Noviembre de 2019: "Blade Runner"ya está aquí

¿Se parece realmente el mundo de hoy al que predijo en este título de culto Ridley Scott en 1982? ¿qué tiene que ver nuestro presente con ese futuro distópico?

Sean Young era la replicante Rachel en la cinta, estrenada en 1982

¿Se parece realmente el mundo de hoy al que predijo en este título de culto Ridley Scott en 1982? ¿qué tiene que ver nuestro presente con ese futuro distópico?

Poco a poco el tiempo real de la historia avanza y alcanza las fechas míticas encumbradas por el poder de la imaginación, por la capacidad ilimitada de proyectar futuros por medio de la ficción. Ya estamos en noviembre de 2019: una fecha que los aficionados al cine ya han vivido anticipadamente a través de uno de los grandes clásicos de la ciencia-ficción: «Blade Runner» (1982), de Ridley Scott.

Si la realidad de 1984 no era tal y como George Orwell la prefiguró en su novela publicada en 1949; si, en 2001, las naves espaciales no se movían ingrávidamente a ritmo de valses tal y como Stanley Kubrick lo mostró en su película de 1968, la pregunta que ahora surge es: ¿tiene algo que ver nuestro presente con el futuro distópico que tan escrupulosa e intensamente describió Scott en «Blade Runner»? ¿Somos 37 años después lo que vimos reflejado en este filme oscuro, con una ciudad de Los Ángeles lluviosa y empecinadamente nocturna, plagada de neones, sobrepoblada y claustrofóbica hasta su casi irrespirabilidad?

Evidentemente no hay coches voladores por las calles de nuestras ciudades, ni tampoco ingenios biotecnológicos que se confundan con los seres humanos, y cuya única diferencia con respecto a éstos sea su capacidad de empatía. Sin embargo, aunque estos elementos icónicos y mollares –que, en la mayoría de los casos, son aquellos por los que se recuerda esta cinta– no hayan resultado ser ciertos, hay otros más «marginales» y «atmosféricos» de «Blade Runner» que llevan a concluir que nuestro noviembre de 2019 no dista mucho del contemplado en el filme.

Por ejemplo, la crisis ambiental que asola una sociedad en la que los animales auténticos –por escasos– se han convertido en artículos de lujo. El ecoicidio que subyace en cada plano de «Blade Runner» anticipa nuestro momento actual, en el que el planeta parece haber iniciado un viaje sin retorno hacia la extinción.

La abundante presencia de mensajes en caracteres orientales es otro de los presagios certeros dela película de Ridley Scott. El actual poder mundial de China parece despertar en dirigentes como Trump el temor a un final apocalíptico. Las consecuencias ya se saben: proteccionismo y zozobra económica global.

Por no hablar de la gran disyuntiva que en «Blade Runner» plantea un personaje como Rachael, interpretada por Sean Young: ella es una replicante pero posee sentimientos, tiene capacidad de empatía. Entonces, ¿dónde está el fiel que permite discernir la verdad, separar lo auténtico de lo falso? No lo hay. Ridley Scott ya anunció en 1982 que noviembre de 2019 sería el periodo de la posverdad. Y no se equivocó.