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Libros

Todas las "Barcelonas" literarias en una sola Feria

La FIL de Guadalajara de México inicia su edición de 2025 con Barcelona como ciudad invitada y un programa literario que inaugura Eduardo Mendoza y que homenajeará a Carlos Ruiz Zafón y Carmen Balcells

Ambiente de público en los stands en la recién inaugurada Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) Alberto R. RoldánPHOTOGRAPHERS

Toda ciudad necesita un escritor para que trascienda la realidad prosaica que arroja su callejero, como hace tiempo Troya necesitó a Homero para que no fuera solo otra guerra más de tantas. La literatura multiplica una ciudad y superpone sobre su plano otras muchas con las que comparte sus calles, plazas, semáforos y pasos de cebra, aunque cada una de ellas respire por costuras distintas.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que en 2024 contó con la presencia de 2.763 sellos procedentes de 64 países y que alcanzó la cifra récord de visitantes, superando los 907.000 visitantes, arranca con enorme optimismo la edición de 2025, que cuenta con Barcelona como ciudad invitada. Pero, ¿qué Barcelona de todas las que existen? ¿La Barcelona de habitaciones tristes y melancólicas que Carmen Laforet en «Nada»? ¿La brutal, irónica y monumental que nos dejó en sus páginas Francisco Casavella? ¿La negra y canalla que dibujó con tanto acierto Manuel Vázquez Montalbán y que ha inspirado a otros escritores como Andrea Camilleri?

Quizá el programa -en el que concurren dos autores de relevancia sin discusión, como son Gonzalo Celorio, Premio Cervantes 2025, y Amin Maalouf, Premio Fil de Literatura de Lenguas romances de este año, y hombre comprometido con la conciencia y los problemas de nuestro mundo- es precisamente la indagación de ese intrincado laberinto de identidades literarias que se solapan entre sí en Barcelona. A lo mejor esa ha sido la razón principal que ha empujado a elegir como maestro de ceremonias para la inauguración del salón literario a un autor de la talla de Eduardo Mendoza, galardonado este mismo otoño con el Premio Princesa de Asturias, y uno de los artífices que han amasado algunas de esas otras Barcelonas que tanto aprecian los lectores: la de los anarquistas que asoman entre las páginas de «El caso Savolta», la que existió entre las dos exposiciones universales que acogió la Ciudad Condal entre 1898 y 1929 y que es tratada en «La ciudad de los prodigios» o esa otra urbe más ligera, divertida y contemporánea que recorrió aquel extrañado ser llamado Gurb.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, que abrió el «stand» dedicado a Barcelona, declaraba su «orgullo, satisfacción y alegría» por este reconocimiento de los escritores que escriben en catalán y castellano y que residen y hacen cultura desde la Ciudad Condal. Aseguró que es un reconocimiento a todos ellos. En sus palabras aludió al Boom latinoamericano, encarnado en dos Premios Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que residieron en sus barrios durante una temporada que hoy es legendaria, que hoy es también pura literatura, y recordó que en esta ciudad se imprime el 80 por ciento de los libros en lengua castellana que se publican cada año.

Durante la apertura, él mismo resaltó la deuda que Barcelona, Cataluña y España mantendrán siempre con México, que acogió al exilio español durante el trienio de la Guerra Civil, pero también resaltó otra importante vertiente inseparable de este evento: «Esta es también una excelente oportunidad para relanzar a Barcelona como puente cultural, aparte de suponer una oportunidad para generar nuevas oportunidades de trabajo».

Con estos mimbres, arranca una cita cultural, la más importante de la edición en el ámbito hispano, que contará con la presencia de María Dueñas, una autora estimada y apreciada, un año tras año, entre los lectores que acuden a la FIL; Sergio Vila-San Juan, que evoca el lado más misterioso de Barcelona y que han resaltado otros grandes narradores; Juan del Val, que presenta su último novela, la ganadora, precisamente, del último Premio Planeta; Leonardo Padura, Javier Sierra, Javier Cercas, Antonio Ortuño, Horacio Castellanos Moya o Chimamanda Ngozi Adichie, que sobresale entre los narradores extranjeros que han acudido al llamamiento de este año.

Pero esta edición, que aspira a dar a conocer el espíritu literario que encarna Barcelona, también incluye dos homenajes. El primero es el dedicado a Carmen Balcells, mítica agente literaria cuya semblanza vital y biográfica se evocará en una mesa redonda. El segundo, el de Carlos Ruiz Zafón, uno de los protagonistas de este año y al que se recuerda con un estand que alude a uno de los libros en español más vendidos en todo el mundo durante los últimos veinte años: «La sombra del viento», que terminó convirtiéndose en un mítico cuarteto que forma parte de los ciclos novelísticos más famosos de las dos primeras décadas del siglo XXI.

Ruiz Zafón reinventó esta ciudad, de la misma manera que Thomas Mann nos regaló una Venecia nueva, James Joyce nos entregó un Dublín desconocido y Ernest Hemingway reinventó París a través de los recuerdos de sus vivencias allí durante su juventud. La obra de Carlos Ruiz Zafón, que falleció en 2020, está viva y todavía disfruta de una enorme presencia, como puede contemplarse en esta Guadalajara de México, en las mesas del pabellón del Grupo Planeta, uno de los más amplios de la FIL, y donde goza de una presencia clarísima.