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San Sebastián, hacia el final

El sentimiento de la inmensa mayoría de asistentes a la sección oficial coincide en señalar una floja selección, con valores fuera de sentido común

  • De izquierda a derecha, Elisabet Gelabert, Yolanda Torosio, el director Enrique Urbizu, Juana Acosta, Sofía Oria y Daniel Grao, durante la presentación de "Gigantes" / EFE
    De izquierda a derecha, Elisabet Gelabert, Yolanda Torosio, el director Enrique Urbizu, Juana Acosta, Sofía Oria y Daniel Grao, durante la presentación de "Gigantes" / EFE / De izquierda a derecha, Elisabet Gelabert, Yolanda Torosio, el director Enrique Urbizu, Juana Acosta, Sofía Oria y Daniel Grao, durante la presentación de "Gigantes" / EFE
San Sebastián .

Tiempo de lectura 2 min.

28 de septiembre de 2018. 15:44h

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Carlos Pumares.  San Sebastián . 28/9/2018

La serie televisiva “Gigantes”, de Enrique Urbizu y Jorge Dorado, no deparó ver dos capítulos mientras en otro local pasaba la serie completa. Magnífica, apeteciendo verla completa en casa en la tele. Los dos primeros capítulos, realizados por Urbizu, nos muestran la perfecta ambientación en un universo de tráfico de drogas, con buenos actores y un espléndido José Coronado como patriarca y jefe de un clan familiar que quiere echar del barrio a los gitanos, no por racismo, sino por el bocado a su negocio. Esperen el inmediato pase por televisión y no se lo pierdan.

“Bao bei er” (“Baby”), del chino Liu Je, es una de esas malas películas tan abundantes en la sección a concurso de este festival. Un lío de escaso interés que cuenta los problemas en China con respecto a las niñas para cuidarlas y, en su mayoría de edad, echarlas de casa. El Gobierno chino da dinero para el mantenimiento. Será muy interesante en su país, pero no aquí.

“Blind Spot” es el debut como directora de Tuva Novotny, autora del guión, sin tener idea de una y otra cosa, ni de escribir ni de dirigir. Tan torpe como para contar el intento de suicidio de una hija que no solo no vemos, sino que observamos la espalda de la madre bajando tres pisos por la escalera. Siempre de espaldas, gime y llora en el coche que sigue a la ambulancia que ha recogido del suelo a la hija. Esa obsesión de encuadrar las espaldas y oírla llorar... Es decir, en lugar de imágenes explicativas, vemos espaldas.

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