Cultura

Gin-tonic, puesta de sol y Trío Guarnieri

En verano, la música tiene lugar en escenarios emblemáticos, históricos; en este caso, en el patio de armas del Alcázar de Segovia

El Trío Guarnieri en el patio de armas del Alcázar de Segovia la pasada noche del 20 de julio
El Trío Guarnieri en el patio de armas del Alcázar de Segovia la pasada noche del 20 de julio FOTO: La Razón

Obras de Smetana y Dvorak. Trío Guarnieri. Patio de armas del Alcázar, Segovia, 20-VII-2022.

En verano abundan los festivales y la música tiene lugar frecuentemente en escenarios emblemáticos, históricos. De ahí que también por el espíritu con el que se acude, estos espectáculos no son solo un fin en sí mismos, sino que conviene aprovechar los entornos. Por eso, esta no es únicamente una crítica del concierto del Trío Guarnieri, uno de los más prestigiosos actualmente, sino una exposición de aquello de lo que también podrá disfrutar el público que acuda al resto de los espectáculos programados por este recién inaugurado MUSEG segoviano en su ya 47º edición.

Se desarrolla del 19 de julio al 13 de agosto y presenta cerca de 30 actuaciones artísticas para todos los gustos desde la danza contemporánea, neoclásica y flamenca al jazz, música sinfónica y de cámara, lírica, órgano, exposiciones y, como novedad, una actuación musical con títeres gigantes. La música sinfónica está presente con la actuación de la Sinfónica de Castilla y León (26 de julio) y la de cámara con tres conciertos en tres días, que fueron entre el 20 y 22 de julio, con las actuaciones del Trío Guarneri, el recital de Luca Chiantore y La Ritirata, ensemble dirigido por el violonchelista Josetxu Obregón.

Ofrecieron una excelente velada
Ofrecieron una excelente velada FOTO: La Razón

Un gin-tonic en la preciosa Plaza Mayor, junto a la Catedral, es un buen inicio para el siguiente paseo hasta el Alcázar, disfrutando de una impresionante puesta de sol como preludio a la música. El Trío Guarneri Praga se encuentra entre los mejores exponentes de la música de cámara. Durante la temporada 2019/20 celebró su 33º aniversario con su elenco original. Ofreció en el impresionante escenario del Patio de Armas, un programa muy suyo, con la breve apertura de la «Elegía Op.23» de Suk, el «Trío en sol menor op. 15» de Smetana, con ese último movimiento que parece no terminar nunca, y el «Trío en mi bemol menor op. 90» «Dumky», de Dvorak, a los que se añadió la propina de «Humoresque» del mismo autor.

Estos veteranos músicos mostraron su categoría desde la sensibilidad en los pianísimos de las cuerdas con sordina de la pieza de Suk. Expusieron con fidelidad el sentimiento trágico que encierra el trío de Smetana, compuesto tras la pérdida de su hija de cuatro años, pero también su optimismo final en la confianza de un más allá. En el «Dumky», que tocan desde su unión en 1986, plantearon una lectura enérgica con vigor bohemio. Violín y violonchelo con frases hermosas acompañadas con desenvoltura, como si fuese solo coser y cantar, por el piano. La velada terminó con un alegato a la paz en la clave de humor de Dovorak.

Después una ligera pero apetitosa cena al fresco de la noche para redondear un espectáculo y un entorno que dejaría boquiabierto a cualquier extranjero. ¿Cómo aprovechamos tan poco estas cosas? La Fundación Don Juan de Borbón al menos lo intenta en Segovia a pesar de la estrechez de presupuesto. Otros sitios, y pienso en mi amado San Lorenzo de El Escorial, proponen el peor festival de verano de toda su historia. ¿Para qué quiere el Teatro-Auditorio la Comunidad de Madrid y sus cercanos Monasterio y casas principescas? ¡Qué falta de interés e imaginación de la Consejería de Cultura!