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Marina D'Or, ciudad de canciones

  • Una imagen del videoclip del Colectivo Da Silva, que fantasea con Marina D'Or como derecho universal.
    Una imagen del videoclip del Colectivo Da Silva, que fantasea con Marina D'Or como derecho universal.

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22 de junio de 2019. 00:09h

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Ulises Fuente 22/6/2019

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Tras «Marisol», el Colectivo Da Silva vuelve a bucear en la tradición nacional a la búsqueda de una nueva aventura colorista y ye-yé. Esta vez, este grupo de músicos integrado por 7 miembros, «por el momento», lanzan «Marina D’Or» otro tema que pide playa y suena a eso, a «beach pop» y en el que retratan un anhelo, un complejo vacacional que es casi un estado mental, una idea universal. El colectivo ofrece, según un comunicado de su sello, Subterfuge, «una mirada retrospectiva hacia uno de los grandes iconos pop de la generación millennial española, un estandarte de la edad de oro vacacional en el Levante», donde tiene lugar la historia de la canción, producida por Banin Fraile, miembro de Los Planetas y Carlos Díaz, y que formará parte de su primer disco. Los vídeos de Colectivo siempre cuentan una historia, y, en esta ocasión, Manuel, guitarrista del grupo, se convierte en un leal y servicial empleado de Marina d’Or que anhela poder disfrutar de los servicios que el complejo vacacional ofrece. La banda está movida por un deseo de revolución: que el sueño de la experiencia en el complejo sea posible para todas las personas de España: «Un sueño que está tan cerca y a la vez tan lejos», explica la banda en un comunicado. Ya en el anterior adelanto del álbum, «Marisol», el grupo se cuestionaba el modelo de relación sentimental actual. La ruptura desde la pantalla del móvil y las redes sociales, por ejemplo. La inocencia e inconsciencia de quien usa su acceso a internet para elucubrar las sospechas y teorías más ridículas acerca de su ex pareja. Esos celos del siglo XXI. Y lo hicieron a través de un poderoso concepto: «el domingo heteroflexible». De nuevo, la puesta en escena era infrecuente, «un distendido picnic en Los Gobriales, un páramo donde la unión y reciprocidad de estos 7 individuos es máxima. Es aquí donde el colectivo posa y reposa, crea y recrea». Porque, acechando a pocos metros, un extraño sonido se inmiscuye en este episodio de inocencia. Es el sonido de lo que está por venir, del inmenso lunes que es el signo del futuro de estos personajes. «Ante esta situación, solo queda despertar. Despertar en otra realidad, donde todo esto haya sido una bonita, recurrente y necesaria ensoñación», aseguran. Feliz domingo en Castellón.

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