Los cinco momentos inolvidables de Iker Casillas

Títulos, gestos, debuts, paradas... el portero que lo ganó se ha retirado con 39 años

Iker Casillas es una leyenda del deporte mundial. Por sus títulos, por sus parados, por su ascendencia en el Madrid y en la selección... su adiós y el reconocimiento unánime de todo el deporte mundial son la confirmación de ello. Estos son algunos de los momentos inolvidables que ha vivido el portero que lo ganó todo.

De Navalacruz a Trondheim

En el verano del 97, Iker Casillas no perdonó unos días en Navalacruz. Fue su última visita al pequeño pueblo de la sierra de Gredos antes de entrar a formar parte de la primera plantilla del Real Madrid. El 25 de noviembre de 1997 la clase de Diseño se interrumpió un momento. No pasaba nada en el Instituto Cañaveral. Lo único es que había un mensaje para un chaval de 16 años que tenía que abandonar el aula porque tenía que irse a Noruega con una convocatoria de Liga de Campeones con el Real Madrid. El rival era el modesto Rosenborg. El Madrid perdió por 2-0. El partido se jugó con ocho grados bajo cero, como si fuera uno noche en el crudo invierno de Navalacruz. Iker estuvo sentado en el banquillo intentando pasar el menor frío posible. Después de aquella convocatoria volvió al Instituto Cañaveral.

De Glasgow a la gloria

Cinco días antes de cumplir 21 no eran tiempos sencillos para Iker tanto dentro como fuera del terreno de juego. Vicente del Bosque veía que algo no iba bien en aquel chaval de 21 años que ya había debutado también con la selección. Del Bosque había apostado por César en la Champions y así arrancó la final de Glasgow. El portero titular ante el Bayer Leverkusen se lesionó en un salto con Lucio con más de 20 minutos de final por delante y apareció el canterano. El asedio de los alemanes se estrelló una y otra vez contra el “Santo”. Voló y lo paró todo. Aquel tiro de Berbatov que sacó con el pie derecho, cuando parte de su cuerpo se metía en la portería, forma parte del imaginario colectivo del madridismo. Los «galácticos» ya tenían su Copa de Europa. Casillas ganó la segunda de su vida y acabó el partido llorando. La temporada no había sido sencilla. Lo dice su descubridor, Manuel Amieiro: “El momento clave de su carrera fue el partido de la Novena en Glasgow. Hizo paradas muy buenas en una situación de exigencia máxima y saliendo del banquillo. Aquello cambió su carrera”.

El “primer título” con la absoluta

Desde las categorías inferiores del equipo nacional, Iker Casillas sabía lo que era levantar títulos. Fue campeón de Europa sub'16 en Alemania (1997) y campeón del mundo sub’19 en Nigeria (1999). Su salto a la absoluta como el de tantos otros le obligaba a acabar con la maldición de los cuartos de final, la maldición de los penaltis... las maldiciones que salpicaban al equipo nacional una y otra vez. Y en 2008, con Luis Aragonés en el banquillo, llegaron los cuartos de final de la Eurocopa ante Italia. Una prórroga, unos penaltis... Y sí se derrotó a los italianos con el penalti decisivo que transformó Cesc Fábregas, pero antes de eso hubo dos paradas decisivas de Casillas en la tanda. Di Natale y De Rossi se estrellaron contra el portero español que marcó el camino para alcanzar las semifinales y para que España 34 años después volviera a proclamarse campeona de Europa.

El beso

En el podio de imágenes del Mundial de Suráfrica hay dos que están protagonizadas por Iker Casillas. El oro es para el gol de Iniesta. Y la plata es para la estampida que comenzó Robben en el minuto 66 de la final. El holandés remató y parecía que había engañado al portero. Iker tapó todo lo que puso y más. Sacó el pie derecho para despejar la pelota. Su bota se quedó temblando. El partido siguió empate a cero y un rato después el portero levantó los 6,170 kilos que pesa la Copa del Mundo. En la celebración aparecieron el Rey Emérito, Rafa Nadal, pero el momento cumbre se produjo cuando Casillas fue entrevistado en directo por Sara Carbonero. La reportera de Telecinco ya era su pareja. Habían recibido críticas durante la primera fase. Que si le despistaba, que si era un motivo para que no estuviera centrado... Tonterías. El beso que dio a Sara en plena entrevista fue otro momento cumbre.

Guerra y paz

Hubo un tiempo en que cada Madrid y Barça equivalía a una Guerra Civil. Con José Mourinho en el banquillo del Madrid y Pep Guardiola en el Barça, el fútbol dejó de ser deporte y se convirtió en algo más. Iker Casillas y Xavi Hernández se convirtieron en mediadores de un conflicto disparatado. Las llamadas entre dos de los pesos pesados para la selección sirvieron para apaciguar los ánimos, llamar a la sensatez y acabar con una dinámica que no llevaba a ninguna parte. La cosa había ido tan lejos que Xavi y Casillas terminaron recibiendo el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Antes lo habían recibido como miembros de la selección y repitieron porque ejercieron de bomberos en un conflicto que por momentos parecía que iba a acabar fatal.