Más allá del mito

La Razón
La RazónLa Razón

Es una paradoja, y ni siquiera cabe decir que aparente: Juan Goytisolo ha sido leído, comentado y valorado con más hondura y solvencia en Estados Unidos e Hispanoamérica que en su país natal. Para hacerse una idea cabal de la recepción crítica del nuevo Premio Cervantes, forzoso es levantar la mirada y otear otros horizontes, lejos de la piel de toro. Quien tal hace no tarda en comprender que el nuestro –el enseñado en nuestras universidades, por ejemplo– es un Goytisolo parcial. Como parcial es la reducción de su obra a la trilogía de Álvaro Mendiola y, sobre todo, a su primera entrega, por más que sea un hecho cierto el que «Señas de identidad» supusiera un cambio de paradigma estético en la novela española de la segunda mitad del siglo XX. Certeza, por otro lado, que conviene matizar, y por partida doble. Porque no fue ésta la única novela que rompió con un realismo –social o no– imperante en las letras españolas hasta la década de 1960 y divorciado de las principales corrientes narrativas del siglo (baste mencionar las casi coetáneas «Tiempo de silencio», de Martín-Santos, y «Volverás a Región», de Benet), y también porque «Señas de identidad» fue por primera vez editada en España en 1976. Es decir, 10 años después de ver la luz, en México, con el sello de Joaquín Mortiz. En nuestra recepción trunca de la obra de Goytisolo algo tiene que ver la vieja costumbre, tan nuestra, de aislar en compartimentos estancos creación y crítica, ficción e ideas; si bien me atrevo a pensar que algo más hay en el difícil encaje que la ingente producción de Goytisolo ha tenido y sigue teniendo en el ámbito cultural español. Ese algo, por decirlo rápidamente, es un rechazo, no siempre admitido pero no por ello menos eficaz, a la mirada de este autor. Una mirada desmitificadora sobre un país, España, que tal vez sea el que con más ahínco en Europa ha prodigado mitos nacionales lastrados de fuertes pasiones ideológicas. Y si un hilo conductor recorre la obra de Goytisolo, desde «Campos de Níjar» (1960) hasta «Carajicomedia» (2000), un hilo reforzado a su paso por las decenas de ensayos críticos dedicados a autores y temas españoles, precisamente es el que hace de ella el más continuado y audaz empeño en rescatar las realidades históricas de España y los españoles de los muchos siglos de «memoricidio» que nos las han ocultado. Hay que leer, desde luego, la más famosa de sus trilogías, pero sin perder de vista la producción posterior, sobre todo a raíz de «Makbara» (1980) y «Paisajes después de la batalla» (1982), cuando Goytisolo, en parte ya liberado del peso que durante años llevó a cuestas en su exilio del franquismo, se atreve a lanzar esa misma mirada desmitificadora sobre el mundo circundante. Siempre movido por la imperiosa sed de exploración y elucidación crítica que hace de cada uno de sus libros, sean de ficción, reportaje, memorias o ensayos, una invitación a pensar, ver y comprender más allá del prejuicio y el mito.

*Escritora