Bono acerca la sexta al Sevilla (2-1)

De Jong marcó el tanto decisivo, pero el guardameta sostuvo al equipo sevillista en sus peores momentos

Marcó Luuk de Jong, incomprensiblemente solo en el área pequeña, y el Sevilla sintió de nuevo la sensación de llegar a una final. Se lo tiene que agradecer al holandés, acertado en el remate. A Jesús Navas, que le puso la pelota donde la quería. O incluso a Wam-Bissaka y Lindelof, porque entre el central y el lateral del United se desentendieron del delantero sevillista.

Pero el mérito de que el Sevilla llegara con vida hasta allí es de Bono. El guardameta marroquí llegó cedido del Girona con vocación de suplente y eso se ha dedicado casi toda la temporada, hasta que la lesión de Vaklic le abrió las puertas del equipo después del confinamiento. La respuesta de Bono no ha podido ser mejor. Y Martial es testigo.

Bono paró todo lo que le lanzaron menos el penalti con el que Bruno Fernandes abrió el marcador, pero su actuación fue especialmente dolorosa para Martial. El delantero francés se estrelló contra Bono una y otra vez en el comienzo de la segunda parte. Eran los mejores momentos del United y al Sevilla sólo las manos de su guardameta parecía capaz de sostenerlo.

Había empezado bien el equipo de Lopetegui, que se enfrentaba a un partido vivo, intenso, en el que los dos equipos presionaban y trataban de imponer un ritmo alto.

Golpearon primero los ingleses, con un penalti de los que raras veces se pitan, pero no por ello son menos penalti. Rashford centró y, cuando Bono ya había despejado la pelota, Diego Carlos lo golpeó. El lanzamiento lo aprovechó Bruno Fernandes, el futbolista al que más temían Lopetegui y su equipo.

Lo que su compatriota Joao Félix hizo en la segunda parte del partido del Atlético contra el Leipzig es lo que ha hecho él, pero sostenido en el tiempo, desde el mercado invernal. Su influencia ha sido decisiva para que el United haya alcanzado la Liga de Campeones y por eso el Sevilla trataba de que le llegaran pocos balones.

La respuesta llegó pronto, con ese gol de Suso que remató una excepcional jugada del Sevilla. La pelota se mueve con velocidad en los pies de los jugadores de Lopetegui y los laterales son decisivos en ese juego. Si Navas puso en los pies de De Jong el balón del segundo tanto, Reguilón le había dado el primero a Suso.

El United fue creciendo en el manejo de la pelota y del partido. Y entre parada y parada de Bono, Lopetegui iba buscando soluciones. Alteró todo el ataque y le dio resultado. Pocos entrenadores pueden sacar más partido a la posibilidad de hacer cinco cambios que les ha regalado la International Board después del confinamiento. Lopetegui cambió la imagen del equipo desde el banquillo. El partido pedía a Munir y Julen se lo dio, aunque el mérito final fuera para De Jong.

El United no encontraba a Bruno Fernandes, pero lo intentaba a través de los pies de Pogba y de Rashford. Especialmente Rashford, un futbolista técnico e imaginativo capaz de hacer regates imposibles en el borde del área o de lanzar faltas lejanas con una potencia inusual.

Pero Bono no estaba solo, lo protegía la línea que tenía delante, los incansables laterales y una pareja de centrales envidiada en Europa. Pero todo eso lo arma Julen Lopetegui, que ha llevado al Sevilla a su sexta final de la Liga Europa. Las otras cinco las ganó.