Tenis

Nadal estrena en Acapulco su cuenta de 2020

Se impuso en la final a Taylor Fritz por 6-3 y 6-2. Rafa responde a la victoria de Djokovic en Dubái con un contundente triunfo en el Abierto Mexicano

Tennis - ATP 500 - Mexican Open
Nadal golpea una derecha ganadora ante Fritz FOTO: CARLOS PEREZ GALLARDO Reuters

Como si quisiera contestar al título de Novak Djokovic en Dubái, Nadal se llevó el torneo de Acapulco con una autoridad incontestable. Se impuso en la final al estadounidense Taylor Fritz por 6-3 y 6-2 en 74 minutos. Es su tercer título en el Abierto Mexicano, el primero que logra desde que en 2014 el torneo cambió la tierra batida por la pista rápida. Campeón en 2005, 2013 y 2020 y finalista en 2017, Rafa ha tenido una semana perfecta. Reapareció casi un mes después de la derrota en cuartos de final del Abierto de Australia ante Thiem y todas las señales han sido positivas. Físicamente soberbio, buen ritmo de juego, firme en todos los apartados de su tenis... sensaciones intachables para afrontar el desafío de la gira estadounidense en pista rápida. Indian Wells, Miami y Novak Djokovic esperan.

A Rafa se le notó en la final tan cómodo como se le ha ido viendo a medida que avanzaba el torneo. Andújar, Kecmanovic, Kwon, Dimitrov y Fritz han sufrido en Acapulco la versión más consistente del español. Su tenis apenas ha tenido fisuras. En el primer set todo salió rodado. Cedió tres puntos con su servicio, aprovechó la oportunidad de break que tuvo en el octavo juego con una derecha paralela y se apuntó la primera manga en blanco. Resultó demasiado fácil. El gesto de ambos en el parón era significativo. El estadounidense ponía cara de “y ahora, ¿qué hago?”. Rafa se cambió de camiseta, cumplió con su ritual y siguió a lo suyo con la convicción del que sabe que está en el camino correcto.

Fritz trató de mantenerse en pie agarrado a su servicio. En realidad era el único arma al que podía apelar. Si en la primera manga compitió hasta el octavo juego, en la segunda se rindió mucho antes. Los efectos de Rafa fueron una pesadilla. Los cambios de velocidad, otra. Nadal jugó a su antojo. Unos reveses liftados por aquí, buenos restos por allá, cero errores no forzados y a la mínima oportunidad, golpe ganador. Sumó un break en el quinto juego. Fritz se desesperó un poco más y se quedó sin argumentos para pelear. Rafa estuvo soberbio en Acapulco.