MotoGP: a un centímetro de la tragedia en Austria

Valentino Rossi no había tenido un susto tan grande en toda su carrera. Las altas velocidades del Red Bull Ring dan miedo

La cara de susto de Rossi lo decía todo. El Mundial estuvo ayer en Austria a un centímetro de la tragedia. Por un pelo, dos motos volando por los aires como proyectiles de más de 150 kilos no impactaron directamente en Valentino y Viñales, que pilotaban unos metros por delante ajenos a lo que sucedía a su espalda. «Vi una sombra y pensé que era el helicóptero que nos sobrevolaba», explicaba «Il dottore», que después de veinticinco años de trayectoria en el campeonato reconoce que se enfrentó al momento más peligroso de toda su carrera.

Milagrosamente, las motos desbocadas de Morbidelli y Zarco ni rozaron a los dos hombres de Yamaha. «El santo del motociclismo ha hecho un gran trabajo. He sentido mucho miedo. Nos podíamos haber hecho mucho daño», continuaba Valentino, que al llegar al box después de la bandera roja se llevaba las manos a la cabeza y se tocaba como para comprobar que tenía todo en su sitio. Lo mismo Viñales, que iba a lamentar su mal resultado (décimo puesto), pero rápidamente se dio cuenta de que el verdadero éxito es que no hubiese pasado nada.

Todo empezó en la entrada de la curva 3, cuando Johann Zarco adelantó a Morbidelli y comenzó una frenada a la que se llega a casi 300 km/h. Los dos se tocaron y a esa velocidad no hay forma de mantener el control. Se fueron al suelo con dureza y sus motos salieron disparadas contra las protecciones. De allí, directas a la pista, volando por el aire y casi colisionando con Valentino y Maverick, que no tuvieron tiempo ni de rezar. Los pilotos caídos salieron ilesos más allá de magulladuras y alguna quemadura con el asfalto. Parece increíble verlos caminar poco después de un golpe tan fuerte, pero ellos son así, de otra pasta.

Son fuertes y valientes, pero no están locos. Por eso, tanto Rossi como Morbidelli cargaron duramente contra Zarco y su acción, que consideran temeraria. «No quería dejarse adelantar en la frenada y lo ha hecho a propósito. No es la primera vez. Está bien ser agresivo, pero alguno está perdiendo el respeto por los rivales. Este es un deporte peligroso y es necesario respeto por el de al lado», insistía Rossi, que pedía una sanción para el francés del Esponsorama Racing.

Morbidelli, con una buena paliza en el cuerpo, no se ahorraba calificativos con el galo. «Es un medio asesino. Frenar así a esa velocidad es tener poco cariño por los que pilotan a tu lado», confirmaba el italiano perdiendo un poco su tranquilidad habitual. Zarco insistía, con el gesto muy serio, que no había nada de maldad en su maniobra.

Las imágenes hablan por sí solas y ponen los pelos de punta a cualquiera. Márquez, que lo estaba viendo desde el salón de su casa, subió un tuit con los emoticonos de las manos juntas, en señal de que había sido un milagro que todo quedase un susto. La carrera se tuvo que detener, evidentemente, y comenzó poco después a sólo veinte vueltas. El parón condenó a Pol Espargaró, que era muy superior en esos momentos y se estaba escapando. Después tuvo que montar un neumático blando trasero y perdió el buen ritmo. El que nunca lo encontró fue Fabio Quartararo, que está notando la presión de que todos los ojos se fijen en él. Sólo pudo terminar octavo y reconoció que su Yamaha tenía un problema de frenos. Lo cierto es que sólo ha sumado 17 puntos en las dos últimas carreras. Marc parece que tampoco volverá este fin de semana, pero se están empeñando en darle opciones.