L´OSSERVATORE ROMANO

Número suelto € 1,00. Número atrasado € 2,00 L’OSSERVATORE ROMANO EDICIÓN SEMANAL Unicuique suum EN LENGUA ESPAÑOLA Non praevalebunt Año L, número 28 (2.575) Ciudad del Vaticano 13 de julio de 2018 Los cristianos son la luz del mundo Las raíces de nuestras almas N unca quizás se había levantado con tanta fuerza la voz del Pontífice para implorar la paz en el Oriente Próximo y Medio y denunciar la dramática situación de las minorías cristianas que corren el riesgo de ser supri- midas. Y nunca quizá habían sido tan numerosos y autorizados los representantes del resto de Iglesias que se han unido al Papa de Roma durante el en- cuentro ecuménico, de sabor casi sinodal, que tuvo lugar en una ciudad puerta de oriente como Bari, donde se conservan las reliquias del santo obispo Nicolás, desde hace muchos siglos querido por las diferentes confesiones cristianas. Bajo la protección de la Odigitria , la Madre de Dios «que muestra el camino», es decir a Cristo. Desde los primeros siglos la importancia de la re- gión, «encrucijada de civilizaciones y cuna de las grandes religiones monoteístas», es fundamental para la tradición cristiana, y Francisco lo dijo de nuevo abriendo la oración ecuménica. «Allí nos vi- sitó el Señor, “sol que nace de lo alto”. Desde allí, la luz de la fe se propagó por el mundo entero. Allí han surgido los frescos manantiales de la espiritua- lidad y del monacato. Allí se conservan ritos anti- guos únicos e inestimables riquezas del arte sacro y de la teología; allí pervive la herencia de los gran- des Padres en la fe» recalcó. Un tesoro que debe ser custodiado «con todas nuestras fuerzas, porque en Oriente Medio están las raíces de nuestras mis- mas almas». Pero en estas tierras atormentadas se ha concen- trado «una densa nube de tinieblas: guerra, violen- cia y destrucción, ocupaciones y diversas formas de fundamentalismo, migraciones forzosas y abando- no, y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos» constató con amargura Bergoglio. Oriente Medio, así, «se ha vuelto una tierra de gente que deja la propia tierra. Y existe el riesgo de que se extinga la presencia de nuestros hermanos y hermanas en la fe, desfigurando el mis- mo rostro de la región, porque un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio» denunció el Pontífice, subrayando así la realidad, históricamen- te innegable, de que el cristianismo es intrínseco en esta parte del mundo. Sobre ella el Papa invocó la paz repitiendo que «la indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia», voz también de cuantos pueden «solo tragarse las lágrimas» mientras otros pisotean la región «en busca de poder y riquezas». La denuncia de Bergo- glio se hizo más fuerte después del largo diálogo con los representantes de otras Iglesias cristianas en la basílica de San Nicolás. «¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente! ¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener bene- ficios ajenos a Oriente Medio!» exclamó, volviendo a condenar el fundamentalismo y el fanatismo que con «pretextos religiosos, han blasfemado en reali- dad el nombre de Dios», la carrera de rearme, la sed de ganancia y el super poder del mercado de la energía. Las minorías deben ser tuteladas, pidió el Papa. Y hay que preservar de disputas y tensiones la ciudad santa por excelencia, Jerusalén «cuyo sta- tus quo exige que sea respetado» según las delibera- ciones internacionales y las peticiones de las comu- nidades cristianas, mientras que la humanidad debe escuchar «el grito de los niños». Para que, como después del diluvio, pueda volver la esperanza y Oriente Medio se transforme en «un arca de paz». g.m.v. Viaje apostólico a Bari

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