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Vivica Genoux, gorgoritos a gogó

Tiempo de lectura 2 min.

12 de abril de 2019. 08:40h

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Gonzalo Alonso 12/4/2019

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«Memoria de Farinelli». Obras de Porpora, Torri, Vivaldi, Broschi, Giacomelli y Hasse. Mezzosoprano: Vivica Genaux. Les Musiciens du Louvre. Violín y director: Thibault Noally. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 9-IV-2019.

Últimamente está muy de moda el repertorio de castrati como Senesino o Farinelli. En buena parte se debe a las recuperaciones realizadas por Cecilia Bartoli tanto en conciertos como en discos. Sin embargo, hace más de quince años que ya la también mezzo Vivica Genoux dio a conocer un cd centrado en este mismo repertorio. A él ha vuelto en su último espectáculo «Memoria de Farinelli», con una serie de arias en las que predomina la exhibición vocal de sus impresionantes capacidades para las agilidades, pero también algunas más lentas en las que mostrar otra de sus características como es la expresividad dramática. Entre unas y otras, como suele ser habitual, algún pasaje instrumental a cargo de ese excelente grupo que son Les Musiciens du Louvre, pero que en esta ocasión no tuvieron su mejor noche bajo la dirección del también violinista Thibault Noally. La cantante se metió al público en el bolsillo ya con la primera de las arias –«Vo’ che in mezzo del furore» de Torri– con sus gestos para denotar el esfuerzo que realizaba para sacar adelante brillantemente tanta coloratura. Después, al empezar la segunda parte, aún más al reírse ella misma del vestido a lo «Elvis Presley» –el Farinelli de los años cincuenta, según ella– del vestido que sacó. Sería inútil intentar destacar alguna de las muy exigentes piezas abordadas, pero quizá «Sposa... non mi conosci», de Giacomelli, tan similar al «Sposa son disprezzata» del «Bajazet» vivaldiano o la última propina «Agitata da due venti» de «La Griselda» de ese mismo compositor. Vivica Genaux no es realmente una mezzo sino más bien una soprano corta, lo que se percibe en el color de los agudos y en el escaso timbre de los graves, tampoco la voz posee una voz de belleza o caudal excepcional, pero sí una técnica admirable para las agilidades y con ella arrasó. El público estuvo entregado de principio a fin y abundaron los vítores.

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