Golpe al sueño americano

Durante veinte entregas, Tyler nos ha demostrado que la crónica de la vida familiar de clase media puede iluminar la condición humana de forma tan aguda como cualquier novela de ideas... aunque con pretensiones más humildes. Cada autor posee su propia artillería narrativa y constructiva: alambicada, digresiva, epatante, ambiciosa, onírica. La aborda sus historias sin alharacas ni caireles, conmoviendo al lector con un sencillo andamiaje.

No se puede decir que la familia Whitshank sea feliz, pero tampoco lo contrario. ¿Le sucede algo extraordinario a alguno de los miembros? No. Pero es ahí, precisamente, donde reside la magia de la pluma de Tyler... El libro se divide en cuatro partes. La primera, con diferencia la más extensa, narra la actualidad del clan, con Red y Abby siendo padres y abuelos. El segundo tramo se centra en el momento en que se conocieron y se enamoraron. El tercero hace otro salto en el tiempo, hacia atrás, para contarnos la historia entre Junior y Linnie, los padres de Red. El cuarto segmento nos devuelve a la actualidad, con un final compacto. No hay arrebatos líricos en esta narración en tercera persona, pero tampoco se lee a Tyler por su estilo literario, que está tan medido que parece no existir. Lo tiene, por supuesto, pero nos lo ofrece a escondidas; con economía y aparente naturalidad; dotado de exquisitez y sosiego. Nada mejor que lo conmovedoramente tranquilo para mostrar los resquicios de una familia y desmontar el sueño americano. Una investigación veraz de la rica diversidad de la naturaleza humana alejada de cualquier cliché.