¿Cómo se hace un ERTE en un club de fútbol?

LaLiga y la Federación han acordado suspender el campeonato sin fecha de regreso hasta que las autoridades consideren que se puede reanudar sin riesgo para la salud.

LaLiga y la Federación han acordado suspender el campeonato sin fecha de regreso hasta que las autoridades consideren que se puede reanudar sin riesgo para la salud. Y la patronal de los clubes ha decidido apoyar a las entidades que soliciten un ERTE «debido a la considerable merma de su actividad». No hay partidos y se congelan los ingresos por taquillas y por televisión. Las tiendas están cerradas y los clubes tampoco reciben ingresos por mercadotecnia. Por eso hay algunos que plantean acogerse a un Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE). Pero la especial naturaleza del trabajo de los futbolistas hace que se planteen numerosas dudas.

«La empresa que se acoge a esta medida no tiene obligación de pagar el salario ni el empleado de hacer su trabajo», explica Antonio Orús, abogado especializado en Derecho deportivo y presidente, además, del histórico club de baloncesto Peñas de Huesca. «El SEPE (Servicio Estatal de Empleo Público) abona al trabajador la prestación por desempleo», el 70 por ciento del salario. Pero eso no significa que vaya a ser el SEPE quien se ocupe de abonar el 70 por ciento de la ficha de los jugadores profesionales. «Esa prestación tiene unos límites por la circunstancias familiares y económicas que podrían establecerse en estos casos en torno a los 1.500 o 1.800 euros», añade Orús.

«La mayor parte de los clubes no se acogen a estas medidas porque a los futbolistas no les supone prácticamente nada y pueden tener acuerdos individuales en los contratos que obliguen a los clubes a completar la ficha», asegura Orús. «Aunque al concurrir fuerza mayor no se le puede exigir al club que pague la nómina al cien por cien».

Hay otras circunstancias que hacen muy diferente un ERTE en un club deportivo que en cualquier otra empresa. Los clubes tendrían que abonar la seguridad social de sus empleados, aunque podrían liberarse de esa pequeña carga si se comprometen a mantener el empleo. «Pero una vez acabada la temporada acaban muchos contratos. No existen contratos indefinidos para los deportistas», argumenta Antonio Orús, por lo que la aplicación de un ERTE en un club de fútbol debería adaptarse a la naturaleza de su actividad.

Pero el ERTE también es un camino de ida y vuelta. «Lo que se pacta con los deportistas es global, por toda la temporada. Se puede revisar la medida, porque si la Liga se reanuda el ERTE se revierte», explica Orús. «Si la Liga se da por terminada, entonces se conviete en un procedimiento de extinción de contrato», añade. Aunque todo dentro de la especial naturaleza de los contratos de los deportistas.

«Cada club está tomando las decisiones que considera necesarias según sus circunstancias para hacer frente a las graves consecuencias derivadas de las medidas decretadas por el COVID-19», dice LaLiga en el comunicado que ha hecho público. Y añade que «apoyará, asesorará y ayudará a la coordinación de aquellas solicitudes de ERTE que los clubes consideren oportuno presentar por fuerza mayor ante la autoridad».

«Conscientes de la situación extraordinaria a la que estamos haciendo frente entre todos, LaLiga continúa trabajando para dar el apoyo necesario a cada uno de los clubes ante cada una de sus circunstancias articulares», concluye la patronal.

La Federación y la Liga se habían dado en principio un plazo de dos semanas de suspensión de las competiciones del fútbol profesional, pero la extensión del estado de alarma ha hecho que se suspendan sin fecha definida de reanudación. Las dos entidades mantienen la intención de acabar las competiciones, preferiblemente antes del 30 de junio, pero no descartan, especialmente la Federación, terminarlas a partir del 1 de julio, a pesar de que es la fecha oficial de comienzo de la próxima temporada.

La principal es la salud, pero también las cuentas de los clubes, que si no se concluye la temporada podrían verse mermadas por falta de actividad y el consecuente incumplimiento de los contratos de televisión o de patrocinio. También por la falta de ingresos por taquilla. Pero en ningún caso el Estado tendrá que hacerse cargo de la ficha de Messi.