Coronavirus

La crisis de los obreros del fútbol

Los jugadores de Segunda División B dudan de que pueda reanudarse su competición

El Unionistas quiere jugar en su feudo de Las Pistas ante el Real Madrid
Campo de Las Pistas del Unionistas de SalamancaJ. M. GARCÍAEFE

Más allá de Primera y Segunda División también hay futbolistas profesionales. La crisis del coronavirus ha impactado de lleno en las economías de los jugadores de Segunda División B, que han visto cómo sus clubes llevaban a cabo expedientes de regulación temporal de empleo. “Los futbolistas de Segunda B somos gente obrera del fútbol. No ganamos millones ni tenemos coches de lujo. Somos como cualquier trabajador normal”, asegura Adrián León (Santander, 1989), jugador del Lleida Esportiu (quinto clasificado del Grupo III).

“En Tercera División compaginé el fútbol con los estudios y en mi primer año en Segunda B, cuando cobraba tan solo 400 euros al mes, lo compaginé con un trabajo de monitor de ‘spinning’ en un gimnasio”, añade este trotamundos del fútbol español. El decreto del estado de alarma pilló a León en Santander -el Lleida les había dado previamente días de fiesta a los jugadores- y no pudo regresar a la ciudad catalana para pasar el confinamiento. La semana pasada el futbolista santanderino compartió en su cuenta de Twitter una conversación por Whatsapp con su casera en la que ésta le decía que no hacía falta que le pagara el alquiler de mayo, de la misma manera que ya le había perdonado el de abril. El jugador del Lleida quiso agradecer públicamente el gesto de la propietaria de su piso, consciente de la difícil situación económica por la que están pasando estos meses muchos jugadores de Segunda División B.

“En mi caso tengo suerte, porque mi pareja sigue trabajando desde casa y, aunque los ingresos hayan disminuido, entre lo que sumamos los dos aún vivimos suficientemente tranquilos”, explica Eloy Gila (Sabadell, 1988), jugador del Cornellà, que ahora mismo ocupa el cuarto puesto en el Grupo III. “La situación general de los futbolistas de la categoría es bastante complicada, sobre todo para los jugadores de fuera que tienen que pagar alquileres. Algunos han pedido regresar a su casa para pasar mejor este periodo económicamente”, añade.

También expone dificultades el jugador del Atlètic Balears (líder del Grupo I) Marc Rovirola (Cornellà de Terri, 1992): “Vivo en Palma de Mallorca y aquí los alquileres son caros. El dinero que te da el ERTE es el que te dejas en el alquiler. Así que los gastos de comida y de la casa te hacen perder dinero”. Rovirola asegura que, si hubiese tenido la oportunidad, hubiese regresado con su novia y con su perra a Cataluña para pasar el confinamiento allí. Pero, en el equipo balear, el ERTE llegó a finales de marzo, y entonces las posibilidades de desplazarse ya se habían reducido mucho.

“Tenemos miedo por no saber cuándo volveremos a jugar, por no saber qué va a pasar con la temporada y por no saber qué pasará con nuestros contratos, los cuales en muchos casos acaban este 30 de junio”, admite León, que vive con la incertidumbre de si podrá jugar con el Lleida en caso de que se decida acabar la temporada después de esa fecha. “La AFE en este sentido no nos ha dado ninguna solución. Debería mirar más por el futbolista y no tanto por si se puede disputar la competición o no. Imagino que hay muchos jugadores que, por culpa de los ERTEs, ahora mismo estarán pasando muchos apuros”, dice el central santanderino.

A Gila el contrato con el Cornellà también se le acaba el 30 de junio, pero es más optimista: “Yo todavía no me preocupo por esto porque están saliendo muchas noticias y aún no se ha decidido nada. Estoy tranquilo y preparado para lo que pueda pasar. Supongo que entre la federación y los clubes se llegará a un acuerdo para solucionar este tipo de problemas”.

En cambio, los jugadores del Atlètic Balears no tienen complicaciones en este sentido, porque en sus contratos está estipulado que la temporada finaliza una vez disputado el último encuentro o una vez realizado el último entrenamiento.

De momento, la propuesta (no firme) de la RFEF para terminar la temporada es la de anular los descensos y organizar eliminatorias con los cuatro primeros clasificados de cada grupo en una sola sede para decidir los ascensos. Pero la idea no ha contentado a muchos clubes y ahora reina la incertidumbre total respecto cómo se finalizará el curso.

Si se acaba jugando, Rovirola considera que “las medidas sanitarias para Segunda B y Tercera tendrían que ser las mismas que para Primera y Segunda”. Y añade: “Veo muy complicado que volvamos a jugar esta temporada. Los ingresos que generamos nosotros no son los que generan los clubes de LaLiga”.

Más optimista es León, quien se pregunta: "Si pueden jugar los cuatro primeros equipos el 'play-off express', ¿por qué no podemos jugar los demás también?". Eso sí, "siempre tendría que ser con las medidas sanitarias oportunas", añade.

A Gila le parecería bien que se disputaran las eliminatorias sino hay la opción de que se acaben las diez jornadas de la liga regular que faltan. Pero ve muy complicado que puedan celebrarse, “porque son muchas las medidas sanitarias que deberían ponerse en práctica y, si ya les costará llevarlas a cabo a los equipos de Primera y Segunda, imagínate a nosotros”.