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"Traviata" se quita los tacones

El director Paco Azorín apuesta por una revisión feminista de la conocida ópera de Verdi en el Festival de Peralada

  • Fragmento de la "La Traviata" representada en 2005 durante el Festival de Salzburgo
    Fragmento de la "La Traviata" representada en 2005 durante el Festival de Salzburgo
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de mayo de 2019. 19:20h

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Marta Moleón.  Madrid. 20/5/2019

El mes de agosto se perfila en el calendario como un momento extraordinariamente oportuno para trasladarse a los rincones cortesanos del París opulento del XIX a través de dos elementos fundamentales: la voz prodigiosa de la joven soprano rusa Ekaterina Bakanova y la dirección del multipremiado y reconocido escenógrafo Paco Azorín (Barcelona, 1974). El pequeño enclave de Peralada (Gerona) vuelve a transformarse en el escenario principal del Festival Internacional de Música Clásica y acoge durante el tedio estival una nueva producción de la mítica ópera realista de Giuseppe Verdi “La Traviata”. Esta reinterpretación de la ópera basada en la novela de Alejandro Dumas “La dama de las camelias” adquiere una perspectiva fuertemente innovadora y contemporánea que el propio Azorín califica de feminista. “Nada es lo que parece a primera vista: el amor no siempre es dulce, el placer no siempre es destructivo, la familia no siempre es coherente, la enfermedad no siempre es una expiación de los pecados de juventud, y el pasado no siempre es mejor”, declaraba el director para efe esta mañana en la presentación que ha tenido lugar en Barcelona acerca de las impactantes imágenes que formarán parte de la puesta en escena.

Se trata de una apuesta poco convencional dentro del panorama operístico español que bebe de toda esa resaca de las mareas sociales que claman por la necesidad de una representación liberada de la mujer y que pretende establecer una serie de cuestionamientos nuevos acerca de los roles de género tal y como indica el catalán: “El empoderamiento de la mujer a principios del siglo XIX nos ha permitido ver el mundo con otros ojos, con una visión mucho más abierta, global e integradora”. Esta historia de amor en la que Ekaterina Bakanova, quien debutó en el Covent Garden con el mismo papel y que acaba de interpretar esta ópera en Florencia, Dresde y Venecia, representa a una Violetta Valery que no necesita tutelas o consejos masculinos para conseguir ser ella misma, va acompañada de un vestuario teatral que protege y potencia la esencia del mensaje gracias al trabajo del diseñador toledano Ulises Mérida.

Como ya hiciera con la figura de Tamara de Lempicka en su colección de invierno de este año, Mérida se inspira de nuevo en otro referente femenino independiente, nómada y adelantado para la construcción de Violetta como la escritora y baronesa francesa George Sand, que se vestía de hombre para entrar en todas las fiestas. Tal y como señala Azorín, se trata de una Violetta “cómoda, con pantalones, y aunque también llevará tacones, hay un momento en el que se quita los zapatos”. Dispuesto a desafiar la solemnidad reinante en producciones de semejante envergadura, el director de escena desconstruye “La Traviata” tras el éxito cosechado con “Otello” de Verdi y más recientemente con la ópera bufa “Il finto sordo” programada por la Fundación Juan March, para acercar al espectador un romance mucho menos estereotipado que el original, en el que los tacones molestan.

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