El festival del VAR en el Barcelona-Atlético de Madrid

Diego Costa fue protagonista en los primeros minutos; después llegó la hora de los árbitros

Los quince primeros minutos bastan para definir el partido de Diego Costa. Se metió un gol imposible en su propia portería. Intentó despejar un córner, la pelota se le coló entre las piernas y se fue a gol después de tocarla con la parte interior del muslo. La oportunidad para redimirse le llegó poco después. Penalti a favor del Atlético y allá que va el especialista. Paró Ter Stegen, aunque el árbitro mandó repetir porque el portero azulgrana tenía los dos pies por delante de la línea.

Ahí se acabó el partido para Diego Costa, al que ni siquiera despertó al tener al lado a su mejor socio, Marcos Llorente. Se mantuvo en el campo casi 80 minutos, pero fue completamente intrascendente para el juego de su equipo más allá de la tarjeta amarilla que vio por una entrada a Riqui Puig fuera de sitio. Después de ese penalti que falló Diego Costa y marcó Saúl comenzó el festival del VAR.

No es habitual ver tres penaltis en el mismo partido, pero eso se pudo ver en el Barcelona-Atlético de Madrid. Carrasco estuvo en dos y Semedo, en otros dos. El lateral portugués entraba en el área cuando fue derribado por Felipe. Un toque intrascendente, probablemente exagerado por el número «2» del Barcelona. Pero penalti para Hernández Hernández.

El Atlético empató en otro penalti, esta vez con Semedo como infractor en una entrada de Carrasco en el área. Es posible que llegue a rozar al belga, que se desequilibra al tropezarse con sus propias piernas. Autopenalti, pero otra vez fue Saúl a lanzar desde los once metros.

Con Mateu Lahoz y ese nivel de exigencia en la limpieza del juego en las áreas no es extraño que Piqué reclamara un penalti más en un salto con Giménez en el área rojiblanco. El central rojiblanco se apoyó en los hombros del azulgrana. Tan penalti como los otros, aunque no se pitó.

El VAR sigue siendo protagonista, aunque no está muy claro que haya llegado para solucionar los problemas de apreciación de los árbitros.