A Tu Salud

D O M I N G O . 1 2 d e M A Y O d e 2 0 1 9 • 6 • SALUD / ALIMENTACIÓN La gastronomía gallega reduce la grasa corporal y previene los riesgos cardiovasculares La dieta atlántica hace la competencia a la mediterránea L a previsión está clara: España será el país delmundo conmayor esperanza de vida en 2040. Para entonces, los españoles vivirán una media de 85,8 años, se trasladarán a los principales focos urbanos y comerán un pocomejor que ahora. Algo que, por el momento, parece casi imposible: el país ya es el más saludable del mundo y, en cierto modo, gracias a la laureada dieta mediterránea que tanto han intentado imitar en otros territorios. Para unos es la panacea de la longevidad, para otros una formamás de vida. De hecho, siempre se ha escuchado que «en el norte se come mejor» y lo cierto es que los datos lo ava- lan: la dieta atlántica es una de las más salubres del mundo, pues garantiza la frescura de los alimentos, prioriza el uso de ingredientes naturales e incentiva el mayor consumo de pescado. Así lo corro- bora una estudio de la Universidad de Oporto, en el que se subraya que si los gallegos son los ciudadanos con mayor calidad de vida de Europa es, precisamen- te, por su alimentación. Ésta se basa en hortalizas, verduras y legumbres complementadas por frutas, pescados y crustáceos, a lo que hay que sumar un consumo moderado de cerdo y huevos. «Se trata de productos de proxi- midad y de temporada», recalca Santiago Delgado, tecnólogo de los alimentos y ex- perto en innovación dietética de la clínica Santa Marta de La Coruña. Sin embargo, la principal diferencia con el régimen que impera en la cuenca del Mediterráneo se encuentra en lamayor ingesta de pescado, marisco, ternera y leche de la zona. «No sólo es importante lo que comemos, sino también cómo lo comemos. En Galicia, siempre ha existido la tradición de degus- tar con calma la comida y, lo más impor- tante, en familia. La suma del factor nu- tricional y del estilo de vida convierten a este régimen una opción más saludable». Sus beneficios ya han sido testados en La Estrada (Pontevedra), donde se coor- dinó un ensayo clínico entre 2013 y 2016. En él, participaron 720 personas divididas enun grupo de intervención (123 familias) y otro de control (127). Esta iniciativa surgió del trabajo de la delegación del Consejo Superior de Investigaciones Cien- tíficas, que investiga las moléculas fun- PEDRODEL CORRAL ● MADRID cionales autóctonos gallegos como las berzas, los grelos, las nabizas, losmirabe- les, distintos tipos de vino, queso típico, las habas y los mejillones de la ría. Du- rante seis meses, prestaron educación nutricional y asesoramiento gastronómi- co, tras los cuales pudieron comprobar varios efectos positivos en su salud: una disminución de la concentración de coles- terol de 5,4 miligramos por decilitro; una reducción del LDL de 3,6 miligramos por decilitro; y una pérdida media de peso de 1,2 kilogramos. En cada uno de los casos no comieron menos, sino que lo hicieron mejor. Un ejemplo de ello es la reducción significativa en la ingesta calórica, que fue de 189 kilocalorías al día en el grupo de intervención y de 120 en el de control. En comparación con el valor inicial, el consumo de grasas saturadas y de coles- terol disminuyó de forma destacada: 4,4 y 34 miligramos, respectivamente. Con esta dieta altamente hidrocarbo- nada y acompañada de vegetales, el índi- ce glucémico es más bajo que otros regí- menes. Esta característica es muy ade- cuada en casos de diabetes y en aquellos donde se requiera la pérdida de peso, como sobrepeso u obesidad, ya que se controla mejor la sensación de apetito. Pese a que al principio se midió con cau- tela su posible influencia en el colesterol por el alto consumo de mariscos, análisis posteriores han verificado los beneficios de la dieta atlántica en el control de sus niveles. «Si se siguen estas pautas, se consigue rebajar el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca, la resistencia a la insulina y las subidas de la tensión arterial», explica Laura Cabanillas, nu- tricionista del CentroVida de Pontevedra. Tal es así que esta zona geográfica pre- senta una de las tasas más bajas de falle- cimiento por enfermedad cardiovascular de todo el continente. De ellos, los orensanos, son los quemás tiempo viven. Por lo general, son los únicos que superan los 83 años en el caso de los hombres y los 86 en el de las muje- res. De hecho, es la única provincia sin costa en la que se registra la menor dife- rencia en tiempo de esperanza de vida entre los dos sexos. «Las personas mayo- res sonmás susceptibles de padecer estas enfermedades. Éstas no pueden resolver- se por completo, pero sí paliarse adap- tando sus menús». Este planteamiento ya se está probando en Narón. Allí, el médico del centro de salud del municipio coruñes, Carlos Piñeiro, se ha propuesto adelgazar al pueblo 100.000 kilos en el plazo de dos años, a través de la alimen- tación saludable y la actividad física diaria que plantea la dieta atlántica. ¿El objetivo? Que esa «liguilla del adelgaza- miento» no sólo sea una oportunidad para perder peso, sino también para adoptar hábitos culinarios más provechosos. -¿En qué se diferencia la dieta at- lántica de la mediterránea? -La alimentación atlántica se caracteri- za por su riqueza en proteínas de alto valor biológico y con poca grasa satura- da como ternera, cabrito y cerdo, ade- más de pescado, marisco y legumbres. También abundan las verduras propias como grelos, nabos, nabizas, aceite de oliva, pero no fritos. Además, son carac- terísticos los cocidos, las frutas de tem- porada y los alimentos del día. -Ambas favorecen la prevención de las enfermedades cardiacas, ¿la at- lántica con mayor motivo? -Las dos son excelentes a nivel de pre- venciónde enfermedades cardiacas, dis- minuyendo un 30% los incidentes coro- narios y trombóticos cardiovasculares. -Es curioso porque en esta dieta se incluyen los lácteos que últimamen- te están bastante denostados… -Tomar estos productos con modera- ción resulta excelente; sobre todo, que- sos frescos y semicurados que en este régimen son abundantes. -Esta dieta propugna una cocina sen- cilla, ¿no es eso pedirmucho enunos tiempos en los que parece que todos van buscando las elaboraciones? -Sí, es cierto. Es una forma saludable de comer productos de temporada de pri- mera calidad y con técnicas culinarias muy sencillas, con un consumo prefe- rente de pescado y mucho vegetal. Los tiempos están cambiando y se vuelve a la cocina sencilla y no elaborada. -¿Y es verdad que favorece más que se alargue la vida? -Ha sido científicamente demostrado que los que la consumen son los quemás viven de España y de Europa, lo que sin duda ha tenido un profundo impacto en la comunidad internacional, pues ocu- rre en pueblos que no son los más ricos del continente y, sinembargo, sualimen- tación debe ser un factor fundamental en sus largos ciclos vitales. «Tomar lácteos conmoderación resulta excelente» Aniceto Charro Médico especialista en EndocrinologíadeHMHospitales EL RINCÓN DEMARTAROBLES Tomar en abundancia cereales, legumbres y patatas, que portan fibra y lamitad de las calorías necesarias. Consumir tres o cuatro veces a la semana pescados, tanto de mar como de río, y mariscos. Aumentar la ingesta de frutas y hortalizas ,como las manzanas y los cítricos,así como las berzas y los grelos. No hay que olvidar el aceite de oliva como materia prima para cocinar, pero sobre todo como aderezo. Incorporar lácteos a la rutina, ya que suponen un aporte extra de fermentados que mejoran la flora intestinal. Ingerir carne es importante por su aporte imprescindible de proteínas y hierro, pero siempre con moderación. Beber abundante agua a diario, aunque el consumo moderado de vino es recomendable. Preparar los platos con sencillez para mantener la calidad de los ingredientes y conservar todo su sabor. Disfrutar de la comida. O dicho de otro modo, compartir los momentos con familia o amigos y sin estrés. Realizar actividad física cada día que complemente los hábitos alimenticios y sociales. Desayuno: café con leche, tostadas con aceite de oliva y pera. Media mañana: macedonia de frutas de temporada. Almuerzo: pan integral, garbanzos con verduras y compota de manzana. Merienda: fresas con yogur. Cena: pan integral, crema de bacalao con tomate al ajo y plátano. ANTONIO CRUZ / LARAZÓN

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