Zuckerman, persona de ficción

Sólo los grandes aparecen en «Los Simpson»
Sólo los grandes aparecen en «Los Simpson»

Con la muerte de Philip Roth no solo acaba la vida de uno de los grandes escritores estadounidenses del siglo XX y XXI, sino también la de Nathan Zuckerman, ese álter ego que Philip Roth se inventó tras la publicación de «El lamento de Portnoy» en 1969 para lidiar con los problemas que la fama y el éxito le trajeron aparejados al autor. Al inventarlo, sin embargo, además de camuflarse en la figura de un escritor que se parecía bastante a él mismo, lo que hizo fue darle vida propia a un personaje que, con el paso de los años y de los libros, fue algo más que un álter ego. Fue, casi, otra persona. Esa otra persona es la que, en 1979, y ya con el nombre de Nathan Zuckerman, aparece en «La visita al maestro», la primera de las novelas protagonizadas por este escritor judío que en 1956, con apenas veintitrés años y recién salido de la universidad, acude a la casa de un viejo y admirado escritor llamado Lonoff (trasunto de Bernard Malamud o de Henry Roth) para que le transmita por igual los secretos de la literatura y de la vida. Ambicioso y osado, Zuckerman descubre que los caminos de la literatura, no obstante, son muy diferentes a como los había imaginado. Así, tres años después, en «Zuckerman encadenado», Roth vuelve a poner en escena a Zuckerman. Esta vez, Nathan es un novelista de cierto éxito que debe enfrentarse a las secuelas de la publicación de una novela tan obscena como «Carnovsky», que lo ha catapultado a la fama y al conflicto con algunos de sus lectores y con varios miembros de su familia, algo que el mismo Roth vivió en carne propia. Una situación de la que pudo librarse en 1983 con la publicación de la tercera de las novelas protagonizadas por nuestro Zuckerman, «La lección de anatomía», en la que su álter ego, ya en la mediana edad, empieza a padecer los síntomas de la hipocondría y el temor de que, alguna vez, quizá deje de escribir. Algo que, por suerte, Zuckerman no dejó de hacer, pues se convirtió, a través de los libros y los años, en una persona de ficción: en alguien que escribía las novelas que protagonizaba, y escribía, un escritor americano llamado Philip Roth.