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Lee Miller, la mujer olvidada de los surrealistas

La escritora Whitney Scharer recupera la figura de una de las musas de Man Ray en «La edad de la luz», una novela sobre la fotógrafa que desafió las normas, se convirtió en un icono y representa una época de libertades arísticas y personales.

  • Lee Miller, la mujer olvidada de los surrealistas

Tiempo de lectura 4 min.

14 de mayo de 2019. 01:00h

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Víctor Fernández Barcelona. 14/5/2019

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Da la impresión de que el surrealismo francés estuvo cerrado únicamente a los hombres. La aparición de mujeres es puramente anecdótica, como lo demuestra por ejemplo el papel de Gala. Pero eso no es así. La realidad es más compleja porque ellas estuvieron injustamente en un segundo plano, pese a que sus aportaciones fueron realmente importantes. Eso es lo que le sucedió a Lee Miller, modelo y fotógrafa, un nombre que ha costado reivindicar a consecuencia de su relación sentimental con Man Ray. La que fuera compañera del crítico de arte Roland Penrose, además de musa de Picasso, es la protagonista del debut en la narrativa de la estadounidense Whitney Scharer. En «La edad de la luz», publicada por Salamandra, nos propone una aproximación a la pareja Ray-Miller con el París de las vanguardias, más concretamente el barrio de Montparnasse, como algo más que un simple decorado. Este diario habló con Scharer en la capital francesa, a no muchos metros de donde se desarrolló esta historia.

«Siempre estudié fotografía, aunque no soy profesional. Desde luego sabía de la obra de Man Ray, pero desconocía completamente la labor de Lee Miller. No fue hasta 2011 que pude ver una exposición suya. Fue todo un descubrimiento. Pensé que me cautivaría Man Ray, pero quien me cautivó fue ella, que vivió una vida de reivindicación, casi del Renacimiento», apunta la escritora, quien recordó que Lee Miller «empezó como modelo para pasar a adentrarse en la fotografía surrealista y de moda. Luego, con la Segunda Guerra Mundial, se reivindicó. Ella era egoísta. En París, en los años veinte, a Lee Miller no se la honraba como a Man Ray. A ella la consumió no ser una mujer con un poder parecido al de Man Ray». Precisamente esta mirada, en ocasiones crítica, puede entenderse como una desmitificación de un tiempo sobre el que se ha escrito mucho y al que se ha dedicado no pocas exposiciones en las últimas décadas.

Pero la autora matiza esa apreciación porque «no sé si lo que he hecho en el libro es desmitificar. En todo caso, sí que he llevado esta historia a la vida. Ella se encontró ante una estructura de poder misógino que era la de los surrealistas. Allí todo era según el hombre y se miraba al otro lado. Lee Miller es alguien que está al margen. Era una “outsider” que estaba fuera del movimiento surrealista. Por eso podía mirar con sus propios ojos y eso es lo que hago en la novela».

Testigo de los desastres

El libro de Whitney Scharer se mueve a dos niveles. Por un lado y de forma extensa nos encontramos esta historia de amor y desamor entre Lee Miller y Man Ray. En otro nivel, tenemos a la fotógrafa en el frente de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, siendo testimonio con su cámara de los desastres de los campos de concentración. Todo aquello la dejó trastornada y fue el inicio de su descenso a los infiernos de la mano del alcohol. Esto último «fue una herida que nunca cicatrizó. Fue un trauma que la persiguió siempre y es algo que no podía olvidar mientras escribía el libro. Son como pequeños destellos de la metralla que le saltan al lector». Para construir esos momentos, Scharer se ha basado en las fotografías reales que captó la cámara de Lee Miller durante el conflicto bélico. «Ella quedó bastante quebrada con la guerra con un trastorno postraumático y ya fue infeliz en cualquier sitio. Después de la guerra, ella se casó con Penrose, pero no fue un matrimonio bueno y él tuvo una relación larga con otra mujer, con una trapecista». La edad de la luz» ha sido aplaudido por la crítica, además de haberse vendido sus derechos en varios países. Eso ha provocado que se anime a escribir un nuevo libro, también con nombre de mujer en la sombra. Poro solo anuncia que transcurre en Los Ángeles en los años cuarenta .

Una vida sexual difícil de creer

El libro contiene no poca información sobre la peculiar vida privada de los surrealistas, con fumaderos de opio en los que podemos encontrarnos a Éluard, Tzara o Duchamp, así como algunos datos de Man Ray con el sadomasoquismo. La escritora reconoce que se ha basado en la realidad y que «si hubiera puesto todo lo que he descubierto sobre las prácticas sexuales de los surrealistas, la gente no me creería».

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