El ejemplar diario de Alfonso Reyes y el “bicho” del coronavirus

Alfonso Reyes, presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) y hermano de Felipe, ha ido narrando su caso desde el primer día hasta que ha sido ingresado

Alfonso Reyes, presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) IDEAL.

Alfonso Reyes, presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) y hermano de Felipe Reyes, se ha convertido desde hace una semana en uno de los pocos personajes públicos que han hecho visible su lucha contra el coronavirus confinado en su casa. A última hora del sábado fue hospitalizado. A través de Twitter, Alfonso arrancó su narración el 14 de marzo: “Me temo que he pillado el ''bicho''. Ayer 39ºC de fiebre, escalofríos y tos seca. Esta mañana algo mejor. Estoy aislado. Estuve en contacto con mi hermano Felipe antes de que entrara en cuarentena. Él está asintomático. Espero que mis anticuerpos “caneneros y cordobeses” derroten al virus “chinorri”. Versión coña ortega-smithona”.

Alfonso es hijo de militar -de artillero concretamente- y un enamorado de los libros de historia. Sus tuits mezclan ambas vertientes de una forma ejemplar: “Vamos allá anticuerpos (apelo a todos, que no quede ni uno en la reserva), a por el bicho. Como hijo de artillero, ya saben dónde tienen que concentrar toda la potencia de fuego”. “Lo peor sigue siendo la falta de apetito lector. De los otros, se pierde algo". 0: “Todos contra el invasor. Si el Corso no pudo con nosotros no va a triunfar el virus. Mis Castaños, Reding, Empecinado, Daoiz y Velarde (que eran 2), Espoz y Mina (que era uno), están luchando sin cuartel. Los trataré mucho mejor que lo hizo Fernando VII con los de carne y hueso”. También deja espacio para el humor: “Lucha sin cuartel contra el invasor cuerpo a cuerpo (anticuerpo a virus). Mitad de las tropas reconocible por su vistoso traje corto y sombrero cordobés y la otra por sus ramas de olivo a modo de camuflaje. Disciplinados, aunque tendentes a la juerga en cuanto tocan las palmas”. Enamorado de la II Guerra Mundial también ha apelado en sus tuits al auxilio de Eisenhower o “Envío a primera línea de combate a Erwin con su Koronavirus Korps”.

Cada mañana relata cómo ha sido su noche y cómo se encuentra cuando amanece. Ha habido días en los que le había pasado por encima un “rebaño de búfalos cafre”, una “estampida de ñús”, “un autobús de la EMT”, “un 600, y hasta lo agradezco” o “un todoterreno”.

Alfonso, exjugador del Estudiantes, Unicaja, PSG, Breogán o Real Madrid entre otros, también cuenta cómo han sido las noches: "Noche toledana. El malestar de cabeza, cuello, espalda, la tos me ha impedido conciliar regularmente el sueño. A pesar del gelocatil nocturno. Aquí estamos desvelados”. También: “Esto no es una gripe. Yo no había estado nunca tanto tiempo fuera de combate”. O “Cinco horas de sueño de una tacada, aunque 37,6ºC y tos. Puede que no sea el final, ni siquiera el principio del final. Puede ser, más bien, el final del principio”.

Su espíritu combativo ha marcado toda la semana. “Tendré que hacer honor a la etimología de mi nombre: Noble dispuesto al combate. Aunque yo soy más que noble, pertenezco a la realeza”. “Delenda est coronavirus”. “Me toca paracetamol, a por él. Tirar de aliados nunca está de más para luchar contra el enemigo, Bicho, que sepas que no hago prisioneros”. “Tiro de reservas. He ordenado a las divisiones auxiliares en reserva formadas por anticuerpos de mis ancestros tartésicos, griegos, fenicios, púnicos, íberos, celtas, romanos, godos, judíos y musulmanes que ataquen con todo lo gordo. Lo llevas clarinete, bicho”. Hasta tiene ánimos para recordar a Greta Thunberg: “Greta, espero que me perdones pero aquí estamos tirando de cubierto, vasos y platos de plástico a saco. Con todo el cariño”.

En un día de flaqueza, “Comienza el sexto día de campaña. El enemigo es más resistente de lo que pensaba. Ahora mismo 38,4ºC y una tos que me ha mantenido en vela toda la noche. Quizá sea para preparar la batalla final. La sensación de resaca de las malas y continua es muy desagradable. Cansado". Alfonso decide acudir con su coche en solitario al Hospital Puerta de Hierro: “Me comentan que dado que llevo tantos días con fiebre conviene que acuda al hospital a hacerme unas placas para comprobar que tenga bien los pulmones. Eso haré hoy, no estamos para tonterías” y “Primera batalla ganada: pulmones ok. Trato exquisito en Puerta de Hierro. Muchas gracias”.

Y continúa reclamando ayudas en su particular línea del frente aislado de su familia en su casa: “Toda ayuda es poca. A pesar de la que nos liaron hace más de 200 años, se han ofrecido a prestarme su ayuda los coraceros de la Grande Armee. Las tropas de élite siempre son bienvenidas contra el hideputa del virus. Ya están prestando servicio. Vive la France!”. “Estamos ante un enemigo desconocido y peligroso. Nuestro organismo se tiene que adaptar para luchar con garantías y parece que eso requiere 8-10 días. Si me está dejando a mí como un trapo, imagino cómo actúa con los más débiles. Hay que impedir que se contagien. Como sea”.

Cumplida la primera semana: “Diario de guerra. 7º día: He conseguido dormir 5 horas seguidas, un lujo. No me fío, la estrategia del virus es llevarnos hasta la extenuación y aprovechar esa debilidad. Seguimos muy alerta y sin confianzas”. “He podido dormir otras dos horas, me siento un privilegiado. Además he vuelto a soñar, no me había dado cuenta de que el bicho me había secuestrado los sueños”. Y define así al COVID-19: ″Este virus es hideputa, hediondo, legañoso, mentecato, malandrín, lamecharcos, gorrino, ganapán, huevón, mangurrián, mequetrefe, cabrón, sabandija, pamplinas, soplagaitas, zampabollos, zoquete, tuercebotas, tragaldabas, piojoso, pollopera, comemierda, pelagatos, parguela...”.

Y el ánimo que no decae: “Uno que a veces se sentía indestructible ha conocido la fragilidad y el desasosiego en esta semana. Ese soy yo #Alalbavenceré”. Incluso se anima a bautizar al “bicho”: "Desde ahora la resaca repugnante que provoca este hdlgp tiene nombre: “perro negro”.

Después de nueve días de pelea, el combate continúa, pero Alfonso no se rinde: “9º día de lucha: 38ºC. Apenas he dormido, estoy exhausto. Esto es durísimo. He tenido toda la noche al “perro negro” vagando por mi cabeza”.