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Un espectáculo redondo

Crítica de zarzuela / «La del Soto del Parral»

De Soutullo y Vert. Dirección de escena: Amelia Ochandiano. Intérpretes S. Hernández, J. Franco, A. Roy, A. Frías, D. Otaola, L. Álvarez, J. Cifuentes, F. Llorente, A. Aguilar. Dirección musical: M. Baeza-Rubio. Coro del Teatro de la Zarzuela y Orquesta de la Comunidad de Madrid. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 21-XI-2015.

Tiempo de lectura 2 min.

24 de noviembre de 2015. 00:50h

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24/11/2015

«La del Soto del Parral» es una de las grandes obras que firmaron al limón Reveriano Soutullo y Juan Vert junto a «La leyenda del beso» y «El último romántico». Estamos ante una zarzuela que combina en dosis equilibradas el drama –que nunca llega a ser tragedia– y el humor. De un lado las tensiones entre Aurora, Germán y Miguel, y de otro la comicidad de Catalina, Damián y el tío Prudencio. Curioso que la figura causante de las tensiones, Angelita, no tenga presencia en el escenario. La música contiene momentos magníficos, desde ese leitmotiv que nace de la preciosa aria inicial del barítono a la escena final, pasando por los temperamentales dúos o las romanzas de la soprano y la recuperada del tenor. Vuelve a La Zarzuela, con acierto y algunos retoques, la producción de 2010 de Amelia Ochandiano, que gusta desde que se levanta el telón y el público irrumpe en un aplauso ante lo que ve: un enorme campanario y una escena llena de colorido que parece ampliar el escenario del teatro. Maneja bien tanto los movimientos individuales como los de conjunto, y ya se sabe que nunca es fácil mover el coro. Teatro aplicado con ciencia a la zarzuela. Martín Baeza-Rubio confirma la buena impresión que ya causara en «Curro Vargas», extrayendo todo el colorido y los contrastes de la partitura. Si se quiere, quizá exagerando un poco el volumen orquestal. Afortunadamente los tres protagonistas principales cuentan con potentes voces. Saioa Hernández demuestra su ascendente carrera en una interpretación viva, Javier Franco aplica con soltura su voz de barítono lírico a un personaje que pide una voz más grave y Alejandro Roy exhibe una impactante proyección de agudos que interrumpe la representación durante minutos tras su aria. Su lugar en la lírica merece estar mucho más alto, porque voces así de tenor no hay muchas. Junto a ellos un lujo Aurora Frías, Didler Otaola, Luis Álvarez y Juanma Cifuentes. Título, producción y reparto componen una espectáculo al que merece la pena acudir.

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