Entrevista a Carlota Ciganda: “Me gusta el riesgo”

Los de Tokio serán sus segundos Juegos Olímpicos. Admira a Nadal y le encanta el chocolate. Es la golfista europea con mejor ránking

Carlota Ciganda disputará en Tokio sus segundos Juegos Olímpicos
Carlota Ciganda disputará en Tokio sus segundos Juegos Olímpicos

Decir que Carlota Ciganda (Pamplona, 29 años) nació con un palo de golf debajo del brazo es exagerar... Pero no tanto.

La pequeña Carlota caminaba detrás de su padre y unos amigos por el club de golf de Ulzama con un hierro cinco en las manos, pero no era lo único que hacía. «Jugué también a fútbol, a frontón... Estaba siempre fuera, siempre haciendo deporte. Jugaba a fútbol-sala, y sí era buena técnicamente con el balón, pero fueron sólo dos años, era muy pequeña y si cojo un balón ahora...», cuenta en conversación telefónica. Lo de dar a la pelota con los pies le venía de familia, porque es sobrina de Cuco Ciganda, ahora entrenador del Real Oviedo y que fue futbolista del Athletic Club y de Osasuna. Pero los palos terminaron por ser su deporte porque le suponía un desafío al ser tan técnico.

La ya adulta Carlota camina por un supermercado en Arizona, Estados Unidos, y se encuentra al jugador español de la NBA Ricky Rubio, que juega en los Phoenix Suns y es medio vecino. «Y me presenté; es un chico muy majo, de hecho me ha dejado entradas varias veces para ver a los Suns... Siempre sigo a los deportistas españoles y él lo está haciendo muy bien. Le deseo lo mejor», cuenta la jugadora navarra, que vive allí y, cuando los viajes y los torneos se lo permiten, tiene un día a día parecido a éste: «Me levanto por las mañanas, voy al gimnasio, que es importante al viajar tanto para estar mejor físicamente, para evitar lesiones, para sentirte flexible y fuerte; y entreno seis días a la semana. Descanso uno. Estoy 7 u 8 horas al día pegando bolas, putteando, jugando».

Fue en parte el golf lo que llevó a Carlota a Estados Unidos. «En España es complicado estudiar y hacer un deporte y aquí me decían que era compatible, que podías estudiar y jugar en un liga muy buena, y así es. Hasta que no fui a la Universidad a Estados Unidos no lo tenía claro. Sí me gustaba, pero... Estudié en Arizona State tres años [se licenció en Administración y Dirección de Empresas] y vi los campos y el mundo americano y me dije: “Quiero vivir de ello”», recuerda, aunque uno de los peajes es «echar de menos a la familia». Está en España unos tres meses: «Uno en Navidad, dos semanas en verano y alguna más», cuenta. Fue labrando su carrera jugando primero en Europa durante dos años con éxito para después centrarse en el circuito estadounidense: «Secretos al final no hay. Hay que ir poco a poco. Ahora las cosas me van muy bien y estoy jugando bien, pero llevo nueve años como profesional con lo cual son muchas horas de esfuerzo», asegura.

En su currículum ya hay seis victorias como profesional y varios «top 10» en torneos Majors, incluido un tercer puesto en el U.S. Women’s Open de 2018. Ahora es la decimosexta del mundo, la europea en mejor posición, pero ha llegado a estar entre las 10 mejores de una lista que dominan las asiáticas. «Son muy trabajadoras, prácticamente máquinas, hay muchas, hay un Tour coreano, uno japonés, que les permite competir entre ellas y cuando vienen aquí están preparadas. Están dominando el golf ahora, sí», afirma Carlota, que también presume de ser la primera ganadora del AON Challenge, una iniciativa que puso en marcha en 2019 el LPGA Tour para premiar a la jugadora más agresiva. El premio era un millón de dólares y Carlota lo recibió con un emotivo discurso en el que no pudo contener las lágrimas. Pero, ¿qué es ser agresivo en golf? «Le pego a la bola bastante fuerte, lo que me permite poder tirar de dos en los pares cinco a green. Me permite tener golpes más cortos a green, puedo jugar más a bandera, dejarla más cerca en algunos hoyos y sí, soy una persona a la le gusta el riesgo, ir a por la bandera. Me gusta ganar, y es un poco lo que intento», explica.

La española es más de pensar en el día a día, pero 2020 no es un año cualquiera, es olímpico y eso está en su mente. Será su segunda participación tras Río 2016, donde empezó bien y se fue cayendo. Pero tiene un buen recuerdo. «La experiencia fue buenísima y tuve la oportunidad de ver otros deportes, vi a Rafa ganar junto a Marc López el oro, baloncesto de chicas y de chicos... El conocer a gente, estar en la Villa, fue fantástico», recuerda antes de citar su objetivo en Tokio: «Una medalla».

Nadal y el chocolate

Carlota Ciganda es admiradora de Nadal, que practica un deporte similar al suyo. «Yo creo que los deportes individuales te hacen más fuerte mentalmente, hay soledad y no tienes a tus compañeros ahí animando. Si no eres fuerte de cabeza te puedes venir abajo», afirma la golfista, que se cuida en todos los sentidos: «Pero un poco de chocolate por la noche suelo tomar».