Cultura

El capote de Tomás Rufo en La Maestranza de Sevilla

SEVILLA, 02/05/2022.- El torero Tomás Rufo saluda al público con las dos orejas cortadas al sexto toro de la tarde, durante la octava corrida de abono de la Feria de Abril celebrada hoy lunes en la plaza de la Real Maestranza, en Sevilla. EFE/Julio Muñoz
SEVILLA, 02/05/2022.- El torero Tomás Rufo saluda al público con las dos orejas cortadas al sexto toro de la tarde, durante la octava corrida de abono de la Feria de Abril celebrada hoy lunes en la plaza de la Real Maestranza, en Sevilla. EFE/Julio Muñoz FOTO: Julio Muñoz EFE

El capote de Rufo es oro y bulería; guitarra y cante jondo; postal, en el puente de Triana; rima, en el Arenal; y río Guadalquivir, desde la torre del Oro. Sevilla admiró su arte como a un lienzo velazqueño. Despeñaperros, ya no es Despeñaperros, sino un ¡olé! de Toledo y una verónica que se mece en el alma.

El albero de la Maestranza se rindió al capote de Tomás. Bastó con verlo torear, como si fuese Camarón de la Isla y un suspiro, entre Sevilla y Sanlúcar. El capote de Rufo, como el de Antonio Fuentes, como el de Curro Puya, como el de Cagancho, como el de Antonio Ordóñez, sueña el tiempo de Proust. Y el de Borges. Y el de Machado. Y el de Romero Murube.

Rufo no es Joselito el Gallo, porque quiere ser él mismo: de Sevilla a Madrid. Y de Madrid, a Sevilla. Conoce los secretos del temple. Y de la elegancia. Y de la gracia alada. Sin ringorrango. Sin afectación.

La media, con la que cerró una serie de verónicas, paró el reloj de la Maestranza y puso a Sevilla entera a tocar el piano de Chopin. Puerta de Jerez. Barrio de Santa Cruz, adelante. Hasta la Hostería del Laurel. Mito y leyenda. Capote de seda y luz. Vuelo blanco y clavel. Exacta geometría y aire limpio. Albahaca, en el trazo. Tomillo y romero, en las sílabas de los ¡olés! Lentitud. Cadencia. Métrica. Se apellida Rufo. Y se llama Tomás.