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¿Por qué triunfa Malasaña?

El director Juanjo Castro pretende descubrir la respuesta a esta cuestión con su documental «#MegustaMalasaña», el primero de una serie dedicada a este barrio de Madrid.

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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de agosto de 2017. 17:19h

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Madrid. 14/8/2017

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En ocasiones de un revés nace una gran oportunidad. Y Juanjo Castro, realizador vallisoletano pero madrileño de adopción, pues llegó a la capital con tan solo meses, sabe mucho de ello. Cansado de que no saliese el proyecto de ficción en el que llevaba inmerso desde hace años, Castro decidió emprender la aventura por su cuenta y realizar un documental -«que es más fácil de hacer que un largometraje»- sobre un tema del que tuviera un gran conocimiento. «Pensé en posibles ideas y me dí cuenta de que le tenía mucho cariño a Malasaña. Frecuento la zona desde hace 30 años y sentía curiosidad por descubrir por qué le gusta a la gente tanto este barrio desde hace tanto tiempo, ya que no vivo allí», asegura. El resultado es «#MegustaMalasaña», que profundiza, a través de más de una treintena de testimonios, en la historia de este barrio de Madrid y en sus diferentes etapas hasta llegar a la situación actual, mostrando sus rincones más característicos. «Mi objetivo era también sacar su arquitectura singular. Por eso decidí hacer cada pregunta en una esquina, de tal manera que el entorno tuviera su protagonismo. En primer término está la persona entrevistada y por detrás el movimiento del barrio», cuenta a LA RAZÓN.

Parafraseando a Manu Chao en su canción «Me gustas tú», Juanjo Castro también podría decir que le gusta Malasaña pues para él es fuente de muchos y buenos recuerdos: «No lo digo en plan nostálgico. Es cierto que salí mucho por la noche, pero también lo asocio a una gran cantidad de historias audiovisuales que hice de joven. Ahora me encanta dar un paseo por allí». No es el único. Como él hay mucha gente enamorada de este barrio situado en pleno centro de Madrid y por eso cuando el periódico local «Somos Malasaña» dio a conocer que Castro buscaba participantes para la realización de este proyecto, se presentaron tantas personas que al final tuvo que rechazar a muchas. Historiadores, vecinos, personajes populares, o artistas, todos forman parte de este homenaje a una zona que con el paso de los años se ha convertido en un icono de la capital.

UN PARQUE TEMÁTICO

Sin embargo, a pesar del claro tributo que a ella se realiza, el documental también incide en algunos problemas que afectan a diario a los vecinos, como la creciente suciedad o la gentrificación -neologismo con el que se alude al desplazamiento de una parte de la población original por otra de un nivel adquisitivo mayor-, incrementados desde que Malasaña es un barrio de moda. Lugar de encuentro de «hipsters» y símbolo de lo alternativo, pero también colmena de turistas y zona de paso de miles de viandantes cada día, según el director corre el riesgo de convertirse en un «parque temático»: «Los pisos se alquilan como apartamentos turísticos y se pierde la vida del barrio. Tendría que haber algún tipo de legislación para intentar parar esto. Si se homogeneiza Malasaña pierde su riqueza».

Para él, la solución se encuentra en preservar las características propias de la zona y para ello es muy importante continuar con el asociacionismo, instalado desde hace varios años y que ha pasado a ser una de las señas de identidad del barrio. Un barrio que para sus habitantes, como queda claro a lo largo de todo el metraje del documental, es considerado como un pequeño pueblo dentro de la gran urbe de Madrid. «El diseño de las calles forma una frontera muy marcada y, además, todos se conocen entre ellos. Existe esta característica típica de los pueblos de ir toda la vida al mismo sitio a comprar la carne o la fruta. Es hasta chovinista», apunta Castro.

Malasaña fue también el epicentro de la Movida, pero sorprendentemente en el documental esto se cuenta muy de pasada. Por eso Castro está ya con la preproducción y el comienzo de la grabación de «#MegustaMalasaña y la Movida», su continuación, que se centrará en los míticos bares musicales de la década de los 80 como el Penta, La Vía Láctea, o los desaparecidos King Creole, Agapo o el Cutre Inglés, una vez más a través de los testimonios de aquellos que vivieron esta época en primera persona. «En el proceso de edición del primer documental vi que contaba con demasiado material y debía cortar. Dejé de lado el tema de la noche porque ya no entraba. Ahora ha llegado el momento de retomarlo. La verdad es que le he cogido el gustillo», declara su creador. Por el momento, la primera parte está disponible bajo demanda en Vimeo, pero el objetivo de su autor es que llegue a plataformas digitales como Netflix o a emitirse en televisión.

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