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¿«La casa del lago»? No me acuerdo

Fran Calvo y Fernando Soto estrenan en el Fernán Gómez la pieza del dramaturgo australiano Aidan Fennessy

  • Un momento del ensayo/Fotos: David Ruiz
    Un momento del ensayo/Fotos: David Ruiz

Tiempo de lectura 2 min.

01 de marzo de 2018. 21:13h

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Julián Herrero Madrid. 1/3/2018

No es habitual ver a un dramaturgo australiano llegar hasta España, pero, de vez en cuando, se ve –todavía algunos recuerdan «Cuando deje de llover», de Andrew Bovell, que visitó el Español a finales del 14–. El último en hacerlo es Aidan Fennessy, que, desde que estrenara su pieza en 2013, saca por primera vez «La casa del lago» de su país. La culpa es de Fran Calvo, señala Fernando Soto, aquí director: «Me la presentó, nos gustó y fuimos a por ella». Así empezó la aventura de este «thriller» «psicológico, corporal y social» que se estrena el 2 de marzo en el Fernán Gomez de Madrid.

Un entramado de «múltiples capas», presentan, en el que Calvo y Verónica Ronda interpretan a los dos protagonistas del mismo. Óscar Almeida, abogado criminalista, se despierta en una habitación de un hospital sin saber cómo ha llegado allí hasta que Alicia entra en la habitación con información de un accidente en el que el primero se ha visto involucrado y del que no recuerda nada. «En cada conversación crecerán las dudas sobre qué es verdad y qué no».

¿«La casa del lago»? No me acuerdo

Tampoco sabía Fennessy a donde le iba a llevar la historia: «No tenía mucha idea de hasta dónde llegaría la narrativa, pero tenía claras mis ambiciones acerca de lo que quería lograr. Retarme a mí mismo como dramaturgo para crear una trama precisa que entrara de lleno en el género ''thriller'' y en la que pudiera emplear a dos actores», explicaba el autor sobre su obra «más compleja».

Para Soto, el montaje también es un juego en el que comprobar cómo se sostiene los doce «rounds» en los que se divide la trama. «Es un texto escrito con una medida exacta –analiza el director–, donde las escenas tienen un ritmo con cierto tono cinematográfico y un espacio escénico que encierra a los personajes aportando cierta claustrofobia y desconcierto. Los espectadores deberán ir descubriendo los entresijos de una historia que homenajea a Hitckcock y a Poe».

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