Entrevista a Lydia Valentín: “Te das cuenta de que somos muy frágiles”

Para la campeona olímpica, la actitud en la vida es decisiva. Habla de cómo está viviendo esta crisis. Protagoniza una campaña con otros deportistas en la que destaca los valores de España

Presentación camapaña "Por una España con valores"
Lydia Valentín, campeona olímpica, del mundo y de Europa de halterofilia, durante la presentación este martes de la campaña "Por una España con valores", en un acto celebrado en la sede del COE en Madrid FOTO: Rodrigo Jiménez EFE

Lydia Valentín (Camponaraya, 35 años) protagoniza junto a Mireia Belmonte y Saúl Craviotto la campaña del COE y de la UCAM «Por una España con valores». Son tiempos de reflexión para todos, con la crisis del coronavirus todavía presente. La campeona olímpica y del mundo de halterofilia asegura que ante esta situación se ha «reinventado».

–¿Cómo está?

–Bien, estoy comenzando ahora con los entrenamientos para los Campeonatos de Europa, que son a final de este año, y vamos poquito a poco. Durante el confinamiento no he dejado de entrenar, así que bien.

–¿Cuándo empezó a creer que todo esto era verdad?

–Cuando estábamos en el confinamiento y el Comité Olímpico Internacional dice que los Juegos se van a posponer, ahí te das cuenta de que esto era muy importante y real y tocaba reinventarse como deportista. Lo más importante es la actitud con la que te lo tomas para no estar frustrado.

–Hubo un momento duro...

–Claro, hubo incertidumbre porque no sabíamos, y era: «¡Guau, vale, yo puedo entrenar, pero ¿a qué nivel lo hago?», porque a lo mejor me estoy pasando o no estoy llegando, pero tampoco sabías qué países estaban entrenando o no o cómo vamos a dar un espectáculo así en los Juegos, porque no íbamos a estar a la altura... Pero al final como que todo se calmó cuando dijeron que se posponía, y yo personalmente dije: «Pues ya está, a hacer otro tipo de entrenamiento».

–¿Ha tenido miedo?

–No, creo que... Es que no sirve de nada tener miedo. Miedo no he sentido en ningún momento por la situación deportiva, y tenía a mi familia bien y sana, y yo también, entonces no había nada que temer, lo que había que ser era responsable.

–Mandaba mensajes de ánimo, consejos para entrenar. ¿Siente esa responsabilidad como deportista?

–No una responsabilidad como tal, pero dado a lo que me dedico tengo un poco más de visibilidad y sí es cierto que me alegraba y me motivaba que la gente viera vídeos, o que me llamara mi representante para decirme que mandara un vídeo a determinadas personas porque lo estaban pasando muy bien... Saber que tu actitud o tus mensajes ayudan a otras personas realmente es con lo que me quedo.

–Ha luchado mucho en un deporte que se considera de hombres... Ahí también es inspiradora.

–Es un deporte y no tiene género. Quien lo haya encasillado más al masculino porque es de fuerza o lo practican más hombres, vale, pero al final las personas tienen que hacer lo que les motiva, lo que les mueve para ser mejores, y creo que ahí es cuando realmente se consigue el verdadero éxito.

–¿Qué ha aprendido de esto?

–Que hay que reinventarse y lo más importante es mantener una actitud positiva pase lo que pase, parar, reflexionar, saber qué tiene valor y qué no. Y creo que al final te das cuenta de que somos muy frágiles.

–¿Qué tiene valor?

–El deportista está en un círculo vicioso, te preparas tus objetivos, vuelves a entrenar... Es positivo, pero dejas muchas cosas por tu cometido y te das cuenta de que eso te absorbe mucha energía o todo tu tiempo, y entonces empiezas a ver que hay mucho más allá detrás y que para mí lo que más valor tiene es estar con mi familia, con mis amigos.

–¿Qué valores son los de España, de los que hablan en la campaña?

–Somos un país unido, uno de los mejores países, tenemos mucho trabajo en equipo y debemos resaltar lo que nosotros como deportistas siempre llevamos dentro, que es el sacrificio, la disciplina, el tener un propósito y seguir avanzando aunque las cosas no vayan como quieres.

–¿Piensa en que podría estar a punto de ir a Tokio estos días?

–No, no. No merece la pena. De nada sirve lamentarte, es que es así para todo el deporte, tú no eres especial, estamos todos en las mismas condiciones. Puedes tirarte de los pelos o pensar que tienes un año más para prepararlo.