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Los Goya de Ibáñez Serrador

La fiesta de los nominados reunió ayer a los aspirantes a los galardones, entre ellos, el más esperado, Chicho Ibáñez Serrador, que recogió el premio de Honor a toda su carrera

  • Chicho Ibáñez Serrador, ayer a su llegada a la fiesta de los nominados de los Goya
    Chicho Ibáñez Serrador, ayer a su llegada a la fiesta de los nominados de los Goya

Tiempo de lectura 4 min.

15 de enero de 2019. 10:22h

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Marta Moleón.  15/1/2019

Predispuestos, exultantes y felices, los nominados a los Premios Goya de este año desfilaron ayer por el mítico Teatro Real de Madrid para celebrar y compartir sus recientes candidaturas. La Academia ha seleccionado esta vez una singular variedad de películas, cuyas temáticas oscilan entre la corrupción política de «El reino», la aceptación de la identidad, la incomprensión y la autocensura del debut como directora de Arantxa Echevarría con «Carmen y Lola», la violencia y la reconciliación con el pasado de «Entre dos aguas», la superación honesta y blanca de «Campeones» y el incendio constante de las pulsiones costumbristas de la España rural a través de la mirada de Asghar Farhadi y su «Todos lo saben». En esta 33 edición de los galardones, el cariz emotivo que impregnará la gala que se celebra el 2 de febrero en el Palacio de Congresos de Sevilla, vendrá de la mano del gran Narciso «Chicho» Ibáñez Serrador, que recibió ayer, en el Real, el Goya de Honor «por abrir el camino a toda una generación de cineastas españoles y por su excepcional contribución al cine de género», según la Academia. Como fue norma en los asistentes, Juan Antonio Bayona se detuvo en la figura del cineasta y destacó que es «un señor que me traumatizó cuando era niño [por películas como «¿Quién puede matar a un niño?»], y me ha ido muy bien. El lenguaje que hacía él cuando la televisión estaba en pañales era puro cine. Es un honor para mí entregarle este merecidísimo galardón». Ibáñez Serrador fue el creador de formatos míticos como «Un, dos, tres» e «Historias para no dormir», que están en la memoria colectiva del país y de muchos de los actores y directores varias generaciones más jóvenes que ayer festejaban sus nominaciones.

Dedicado a Vox

Llegó Ibáñez Serrador acompañado de sus hijos y se detuvo ante la Prensa: «Es muy emocionante que las nuevas generaciones me consideren un referente porque sirve para pensar que lo que has hecho lo mismo sirvió de escalón», dijo como si ya hubiera escuchado los elogios que se iban sucediendo por la alfombra.

Por su parte, Arantxa Echevarría, directora de «Carmen y Lola», señalaba que «espero que, por probabilidades, una mujer salga elegida como ganadora. La lectura que hago es que por fin se escucha el 50% de una mirada que se estaba perdiendo. Es terrible que no hayamos podido tener la oportunidad de hacer cine y las herramientas y la libertad para poder llevarlo a cabo. Que estemos nominadas tres mujeres a la categoría de mejor dirección novel es el mejor premio que podía imaginar. Es algo apoteósico. Como gane, tengo claro que se lo voy a dedicar a Vox. Para animarles a ver por primera vez una película de gitanas, bolleras y mujeres», declaró.

En esa línea se expresaba Celia Rico, directora de «Viaje al cuarto de una madre»: «Esto no pasaba desde 1990. Que hubiera tantas nominadas. ¿Qué ha pasado? Es algo increíble». También refiriéndose a una mujer, Gloria Ramos, la protagonista de «Campeones», Javier Fesser aseguró que ella «es el mejor ejemplo de naturalidad con el que me he podido encontrar».

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