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Las carcajadas de Les Luthiers, bajo llave en el Cervantes

La Caja de las Letras de este Instituto alberga, hasta 2042, 52 años de espectáculo, humor, ironía, crítica social y un gran uso del lenguaje y de la imaginación

  • Les Luthiers han depositado el "secreto" de su humor en la Caja número 1224 del Instituto Cervantes
    Les Luthiers han depositado el "secreto" de su humor en la Caja número 1224 del Instituto Cervantes /

    EuropaPress

Tiempo de lectura 4 min.

10 de octubre de 2019. 20:08h

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Concha García Madrid. 10/10/2019

El escritor y biógrafo del grupo, Daniel Samper, piensa que para Les Luthiers no es suficiente con una caja fuerte, sino que necesitan "un sofá en la Real Academia". El grupo humorístico ha guardado hoy el "secreto" de su humor en la Caja número 1224 de la Caja de las Letras del Cervantes, bajo una llave que no se volverá a utilizar hasta el 4 de septiembre de 2042. En ella, han guardado los ingredientes principales de 52 años de espectáculos que tantas carcajadas, ritmos y aplausos han desatado.

Este legado contiene numerosas claves de su carrera humorística. Jorge Maronna y Carlos López Puccio, ambos veteranos, han sido quienes presentaron los objetos, aprovechando de paso para bromear: "Al saber que nosotros dejábamos nuestro legado, otros artistas que también lo dejaron han exigido que lo devuelvan". De esta manera, la Caja 1224 alberga ahora una hoja que fue fundamental para los inicios del grupo: la primera página de la partitura de la "Cantata Moratón". Según explicó Maronna, esta canción, que más tarde se rebautizó como "Laxatón" se trata de "una parodia de la 'Pasión según San Mateo' de Bach, tocada con once instrumentos informales". Además, añadió que "está escrita sobre papel para planos, ya que las copias eran más baratas".

Por su parte, el ya fallecido Gerardo Massana también está presente en este legado: han dejado una carta que escribió a sus padres en 1967, año en el que se creó el grupo. Los orígenes, por tanto, quedan sellados, así como una amplia carrera en la que tantos recuerdos les ha dado tiempo de acumular. El legado también contiene varias fotografías de su primer recital, la primera gacetilla de prensa escrita por Marcos Mundstock, textos con tachaduras y correcciones, así como varios libros, como es "Neneco", la biografía del desaparecido Daniel Rabinovich. Además, han guardado "Mi primer Quijote", que perteneció a Mastropiero, apuntando Puccio que "es muy adecuado para este lugar, ya que Mastropiero no lo entendió cuando lo leyó, y ya era adulto".

Según Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, Les Luthiers "son un ejemplo de la sutileza del idioma y de la imaginación". Tanto es así que, durante su más de medio siglo de carrera, han aportado, además de humor, toques de ironía y crítica social, trazos de educación, así como un gran dominio del lenguaje y un demostrado talento musical. Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno en funciones, ha destacado durante el acto "su finura inmensa pero también su sencillez para llegar a cualquier tipo de público".

El legado de la Caja 1224 se completa con una colección de DVD de sus espectáculos, así como con varios programas de mano, vinilos, una de las estatuillas de los premios Mastropiero y dos "yerbomatófonos", instrumentos informales creados con mates y que se utilizaron para dar forma a la pieza atribuida a Johann Sebastian Mastropiero -que alude a la Novena Sinfonía de Beethoven-.

De esta manera, los que comenzaron hace más de 50 años con la idea de hacer un pequeño recital humorístico en una fiesta de estudiantes, ahora forman parte del legado del Cervantes. Su música barroca, sus discursos intelectuales al compás de ritmos y palabras inventads, así como su talento y cualidad para hacer reír hasta no poder más se quedan ahora a la espera de volver a ver la luz en 2042.

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