Ni fú ni fa con un susto de última hora en la undécima del abono isidril

La corrida de Pedraza de Yeltes deslució el festejo previo a la primera tarde de Roca Rey en el serial madrileño

El diestro venezolano Jesús Enrique Colombo durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro
El diestro venezolano Jesús Enrique Colombo durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro FOTO: Alfredo Arévalo Plaza1

El toque internacional de la undécima de San Isidro lo puso Jesús Enrique Colombo después de que el novillero Isaac Fonseca venido de México enamorara en la novillada del lunes. Colombo venía ya de vuelta conocedor de esta plaza y sus teclas. A pesar de ello, cuando estábamos a punto de acabar el festejo, dar la vuelta al reloj de la tarde, merodeó el drama. Tenía el sexto toro la espada dentro, en los terrenos de toriles. Un toro bajo de raza y sosote, pero que se guardó las balas para el final y cuando Colombo intentó el descabello le pegó un arreón que lo echó mano, a pesar de las condiciones atléticas del torero. Esas mismas que puso en juego con las banderillas. A veces tan potentes que se pasaba de toro. Se repuso del susto y el de Pedraza de Yeltes tras una huida hacia otro terreno se echó. Ponía fin a la faena a ese animal que acudió al engaño con escasa transmisión y según avanzaba racaneando el viaje. Tiró de oficio Colombo en una labor que no trascendió cuando, en realidad, la tarde ya se había apagado.

El diestro venezolano Jesús Enrique Colombo durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro c
El diestro venezolano Jesús Enrique Colombo durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro c FOTO: Alfredo Arévalo Plaza1

Fue el salmantino López Chaves quien abrió plaza con un toro de pocas opciones. Colorao de capa el animal se vino abajo y la emoción duró un pis pas. Un imposible hacer nada ante semejante animal que iba y venía paradote y deslucido.

Con el cuarto, un toro que se comportó de salida como si fuera toro viejo (a pesar de no serlo) se esforzó Chaves con escaso material y resultado. El de Pedraza era tan soso que aunque embestía pegajoso, el esfuerzo, periférico, caía en saco roto.

Cuesta arriba fue el segundo con ese punto ensillado de salida al que Colombo le quitó por chicuelinas. Tuvo muchas cosas buenas el toro, entre ellas la claridad en el viaje, la prontitud y la humillación. Lo hizo todo por abajo el de Pedraza. Javier Cortés lo supo y enseguida se plantó en los medios. A la faena le faltó más cercanía para que crujiera Madrid con fuerza, pero en ningún momento voluntad.

Un calvario pasó la cuadrilla para pasear al quinto, que esperaba mucho y tapaba la salida. Además de estar disperso en su lidia. Cuando Cortés tomó la muleta el ambiente estaba a la contra y aquello se convirtió en un desierto ante el poco fuste del toro.

El diestro Javier Cortés durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro.
El diestro Javier Cortés durante el undécimo festejo de la Feria de San Isidro. FOTO: Alfredo Arévalo Plaza1

José Palomares lo bordó en el tercio de varas y Colombo no despreció ninguna oportunidad con el capote. Era toro altón, que enseñaba las puntas y lo banderilleó entre la espectacularidad del portento físico y al ajuste del tercer par. El toro se movió pero con menos entrega, salía con la cara alta del embroque. Colombo apostó por el oficio y quiso hacer todo en el centro del ruedo. Lo más expuesto llegó sin duda en el final. En unas bernadinas cambiando el viaje al toro en el último instante que pudieron salirle caras. Se salvó y la tarde fue un compás de espera. De transito. Una de San Isidro.

Ficha del festejo

Las Ventas (Madrid). 11ª de la feria de San Isidro. Se lidiaron toros de Pedraza de Yeltes, desiguales de presentación. El 1º, parado y deslucido; 2º, bueno, con entrega y repetición; 3º, repetidor pero más derrotón; 4º, soso, deslucido y pegajoso; 5º, sin transmisión; 6º, bajo de raza y sosote. Más de media entrada.

López Chaves, de azul pavo y oro, estocada caída (saludos); estocada baja (silencio).

Javier Cortés, de catafalco y oro, estocada, aviso, dos descabellos (saludos); estocada (silencio).

Jesús E. Colombo, estocada caída, aviso (silencio); estocada, aviso, descabello (silencio).