Sergio Scariolo: “La selección ha demostrado valores de gran calado social”

El seleccionador español de baloncesto compite contra sí mismo por el premio de Mejor Equipo del año en la vigésima edición de los Premios Laureus. Su equipo, los Raptors, también está nominado

Scariolo, con la medalla de oro del último Mundial
Scariolo, con la medalla de oro del último Mundial

La selección española de baloncesto es una de las candidatas a los premios Laureus en la categoría de Mejor Equipo del año. Una nominación que llega avalada por el título mundial que consiguió en septiembre del año pasado. Scariolo compite contra sí mismo, porque los Toronto Raptors, el equipo campeón de la NBA en el que ejerce como entrenador ayudante también están nominados. “Para mí es una satisfacción tremenda haber vivido este año increíble con dos títulos mundiales en un margen estrecho de tiempo. Sólo puedo estar agradecido a quienes me han ayudado y permitido que fuera posible. Sé que esto le ha pasado sólo a un entrenador y hay muchísimos grandes entrenadores que no han podido disfrutar de ello, por eso me siento por supuesto orgulloso, agradecido y afortunado”, asume el técnico italiano.

La selección femenina de fútbol de Estados Unidos, el Liverpool, la selección sudafricana de rugby y la escudería Mercedes de Fórmula 1 son sus rivales en la vigésima edición de los premios. “La Selección Española es ya desde hace años una referencia importantísima en el deporte mundial y no sólo en baloncesto. Medir la importancia de los equipos en función de los éxitos conseguidos en los últimos años no sé si es un baremo absoluto pero nos pondría muy por encima de muchísimos equipos que han competido durante estos años. Pero al mismo tiempo, todos los que hemos ganado sabemos lo difícil que eso y el respeto que merecen todos los que lo han conseguido", reconoce Scariolo.

Es un título importantísimo que ha tenido un valor tremendo por las circunstancias en las que lo hemos conseguido y la repercusión que ha tenido”, dice Scariolo sobre el Mundial. Aunque no se atreve a decir si es el más importante que ha conseguido. “Me cuesta hacer un ranking de títulos y poner a uno por delante de otros. Desde luego es el más reciente, y el impacto aún lo sentimos todos”, asegura.

Para conseguir el triunfo es fundamental la unión del vestuario. Y el seleccionador español lo explica: “Es un vestuario que entiende los roles, muy disciplinado hacia los entrenadores, que tiene un gran compañerismo a la hora de ayuda a un compañero que está en un momento complicado y a los jóvenes a adquirir pronto experiencia en momentos de competición importantes, de máxima presión. Realmente es un vestuario en el que es raro que un jugador se sienta incómodo”.

Y eso permite que la trascendencia del equipo español vaya más allá del deporte. “Creo que la Selección ha demostrado valores de grandísimo calado, social incluso. La capacidad de saber esperar el momento adecuado y no tener ansiedad de éxito, la capacidad de saber caer y levantarse apoyándose uno en otro, también la de saberse sobreponer a ausencias y problemas de cualquier tipo y mantener confianza y fe en la posibilidad de hacer algo bueno, la capacidad de jugar de una forma intensa, dura deportivamente hablando pero siempre extremadamente respetuosa con el rival y con el juego… Evidentemente hay muchísimos valores que van más allá de lo que es el mero hecho deportivo”, afirma.

El seleccionador español se acuerda también de todos los que han conbribuido a sentar las bases de un equipo campeón: Calderón, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Pau Gasol... “Han sido quienes han construido un antes y un después en el baloncesto español. Ellos han sabido no sólo coincidir en el talento sino en la mentalidad ganadora, en no conformarse con conseguir algo bueno sino intentar hacer algo grande, en no conformarse con haber hecho algo grande sino el querer repetir y hacerlo más grande incluso. Han sido no sólo para el baloncesto español sino para todo el deporte español un punto de inflexión, la competitividad con la que los deportistas españoles afrontaban y afrontan las competiciones, su ambición, su capacidad de ir no sólo a quedar bien sino a intentar realmente ser los mejores”, argumenta.

Y al fondo, como gran objetivo, aparecen los Juegos Olímpicos. “Es una competición superatractiva para cualquier deportista por el hecho deportivo en sí y por supuesto por el ambiente y la situación especial que conlleva estar en la Villa Olímpica y participar en una manifestación tan importante, con tanta repercusión y en un ambiente de puro deporte en el que hay una comunión de deportistas de todos los deportes, todas las nacionalidades… Yo he tenido la oportunidad de vivirlo dos veces y todo esto me parece ya un motivo para querer estar ahí. Por supuesto, hemos tenido la capacidad de ganar una medalla en los tres últimos Juegos Olímpicos consecutivos y sería grandioso conseguir otra. Sabemos que esta vez será más complicado que nunca pero nos hemos criado en la humildad pero al mismo tiempo en la ambición y en el desafío”, concluye.