A Tu Salud

Además, se emplea con frecuencia en dietas cetogénica y paleolítica. Y no hay que olvidar que la OrganizaciónMundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo diario de grasas saturadas (que incluye el aceite de coco) amenos del 10% de las calorías totales, y por tanto su in- gesta debe ser limitada, ya que se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular. En España, su utilización aún es pun- tual, aunque por moda gana terreno. Si bien es cierto, que las opciones de aceites incluidos en la dietaMediterránea –oliva, los animales también han sido corrompi- das por la industria. Hoy los animales no son criados en libertad, son sedentarios, lo que incrementa su porcentaje de grasas saturadas. Además, tienen todo tipo de aditivos, conservantes, colorantes y hor- monas. -Lo que parece incontestable es que hay que tener cuidado con la cantidad de aceite de coco que se consume a diario, ¿no? -Bueno, como con todo en la vida. El bró- es un incremento en el consumo de hidra- tos refinados y de productos cargados de azúcares, de la mano de un mayor consu- mo de aceites de mala calidad, ya sean omega-6 oxidados o aceites hidrogenados, más una creciente respuesta inflamatoria en el cuerpo. Las grasas saturadas de bue- na calidad, dentro de una dieta equilibra- da, son necesarias para una buena salud. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es lomismo una hamburguesa frita con queso, que el coco. Las grasas saturadas de «La única fuente de ácido laúrico, además del coco, es la leche materna» Beatriz Larrea NutricionistaHolística; www.beatrizlarrea.com ; Instagram:@blarrea -En los últimos tiempos hay quien lo ha considerado nocivo, incluso un veneno. ¿Por qué? -Si la grasa saturada fuera tan mala no formaría parte del alimento perfecto para el ser humano. Al parecer, lo que dicen los estudios más recientes es que los proble- mas cardiovasculares no vienen sencilla- mente por comer grasas saturadas, sino por un conjunto de factores mucho más complejos. La causa de las cifras tan altas de enfermedades cardiocerebrovasculares SALUD N i «súper alimento», ni «ve- neno puro». El coco tiene propiedades saludables en su conjunto, pero si se opta por tomarlo en forma de aceite hay que ser cautos y conocer muy bien cómo y en qué cantidades. Los exper- tos consultados por A TU SALUD sobre la polémica desatada por las declaraciones de la doctora KarinMichels, directora del Instituto para la Prevención y Epidemo- logía de Tumores de la Universidad de Driburgo y profesora de la Escuela de Salud Pública THChan de la Universidad de Harvard, matizan su contenido, pero se muestran más a favor de restringir su uso a determinadas ocasiones puntuales y advierten de que «para qué emplear un ingrediente foráneo a nuestra dietamedi- terránea, ya rica en las propiedades que se le atribuyen al aceite de coco. Además tiene el doble de grasas saturadas que la mantequilla y la manteca. En total, tiene un 90%», explica Marta Villarino Sanz, doctora en Nutrición y tesorera del Cole- gioProfesional deDietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Codinma). Quizás, esa es la primera «pega» que le encuentran todos los especialistas a este alimento, que por moda, más que porque se lo merezca, según ellos, y que en la actualidad se ha llegado a calificar de «súper alimento», sólo porque determina- das «celebrities» aleccionan a sus segui- dores en temas de salud y bienestar sin contar con la formación necesaria. Más allá de las declaraciones de la doctora Michels, en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard han realizado estu- dios en profundidad sobre las propiedades del aceite de coco y encuestas sobre su empleo en EE UU. Entre los datos más relevantes que han hecho públicos desta- ca que siete de cada diez estadounidenses lo usan como un ingrediente «saludable», frente a los que poco más de tres de cada diez nutricionistas así lo recomiendan. PILARPÉREZ ● MADRID Pese a ser un aceite de origen vegetal, tiene un 90% de grasas «malas». Se desaconseja en personas con obesidad y patologías coronarias Aceite de coco Sus grasas saturadas, el enemigo de las arterias girasol– sí que son saludables conmuchos estudios científicos que así lo avalan. «España no es un país productor de coco, por tanto, es difícil (y caro) obtener su aceite virgen de extracción reciente y que conserve todas sus propiedades como ocurre con el aceite de oliva virgen, grasa de consumo recomendado ennuestro país por las propiedades saludables demostra- das», recalca Patricia Yárnoz Esquiróz, dietistadel ÁreadeNutriciónHospitalaria de la Clínica Universidad de Navarra. Desde un punto de vista nutricional, Gilberto Pérez López, endocrinólogo y pediatra del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital La Luz Quirón de Madrid, apunta que «el aceite de coco en términos de macronutrientes está com- puesto totalmente (100%) por grasas (0% proteínas y 0% hidratos de carbono). Los ácidos grasos predominantes son el ácido láurico (~48%), ácido mirístico (~18%), ácido palmítico –palmitato– (~9%) y ácido esteárico (~7%). También contiene lino- leico (< 2%). Puede contener fósforo y vi- tamina E. Esto significa que la mayor parte de su composición esta basada en grasas saturadas». Esto quiere decir que el consumo de grasas saturadas aumenta discretamente el colesterol bueno (HDL) y significativa- mente el colesterol malo (LDL), y en di- versos estudios se ha asociado con aumen- to del riesgo y lamortalidad cardiovascu- lar (infarto agudo de miocardio, ictus). «Por lo tanto, parece que sus efectos no son favorables para la salud de forma global», subraya Pérez López. En este sentido, «al tratarse de un alimento rico en ácidos grasos saturados, su consumo estaría limitado en personas con alto riesgo cardiovascular y aquellas que de- sean bajar de peso por su alto contenido calórico. El Grupo de Trabajo de la Socie- dad Europea de Cardiología (ESC) y la European Atherosclerosis Society (EAS) enmarca el consumo de aceite de coco, junto con el aceite de palma, mantequilla, beicon, grasas trans… como consumo “ocasional y en cantidades limitadas” en las guías para el tratamiento de las disli- pemias así como para la prevención car- diovascular», comenta Yárnoz Esquiróz. Con todo ello, la portavoz de Codinma no duda en afirmar que «calificarlo de venenoresultauna formadrásticadehacer políticas de prevención, pero útil si funcio- na. Porque claramente estamos ante un elementonocivoa largoplazo. Estas grasas saturadas al final tienen que ver con la placa de ateroma y el desarrollo de arte- rosclerosis, y personas con sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares D O M I N G O . 2 d e S E P T I E M B R E d e 2 0 1 8 • 4 •

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