INNOVARES

22 DE JULIO DE 2018 Nº 21 ENTREVISTA AL CEO DE SIGFOX «El gran negocio del IOT es reducir el coste» P. 2 y 3 A FONDO El (todavía) largo camino del prototipo al producto P. 5 EL EVENTO: IFT CHICAGO Carne 'cultivada', etiquetas limpias... comida tecnificada P. 8 HOLOLENS Hablamos con Alex Kipman, el responsable de llevar a la computación holográfica a otro nivel de la mano de Microsfot. Inventar productos es como «crear bebés» para él Alex Kipman es el creador de las HoloLens que comercializa Microsoft. A lex Kipman es un in- ventor de récord. En el universo gamer , el sensor de movimien- tosKinectdelaXboxqueélcreófue una auténtica revolución allá por 2010. Tanto, que se alzó con un inesperado Récord Guiness: el dispositivo electrónico más vendi- do en dos meses. Ochomillones. O loque es lomismo: 133.000Kinects cada día. El sensor de movimiento al final terminó desapareciendo peroestejovenbrasileñonodejóde investigar. Y así, en 2015 salió al mercado su lanzamiento más po- tente hasta la fecha: las HoloLens deMicrosoft. El primer dispositivo decomputaciónholográficaqueno necesita de tablets , ordenadores, teclados o cables. Hablamos con él en París, con motivo de la entrega de premios Inventor del Año que otorga la Oficina Europea de Patentes y a los que ha sido nominado este año. Con seis patentes a su nombre, Kipman tiene muy claro que «la holografíaseráelsiguientepaso»en nuestra relación con la tecnología. Para integrarla, desarrolló estas gafasholográficasquepermitenver el mundo real que se despliega frente al usuario, pero también contemplar elementos artificiales y trabajar sobre ellos: desde prototi- pos de diseño a gráficos complejos pasandopor recreacionesdel cuer- po humano para operaciones. Las gafasmonitorizan losmovimientos del usuario, observan su mirada y transforman la visión al emitir una serie de luces directamente al ojo Másbarataeinmersiva:el futurodelarealidadmixta 10 kilos. Pero aún así sólo podías llevarlo con alguien ayudándote a aguantarlo», recuerda. Hoy, las HoloLens pesan menos de 600 gramos. «Tuvimos que innovar en el software , en el hardware , en el negocio y en el contenido, y desa- rrollar algoritmos de inteligencia artificial quenoexistían», rememo- ra, además de trabajar para casar el diseño de la interfaz y el entendi- miento humano del mecanismo. Por eso, asegura tajante que el con- cepto innovación «no es argumen- tativo». «Te pones las gafas, ves un holograma y te puede gustar más o menos,peronopuedesdiscutirque es algo totalmente nuevo», relata. Ydeahísudefinicióndeinnovar: «Llevar a la práctica algo que no existe. Y punto. No es una idea porquetodostenemosideas.Esuna realidad que has implementado». Una transformación que, asegura, no se alejade las creaciones orgáni- cas. Tan orgánicas como «crear un bebé».«Esunprocesopreciosopero no lineal y con todo tipo de cosas quepuedensalirtemal. Lacreación digital no es nada diferente». Todo está relacionado con la necesidad de salir de la zona de confort. ¿Y hacia dónde se dirigen las nuevas innovaciones de Kipman? «Nuestra hoja de ruta pasar por crear nuevas versiones de lasHolo- Lensmás inmersivas,más baratas y más cómodas, para que puedan venderse al público generalista», explica. El modelo más sencillo de las gafas cuesta hoy 3.300 euros y la suite empresarial supera los 5.000. «Si te gastas 3.000 euros en algo necesitasquesealosuficientemente valiosopara loquecuesta; tieneque darte 20 horas de valor cada día... en ese caso el dispositivomerecía la pena. Pero a día de hoy no estamos listos para eso», cuenta sobre el uso para particulares. Pero todo llegará. Tanto que, asegura,esprobablequeestetipode gafas sustituyan a los smartphones y dispositivos en losqueahoravemos películas o series. «Es verdad que hay gafas que generan náuseas o incomodad a quien las lleva, pero eso es porque no son lo suficiente- mente precisas», lamenta. No es el caso de las suyas, dice. Pero todavía falta todoun ecosistema de compa- tibilidadesquepermitaque,másallá del universo empresarial, nuestra forma de relacionarnos con todo lo visual cambie para siempre. NEREA CASTRO ILE-DE-FRANCE (FRANCIA) EUROPEAN PATENT OFFICE que el cerebro termina percibiendo como los hologramas que se han diseñado previamente. Y gracias a que también controla el sonido y el movimiento de las ma- nos, permite interactuar con esos hologramas añadiendo o moviendo elementos.Todoconuna precisión de nueve mili- segundosparaestabilizar la imagen y de forma autónoma: con los pro- cesadores incorporados dentro de las gafas, sin necesidad de recurrir a ordenadores, móviles o pantallas táctiles. «La primera versión del disposi- tivo pesaba una tonelada. Me llevó tiempo conseguir concentrarlo en La lista de casos de uso de las HoloLens es más que extensa. «En China se están hacien- do muchas operaciones quirúrjicas con ellas», explica Kipman. «En lugar de tomar una imagen 3D de tu cuerpo, imprimirla, analizarla y coordinar todos los datos del paciente antes y durante la operación el proceso se simplifica». Así, toda esta infor- mación se vuelca en su 'software' y el médico puede ver todos esos datos y recreaciones directamente 'sobre' del paciente mientras le observa durante la operación con las gafas puestas. «Esto supone pasar menos tiempo en quirófano y, por tanto, reducir las posibili- dades de que algo salga mal», dice. Gafas que también salvan vidas en quirófano

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