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Cáceres refuerza su apuesta taurina con más festejos y más presupuesto
El documento municipal redefine el calendario obligatorio, eleva la ayuda para dos campañas y acota requisitos de experiencia y solvencia. La licitación se abre en dos pasos y con tiempos tasados

La plaza de toros de Cáceres vuelve al escaparate administrativo con un matiz que no es menor: el Ayuntamiento ha decidido endurecer las condiciones mínimas de programación y, de paso, respaldar con más recursos una expresión cultural que en la ciudad tiene pulso propio cuando llegan las fechas señaladas.
La primera cifra marca el tono. La aportación municipal prevista para las temporadas 2026 y 2027 alcanza 160.000 euros en total, el doble de lo consignado para los periodos anteriores, según la información publicada por el diario Hoy. En términos prácticos, el mensaje es claro: no se trata solo de abrir la puerta a una empresa, sino de fijar un marco estable que permita sostener un ciclo con garantías.
El pliego publicado este lunes obliga a la adjudicataria a programar un mínimo de tres festejos anuales, uno más que en el contrato precedente. Dos de ellos deberán ser corridas de toros integradas en la Feria de San Fernando y con presencia de figuras del toreo, condición que busca blindar el interés del abono y el eco público del serial.
El tercer festejo exigido será una novillada con picadores, que podrá celebrarse dentro del mismo ciclo o, si se opta por otra fecha, en el entorno de San Jorge o San Miguel. Además, el documento abre la puerta a un cuarto espectáculo, supeditado a que el Ayuntamiento fije el día: un margen que puede servir para ajustar la temporada a oportunidades de cartel o a la propia agenda local.
En el apartado ganadero, la exigencia también sube un peldaño: las reses deberán pertenecer a hierros de prestigio y con trayectoria reciente en plazas de primera categoría. No es un detalle decorativo; es una manera de proteger el nivel del espectáculo, de evitar atajos y de sostener una oferta que el aficionado reconoce al primer vistazo.
La adjudicación se articula en dos fases. Primero, la presentación de solicitudes con un plazo de 30 días. Después, las empresas que cumplan los requisitos serán invitadas a formular oferta. Y aquí el Ayuntamiento no se limita a pedir voluntad: exige experiencia acreditada en la gestión de plazas de primera o segunda categoría, además de solvencia económica respaldada por certificados y documentación. En resumen, Cáceres no solo saca su plaza a concurso: la pone a examen.
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