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Martá Sanz: «Hay paraísos que son escapistas y autoritarios»

Recupera «Amor fou», una novela inspiradora que adelantaba tendencias que hoy ya son realidad.

  • Martá Sanz: «Hay paraísos que son escapistas y autoritarios»

Tiempo de lectura 4 min.

06 de junio de 2018. 03:25h

Comentada
J. Ors.  6/6/2018

- Más que una novela era un pulso. Marta Sanz recupera «Amor fou» (2004), una obra anticipadora, que adelantaba horizontes políticos, sociales, sentimentales.

–¿Estuvo a punto de dejar de escribir por este libro?

–En aquel momento tenía una visión ingenua de las relaciones del campo literario y el mundo editorial. Pensaba que la literatura pertenecía a un terreno de total libertad de expresión. Las editoriales me dedicaban buenas palabras, pero no publicaban el libro. Me cuestioné, entonces, por qué escribía, qué sentido tenía y hasta qué punto la literatura puede iniciar una conversación en un espacio pú-blico. Estuve a punto cambiar a otras formas de creación.

–¿No existe esa libertad?

–Los escritores tenemos que ser conscientes de que la literatura es un proceso de comunicación y que vives en un contexto determinado. Dependiendo de lo que quieras decir en un libro va a ser mejor o peor recibido. Esta recepción puede desencadenar un mecanismo de autocensura, o las editoriales pueden publicarte o no. Cuando se habla de censura tiene que ver con el mercado y las posibilidades de complacer a un lector, que ya más bien es un cliente. Mi obligación es conocer esto y no vivir en un falso humanismo, porque no todo es posible.

–¿Cuándo el lector se convirtió en un cliente?

–En estos años tiene que ver con la interpretación de la cultura como producto de entretenimiento y la espectacularización de la cultura, aparte de que se ha desvinculado de lo educativo, una visión del mundo con la que interpelar a la comunidad. Esto está relacionado con el modelo económico vigente.

–¿Ha cambiado el texto?

–He reescrito algunas páginas y adjetivos con los que no estaba conforme. Lo que me ha sorprendido es que este libro era un pronóstico de los puntos débiles de nuestro Estado de Derecho. En 2018, los temores se han hecho realidad.

–¿Cuáles eran?

–Esta obra ha pasado de ser una distopia a un texto realista. Se han puesto de manifiesto los atentados frente a la libertad de expresión. Me preocupa que un actor o un rapero pueda ser procesado. Es lo que apuntaba en «Amor fou». No estoy en Twitter, pero a veces el pensamiento en las redes expresa mucho rencor. Son comentarios irreflexivos y eso me convence de que tenemos que apoyar más la educación para que las personas pensemos antes de hablar. Es urgente que desde el Estado se apoye la educación pública y humanística.

–¿Que relación mantiene con la literatura?

– A veces es de gozo y otras, me duele, pero al final el resultado es satisfactorio. Para mí escribir es una necesidad. Cuando me planteé dejarlo, me di cuenta de que no podía. Es un mecanismo de autoconocimiento y comunicación irrenunciable.

–Okupas y testigos de Jehová. ¿Aún aspiramos al Paraíso en la tierra?

–El Paraíso tiene diferentes acepciones, algunas alienantes. Existen paraísos escapistas y autoritarios, que buscan la fan-tasía en un mundo que no existe, y está el concepto de utopía. Creo que existen explicaciones globales del mundo y que la verdad y la utopía pueden ser un horizonte. La literatura es una encarnación de que la palabra puede intervenir en las relaciones públicas para que todo sea mejor. Deberíamos rei-vindicar un espacio de racionalidad común.

–¿Hay más amor que el romántico?

–En el amor hay una parte química, insondable, y, también, una construcción cultural. Esa materia cultural apunta a un amor histérico en el que tienes que poseer o ser poseído y que establece relaciones de poder que son las de la sociedad, un amor en el que si no sufres, no vives. Este es el amor que mata a las mujeres. Lo que yo pretendo es presentar un amor sereno, que apuesta por la empatía, el compañerismo, el proyecto común, ese momento en que el tiempo pasa rápido porque es bueno, pero no aburrido. Este amor te permite ser generoso, salir de la pelusa doméstica que te lleva a vigilar el móvil del otro y darte cuenta de los problemas del mundo. «Amor fou» es un canto a la fraternidad frente al amor vampírico y romántico.

–Es internacionalista. ¿Qué piensa del nacionalismo?

–Tienen que ver con la pobreza. Se han recrudecido por la crisis a nivel global. Su resurgimiento no se puede interpretar más allá del liberalismo. Los patriotas no son los que enarbolan una bandera, sino los que luchan para las que condiciones de las personas sean más justas e iguales.

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