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Shakira cae en los penaltis

La colombiana derrocha esfuerzo físico pero falla en el examen de su voz

  • La colombiana Shakira, anoche en su concierto de Madrid / Foto: Rubén Mondelo
    La colombiana Shakira, anoche en su concierto de Madrid / Foto: Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 2 min.

04 de julio de 2018. 12:00h

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Ulises Fuente 4/7/2018

Salió vestida en unas mallas como para hacer «body pump» en la disco. De espectacular figura, Shakira se declaró «encantada de estar aquí, de estar de vuelta». La superestrella colombiana regresaba a una ciudad importante en su vida, Madrid, que nunca le reprochó que la cambiase por la eterna rival, Barcelona, para siempre. Y siete años después de la última vez, volvió a patear un escenario madrileño con un show físico como un par de horas haciendo sentadillas en camiseta de tirantes.

«Los últimos meses han sido los más duros de mi vida y pensé que no volvería a a cantar nunca más, pero los milagros existen y si estoy aquí es por ustedes, que me sacaron adelante por ser mis amigos y por permitirme el regalo de cantar», proclamó Shakira. Si alguien tenía dudas acerca de la salud de sus cuerdas vocales, anoche no fue la jornada para disiparlas completamente. Porque igual puede cantar estupendamente «¿Dónde estás corazón?» que dejar un lamentable «playback» en «She Wolf». «Si te vas», «Nada», «Perro fiel» y «Underneath Your Clothes» dieron paso al empate de la selección colombiana frente a Inglaterra en el descuento de su partido del Mundial de Fútbol. El público mayoritariamente femenino del concierto no prestó demasiada atención al tanto ni a las provocaciones de la prensa británica al respecto del patrimonio colombiano, que en la Pérfida Albión reducen a Shakira, café y esa cosa que rima con polvo blanco para esnifar.

Mientras la prórroga se disputaba, y hablamos de ello porque la carrera de la colombiana está vinculada al fútbol irremediablemente, interpretó «Inevitable» y «Chantaje», ese tema urbano en el que se le volvieron a ver las costuras del «playback». Y es que su sincronía labial, por usar una expresión americana, fue especialmente lamentable; no así su intacta habilidad para la coreografía. De la salud de sus caderas que jamás mienten, eso es cierto, volvió a dar cuenta antes de «Suerte», esta sí, y es de las difíciles, con voz en directo, aunque abusando del «sing along» para proteger la salud de sus cuerdas vocales. En «Amarillo», en cambio, su voz sonó real e imperfecta. ¿Es ese amarillo un homenaje a Colombia? ¿A los presos políticos? Nada de eso, es el amor. Esperen, que llegaba «La tortura» y luego «Antología» como las mejores versiones de la colombiana. Pero es que oigan, que Shakira se pone a tocar la batería en «I Can’t Remember to Forget You» sin micrófono al que cantarle y su voz suena como si... estuviera grabada. Así que, sin menospreciar a una artista que ha sabido adaptarse perfectamente a los tiempos, abrazar el reguetón, y lanzar temas infecciosos para la radio, en directo anoche probó poco más allá de su habilidad como bailarina. Por cierto que al final, estaba el «Waka Waka» de dulce recuerdo y una mala noticia: Colombia fue eliminada en los penaltis.

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