Will Smith: «Hollywood tiene prejuicios muy básicos»

Visita Madrid para presentar «La verdad duele», película inspirada en la historia real del doctor Omalu, y critica la ausencia de personas de raza negra en las nominaciones de los Oscar

47 años. Es la edad que tiene Will Smith (en la imagen), que ha dejado ahora de lado la comedia
47 años. Es la edad que tiene Will Smith (en la imagen), que ha dejado ahora de lado la comedia

Visita Madrid para presentar «La verdad duele», película inspirada en la historia real del doctor Omalu, y critica la ausencia de personas de raza negra en las nominaciones de los Oscar

Will Smith no fue nominado al Oscar por su última actuación en «La verdad duele». De hecho, ninguna persona de raza negra lo ha sido. Smith se ha mostrado crítico con Hollywood tras conocerse las nominaciones, sobre todo porque para él «la diversidad es el superpoder de América y la grandeza de Hollywood consiste precisamente en ella, en dar un lugar para que todas las voces, las historias y las creatividades de todas las personas, sus pueblos y sus culturas puedan fundirse y trasladarse a todo el mundo. Considero que en los últimos 18 meses hemos visto una progresión grave en este sentido. Levanto la voz porque podemos hacerlo mejor». Y añade que el problema está en «el sistema de Hollywood como tal, las agencias, los estudios... que tienen prejuicios muy básicos que te encuentras desde el primer día en el que llegas a allí a trabajar».

El actor de raza negra que tampoco fue nominado en los Oscar de 2013, a pesar de protagonizar una de las mejores películas del año, fue Jamie Foxx por «Django desencadenado». En principio su papel lo iba a interpretar Will Smith, pero lo rechazó porque a su mujer, Jada Pinkett-Smith, «le preocupaba la negatividad que representa la esclavitud y estar durante seis meses en casa con ese ambiente le parecía cargante». También en principio rechazó interpretar al doctor nigeriano Bennet Omalu en «La verdad duele», dirigida por Peter Landesman, aunque una conversación le hizo cambiar de opinión.

Desafío al deporte rey

Convertida en uno de los mayores espectáculos del mundo, la final de la temporada de fútbol americano, la Super Bowl, cumple en 2016 su 50 aniversario. El partido se celebrará el próximo 7 de febrero y se espera que su retransmisión por televisión supere los más de 114 millones de espectadores del año pasado. Y es que el alcance del fútbol americano no tiene límites, al igual que el poder de la institución que organiza la competición profesional, la NFL (National Football League). Contra ella luchó el doctor nigeriano Bennet Omalu. Tras la muerte de uno de los mitos del deporte rey en Estados Unidos en 2002, Mike Webster, él emprendió sus investigaciones y descubrió que parte de los jugadores sufren alucinaciones, pérdida de memoria y depresiones entre los 40 y los 50 años hasta que desembocan en el suicidio. Además, concluye que esto se debe a que los numerosos choques entre cabezas que sufren durante sus carreras les desgastan el cerebro más rápido de lo normal. Así, Omalu pasó a ser el enemigo número uno de la NFL, al poner en riesgo su supervivencia con una dolencia que él llamó Encefalopatía Traumática Crónica.

No obstante, en un primer momento Smith se planteó rechazar el papel de Omalu: «Mi hijo practicó este deporte y algunos de los mejores momentos de nuestra relación se produjeron en el campo. Para mí representaba un conflicto interno. Cuando leí el guión lo puse en la mesa y dije ‘‘qué bien se lo va a pasar Denzel (Washington) con este personaje’’. No quería tener nada que ver con la película pero luego conocí a Omalu, me contó la historia y pensé que si yo como padre he puesto a mi hijo en el terreno de juego sin saber estas cosas habría otros padres que tampoco lo sabrían, así que tomé la responsabilidad de contar lo sucedido y hacerles conscientes».

La presencia de Omalu no sólo fue fundamental para convencerle de aceptar el papel, sino que tam bien lo fue durante el rodaje: «Estaba grabando una secuencia de una autopsia, tenía dudas de cómo hacerlo y pude llamarle. Lo peor de que a quien interpretas esté vivo es ese día en el que te levantas y piensas que vas a ver la película con ese señor en el cine. Eso me ha pasado tres veces: con Muhammad Alí, con Chris Gardner por “En busca de la felicidad” y con el doctor Omalu. El sentarte con esa persona y ver cómo reacciona es lo más desconcertante que le puede pasar a un actor».