Cultura

El caballero de Olmedo cambia el corcel por una motocicleta

Julieta Soria, Juan Cañas y Ainhoa Amestoy actualizan a Lope y hacen viajar a su protagonista entre el siglo XVII y hoy

Juan Cañas en "Que de noche lo mataron", de Julieta Serrano
Juan Cañas en "Que de noche lo mataron", de Julieta Serrano FOTO: Carmen Ballvé

Se consolida el trío artístico que forman Julieta Soria, Juan Cañas y Ainhoa Amestoy. Tras levantar Amor, amor, catástrofe, sobre los amoríos de Pedro Salinas, vuelven al ataque con Que de noche lo mataron, dentro de Clásicos en Alcalá. Sirve el verso de El caballero de Olmedo como título de una obra que actualiza la pieza de Lope. Don Alonso sigue estando en el centro de la trama, pero ahora es solo la mitad de una pieza que incorpora a un nuevo inquilino, a un chaval (también de Olmedo) que va a ver a su novieta a Medina y a su vuelta al pueblo vallisoletano se le pasarán por la cabeza los mismos pensamientos que sintió el protagonista original del Fénix de los Ingenios.

Cañas será uno y otro en la que es su primera pieza como monologuista: «Es un viaje en paralelo que termina fusionando las dos historias, la original y la del macarrilla», cuenta el actor. «Este chico tiene una novia furtiva en el pueblo de al lado y va todas las tardes a verla. Y a su vuelta se le aparece uno de los temas principales del Caballero, el presagio del mal», continúa. Esas nubes negras que se aparecen en el destino de Lope las toma también Soria para que el motorista (indeterminado, sin nombre, y con una moto de gran cilindrada) empiece a sentir una historia que ya se ha vivido antes.

Para Amestoy, directora, el juego que propone Soria es «casi realismo mágico»: «Son dos planos que encajan y que nos permiten trabajar desde el respeto al clásico y, a su vez, contar la historia que queremos». Caballero y motorista se reparten ese miedo irracional, las dudas, los problemas de éxito social o las envidias en una pieza que busca atraer a dos vertientes, «a los clásicos y a los más jóvenes con ese aspecto de videojuego, videoclip y hasta tecno», explica una Amestoy que ha descubierto que «el chaleco y las botas del Caballero también encajan en la parte más actual».

Vasco, Amo y criado

Fin de semana de estrenos en Alcalá, ya que además de la pieza de Lope-Soria, Eduardo Vasco llega al festival con una comedia de enredo, Amo y criado (de Francisco de Rojas Zorrilla, aunque con versión de Yolanda Pallín), y de la mano de la compañía colombiana Teatro Libre (que celebra su 50 aniversario): un soldado y su criado regresan de la guerra en Flandes y deciden intercambiar sus personalidades para resolver los enigmas que se encuentran a su llegada.

Vasco la define como «una comedia canalla, con los mimbres de las comedias de espada habituales, pero que hace saltar las costura del género. Es una de las características de Rojas Zorrilla, que reinventa el género y se vuelve más incisivo y libre. Sus personajes toman otros derroteros y, quizá, son los que más pegados al lumpen están de todo el Siglo de Oro. Son los menos escrupulosos». Habla el director de un autor al que le ha cogido el gusto: si ya puso en escena Entre bobos anda el juego, ahora prepara el siguiente asalto con su compañía de teatro, Noviembre.

  • Dónde: T. Salón Cervantes y Centro Sociocultural Gilitos, Alcalá. Cuándo: hoy, mañana y pasado. Cuánto: desde 8 euros.