robaba a los bancos que provocaron la Gran Depresión.

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