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Los libros de la semana: de la leyenda onírica de Pessoa a la reconstrucción de la Guerra Civil según Álvaro Pombo

Las novedades editoriales también incluyen “Filming Picasso”, un retrato del artista a través de voces como las de Dalí o Henry Moore y “En busca del tiempo que vivimos”, de Gregorio Luri

Pessoa fue educado en Sudáfrica, en una escuela católica irlandesa de Durban
Pessoa fue educado en Sudáfrica, en una escuela católica irlandesa de Durban Archivo

Pessoa, retrato del autor que siempre se ocultaba

★★★★

Manuel Moya brinda una semblanza del escritor llena de vindicaciones, que barre tópicos y que aporta su dimensión literaria exacta

Es Pessoa uno de esos escritores que viven una reinterpretación perpetua. El hecho de ser un autor que apenas publicó en vida, un autor de manuscritos y no de «libros» al uso, más su desdoblamiento en más de cien seudónimos, incrementa su misterio. Y a profundizar en este creador del «heteronimismo» se ha encargado Manuel Moya, como antes hiciera versionando la poesía completa de los poetas pessoanos Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis Caeiro, Reis y Campos, o preparando la mayor compilación de sus cuentos editada hasta la fecha. El traductor advierte que estamos ante alguien tan fascinante como desconocido, pues «sobre él pesa más la leyenda o las leyendas que la probada realidad». Moya se plantea romper el tópico de ver a Pessoa en su relevancia heteronímica más que en el valor de sus versos, como si su personaje y su genial originalidad eclipsaran la calidad de su obra. Tal cosa la encara Moya comentando algunos de los mejores poemas del escritor, al tiempo que trata de apartar el cliché de considerar «su ausencia de vida»; antes al contrario, para el biógrafo la vida de Pessoa ejerció una fuerte impronta en su escritura. Moya nos conduce por la existencia de este hombre que se entregó a su trabajo de oficinista pero que fundó y colaboró con revistas literarias y estuvo pendiente de la política.

Polemista melancólico

«Pessoa no es el poeta neutral encerrado en la tópica torre de marfil. Es lo que habría deseado, pero para esto hubiera necesitado liberarse de la ficción humana, y eso nunca lo logró», dice Moya. «Mucha de su obra surge de esa sed de libertad que no logró conquistar», añade. Y qué mejor, para intuir ese deseo, que seguirle los pasos en su infancia en Sudáfrica, o como polemista y amigo de otros poetas, como hermano de tres chavales que murieron prematuramente, como enamorado de Ophelia, como hombre de carácter emprendedor pero también melancólico y hasta depresivo, hasta que el exceso de alcohol lo llevó a la muerte en 1935.

▲ Lo mejor

El libro está perfectamente estructurado por etapas y los apéndices son valiosos.

▼ Lo peor

Siendo una biografía no hubiera estado de más que contara con imágenes del autor

Picasso a través de las voces de Dalí, Alberto o Henry Moore

★★★

Luis Revenga reconstruye la historia del documental sobre su figura. Un momento que arrojó una buena semblanza del pintor

En 1981 –y para conmemorar el centenario de su nacimiento–, el director Luis Revenga realizó para TVE la película documental «Picasso». Más de cuatro décadas después, Revenga pone en negro sobre blanco todas las vivencias acumuladas durante aquel rodaje, y se suma así a la plétora de homenajes que jalonarán el presente «año Picasso». «Filming Picasso» constituye un sugerente cuaderno de bitácora en el que se entremezclan tres ejes narrativos: el «making off» del referido documental; la crítica institucional hacia la España de entonces y de hoy; y un impagable aparato testimonial en el que suman voces tan valiosas como las de Alberti, Bergamín, Tapies, Jean Cassou, Henry Moorre, Dalí, Pierre Cabanne o Roland Penrose. Cada capítulo del libro está planteado como un cuadro o escena en el que, a partir de un recurso como el del discurso directo –el autor se dirige directamente al lector, lo tutea–, se prima lo vivencial sobre el análisis académico. Luis Revenga parece entregarnos un filme sin montar, en el que las escenas se presentan como pequeñas islas que el lector/espectador puede ir conectando con libertad. Se trata de una estructura reversible, transitable a través de numerosos itinerarios, de puertas que se abren en uno u otro sentido. «Filming Picasso» debe contemplarse más desde el prisma de la lectura experiencial que desde el hermenéutico. Se trata de un libro cosido a base de ráfagas y de impresiones.

▲ Lo mejor

Constituye una atractiva inmersión en el universo experiencial de Picasso

▼ Lo peor

No aporta mucho más a lo que ya muchos conocemos sobre Picasso

Álvaro Pombo, de Primo de Rivera a la decepción

★★★★

El gran novelista reconstruye el clima inmediato a la Guerra Civil en una excelente obra de claro enfoque biográfico

La Guerra Civil continúa generando una narrativa propia. Buena prueba es esta novela de Álvaro Pombo. En un impecable estilo realista, deudor de Galdós y Baroja, y con un claro perfil de autobiografía, asistimos a la crónica de unos años convulsos en los que se mezcla un trágico vendaval histórico con las circunstancias de los protagonistas. El principal de ellos es Álvaro Pombo Caller, tío del autor. En la sociedad santanderina de la época, tensada por confrontaciones políticas, Alvarín, como se le conoce, se ve fascinado por José Antonio Primo de Rivera, lo que le llevará a afiliarse a Falange Española y, con el estallido de la contienda, a la cárcel entre diversas fatigas y vicisitudes. Se traza un retrato sociológico de las luces y sombras de la República, del esplendor intelectual, así como una reflexión sobre la violencia en los ideales de juventud, destacando la semblanza de un protagonista que avanza desde las ilusiones regeneracionistas hacia un decepcionado escepticismo. Y aparecen los enfrentamientos cainitas que se sucedían en el seno de los partidos políticos, desintegrando la deseable cohesión social. No se obvia la confrontación generacional y las diferencias ideológicas entre Alvarín y sus padres, él republicano azañista y ella liberal y cosmopolita.

Una idea platónica

La capital cántabra se erige en un mítico espacio de carácter identitario, «como si ser de Santander de toda la vida y sentirse mejor en Santander que en ningún sitio fuese una idea platónica, una perfección absoluta que los humanos solo a tientas alcanzan a contemplar de una sola vez del todo en ocasiones privilegiadas». O en penosas circunstancias cabría añadir, como las de una guerra fratricida. Torrencial ritmo, impecable prosa clásica, sincera evocación familiar y valiente testimonio civil constituyen los mejores referentes de esta excelente novela.

▲ Lo mejor

La acertada interacción entre la intimidad de los personajes y un trágico devenir histórico

▼ Lo peor

Nada a señalar, tratándose de una novela conformada en el mejor realismo clásico

¿Estamos viviendo realmente el fin de los tiempos?

★★★★

Gregorio Luri se pregunta sobre el hombre actual, sobre lo que tiene de ahistórico y analiza cómo abordar nuestra contemporaneidad

Ya escribió Marco Aurelio en sus «Meditaciones» que el pasado no existe, que el futuro es incierto y que lo único que queda es un presente continuo con fecha de caducidad. ¿Por qué no vivir entonces, se preguntó, solo en el presente? Y la respuesta, dijo, está en el hecho de que el presente, además de continuo, es algo inasible. Existe, sí, pero existe a medida que va transcurriendo. En esta obra, el maestro y pedagogo Gregorio Luri se interroga con clara lucidez por el presente de nuestra época. Y lo hace, más que desde una posición afincada en la coyuntura, desde una perspectiva más bien fragmentaria, dado que el presente, para Luri, y como para Marco Aurelio, también es inasible, aunque puede, señala Luri, dividirse en fragmentos. Esos fragmentos, en dicho sentido, aunque sean apenas entrevistos, son señales, en el fondo, de la época en que vivimos. Una época escatológica que nos hace preguntarnos si no estaremos viviendo, en realidad, en el fin de los tiempos. Una pregunta, por otra parte, que la humanidad viene haciéndose desde el principio de los tiempos. Así, lo que Luri ha pretendido hacer con este libro ameno y riguroso ha sido buscar y «encontrar en el presente las huellas que nos dirijan a la interrogación por lo que en el hombre haya de ahistórico». Es decir, aquello humano que, «estando en el presente, necesite algo ausente para ser comprendido». Algo que, ante un futuro incierto, sirva de guía a una humanidad que transita por el mundo algo desorientada.

▲ Lo mejor

El libro combina una erudición rigurosa con un estilo ensayístico muy cercano al lector

▼ Lo peor

El volumen no tiene desperdicio, ya que nos interroga sobre nuestro tiempo presente