Motivos para pensar que ha acabado el ciclo de Simeone en el Atlético

El partido ante el Leipzig deja tocado al entrenador rojiblanco, que ha ganado dos títulos en los últimos seis años

Simeone, en el partido contra el LeipzigLluis Gene / POOLEFE

La victoria en Anfield fue un espejismo que ilusionó al Atlético con una realidad que no existía. Cuando se paró el mundo, el equipo de Simeone estaba mal clasificado en Liga, fuera de los puestos de acceso a la Liga de Campeones y eliminado de la Copa por un equipo de Segunda B. Y el Liverpool mereció haber liquidado la eliminatoria en los primeros noventa minutos del partido de vuelta.

Sólo Oblak permitió que el Atlético siguiera con vida y en la media hora de prolongación el partido entró en una realidad paralela que acabó convirtiendo a Llorente en el mejor delantero del equipo e ilusionando al Atlético durante los meses de cuarentena con la posibilidad de ganar la Champions. Su única opción para ganar un título esta temporada.

El partido del Leipzig le ha devuelto a la realidad de un curso deprimente, en el que sólo ha cumplido al alcanzar la tercera plaza en la Liga. Superado siempre por el equipo alemán, sólo dio la sensación de poder llegar a semifinales con la entrada de Joao Félix. Pero los problemas del equipo rojiblanco iban mucho más allá de la ausencia del portugués en la alineación inicial. Parecía más un problema de actitud, un equipo que prefiere esperar a mandar y que se siente desbordado por un rival que ataca pero que compite en igualdad en intensidad y en condición física. Los valores de los que presume el Atlético.

No es una sensación nueva para el Atlético. Simeone ha llevado al Atlético hasta donde está. Encontró un equipo destruido y lo convirtió en un grupo capaz de ganar a cualquiera y de competir en igualdad con los mejores de Europa. Pero le cuesta dar un paso más. En la final de la Champions de 2016 le pudo el miedo. Cuando tenía sometido al equipo de Zidane, que tenía a varios jugadores con problemas físicos, como Benzema y Bale, incapaces de armar un contraataque, decidió echarse atrás. Contra el Leipzig sólo se fue adelante con el partido perdido. Ese paso adelante es lo que siempre le ha faltado para ser campeón de Europa.

Siete títulos ha ganado Simeone en las nueve temporadas que lleva en el Atlético. Pero cinco de ellos los ganó en los tres primeros cursos y en los últimos seis sólo ha ganado dos que quizá son más un castigo que un premio. Porque el título de la Liga Europa de 2018 era el premio a hacerlo mal en la Liga de Campeones, un título menor para un Atlético que no fue capaz de superar la fase de grupos después de dos empates contra el Qarabag.

Desde que ganó la Liga estuvo tres temporadas sin ganar nada. Y en las tres siguientes sólo ganó dos títulos que no quería. Cuanto más gasta el club más se aleja la plantilla del gusto de Simeone. La prueba es la suplencia de Joao Félix en Lisboa y la titularidad de Diego Costa.

Simeone insiste en el internacional español, que sólo ha marcado cinco goles esta temporada y que nunca ha sido el mismo que fue desde su regreso al Atlético. En tres temporadas ha jugado 76 partidos y ha marcado 17 goles, una media de un tanto cada cuatro partidos y medio. Muy lejos de lo que se espera del delantero de un equipo que quiere ser campeón de Europa. Muy lejos también esta temporada sus cinco goles de los 16 que ha marcado Morata, el máximo goleador del equipo.

El remate ha sido uno de los problemas del Atlético esta temporada. De los siete primeros clasificados en la Liga, los que acceden a Europa, es el menos goleador de todos. Ha conseguido un gol menos que el Granada. Un registro demasiado pobre para un club que compite con los más grandes y que se puede gastar 127 millones en el fichaje de Joao Félix. Sin embargo, Simeone prefiere a Llorente como segundo delantero antes que al portugués.

El Atlético ha estado muy lejos del rendimiento que se espera de él. Y los capitanes hicieron autocrítica después de la derrota ante el Leipzig. “Fueron mejores en todo momento”, reconocía Koke. “Nosotros tenemos mucha culpa de no entender el juego. Jugadores como yo tenemos que leerlo más rápido para ayudar al equipo”, asumía Saúl.

Pero el discurso de Simeone en público siempre busca más excusas que soluciones. El presupuesto, incapaz de competir con Madrid y Barcelona, siempre ha sido uno de sus argumentos. Este año lo ha calificado “de transición” después de la salida de futbolistas como Godín, Juanfran, Filipe Luis y Griezmann y la llegada de jóvenes como Joao Félix y Lodi. “Dimos todo lo que teníamos”, se limitaba a decir Simeone tras caer en los cuartos de final de la Champions. A lo mejor ése es el problema.