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SANIDAD MedWhat, con clientes como el Hospital de Stanford o el de Boston, es pionera en la aplicación de redes neuronales convolucionales en la salud para ‘conversar’ con el paciente El chatbot de MedWhat ya ha respondido a más de 12,5 millones de preguntas. E l mercado de la compu- tacióncognitivaaplicada a la salud generará 13.300millones de dóla- res en 2024, según P&S Market Research. Enun informe, de enero de 2018, la consultora cita a «algu- nos de los actores clave» de un sector que reclama con urgencia soluciones tecnológicas ante una población mundial cada vez más envejecida y unos costes sanitarios imparables. Echando un primer vistazo, parece que se mantiene el statu quo : IBM, Microsoft, Intel, Alphabet (matriz de Google), Hewlett Packard Enterprise... Pero, ojo, entre ese reducidísimo listado de gigantes se esconde un nombre inédito,MedWhat. ¿No la conocen? Pues esta joven empresa está fundada por los españoles ArturoDevesa yFernandoMacho. ¡Ah! Yun tercer socio, laUniversi- dad de Stanford. Entre Bilbao y Silicon Valley, la startup se ha ganado un hueco entre los más grandes gracias a su tecnología de última generación. Mientras otras compañías aplican algoritmosdeaprendizajeautomá- tico( machine learning ) a la sanidad, ellos trabajan con aprendizaje profundo ( deep learning ). «Somos pioneros en el uso de redes neuro- nales convolucionales», destaca Macho a INNOVADORES. La diferencia es que esta rama de la inteligencia artificial «se asemeja más al córtex cerebral humano». Así, sunuevaarquitectura, conmás de un millón y medio de líneas de códigopropias,hadadolugarauno El 'bot' español que Apple quiso comprar (dos veces) Su propia criptomoneda para el sector salud MedWhat se ha embarcado recientemente en una última aventura: crear su primera criptomoneda, LindaHealthcoin, con tecno- logía blockchain para que el público pueda adquirir su seguro de salud. Así buscan ‘atacar’ directamente al consumidor final. Por cinco dólares al mes (unos cuatro euros), el usuario puede preguntar todo lo que quiera a su médico virtual. «Sirve para un primer diagnóstico y un empoderamiento de la salud», destaca Macho. ¿Por qué una criptomoneda? Para «proteger a los pacien- tes de la inflación y de los crecientes costes sanitarios». Además de garantizar la seguri- dad de sus datos médicos. de los chatbots más avanzados del mercado. El usuario sólo tienequepregun- tar aquello que le preocupa y la máquina personaliza su conversa- ción usando su registro de salud personal. Entonces, el 'robot' de MedWhat busca y filtra en «cual- quier base de datos pública y priva- da que existe en internet» para ofrecer respuestas «precisas y ava- ladas científicamente». De hecho, cada contestación viene referencia con la fuente. «La gente se sorpren- de porque la información puede procederdesde laClínicaMayooel Hospital Monte Sinaí de Estados Unidos hasta la ClínicaUniversita- ria de Navarra», comenta Macho. «No nos dejamos ninguna base de datos».Dehecho,alnacerlaempre- sa,unodesusprincipaleshándicaps fue incorporar el conocimiento de las bases de datos privadas. Buena parte de su capital se dedicó a ello... hasta que los propios proveedores se dieron cuenta de que eran los primeros interesados en aparecer en las respuestasdeMedWhat.Yse acabó el problema. No son las únicas vías de infor- macióndel chatbot. La empresa ya cuenta con más de un millón de códigos genéticos humanos «total- mente anónimos» en su base de datos. «Sólo sabemos el género de la persona», indica. Así,MedWhat se adentra en la llamada medicina personalizada o de precisión. Una víaque lacompañíaexplotaa través de su línea de negocio bio, dirigida a biotecnológicas y farmacéuticas. El bot conversacional cruza esas fuentes junto a «todos los protoco- los médicos que existen». Aunque aún hay más. También es capaz de aprender de cada duda que se le plantea. Y ya ha recibido cerca de 12,5 millones de preguntas en su basede saludymedicina...Cuando tiene toda la información, el chatbot podría simplemente ofre- cer una respuesta; peroMedWhat ha diseñado su sistema para que mantenga conversaciones recípro- cas, igual que lo haría un doctor. Todo ello ha llevado a que esta empresa, de apenas 16 empleados, seduzca a hospitales y clínicas de medio globo. Incluso ha recibido dos ofertas de compra del omni- presente Apple. La primera de ellas, en 2011, cuando el gigante de la manzana desarrollaba la prime- ra versión de su asistente virtual, Siri. «Lehemosdadocalabazasdos veces, aunque suene muy de Bil- bao», bromea Macho, aunque añade que «también podría haber mejorado mucho su oferta». En lugar de vender, los emprendedo- res han optado por el camino difí- cil. Y no les va nada mal. Uno de sus grandes clientes es el Gobierno Federal de Estados Uni- dos.MedWhat trabaja activamen- te con dos de los hospitales más potentes del país: el de Stanford (con quien actúan a nivel de pre- vención) y el de Boston (para postoperatorio). Un hospital de Singapur, por ejemplo, hautilizado su plataforma para diseñar un chatbot de asistencia para neuro- cirujanos durante las intervencio- nes quirúrgicas. 8 DE JULIO DE 2018 Nº 18 MARÍA CLIMENT HUSH NAIDOO A FONDO Andorra: una economía innovadora a partir de cero P. 2 y 3 ACTUALIDAD La inteligencia artificial aprende a aprender P. 5 ENTREVISTA Rudy deWaele: «Es el Salvaje Oeste de la tecnología» P. 8

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