El Atlético espera la explosión de Joao Félix

El partido contra el Leipzig demostró que el futuro del Atlético está en sus pies

El partido de cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Leipzig reflejó la realidad del Atlético, un equipo que debe entregarse a Joao Félix para seguir creciendo. O para crecer de verdad, porque el Atlético es un equipo estancado desde aquel mágico 2014 en el que fue campeón de Liga y subcampeón de Europa. Desde entonces sólo ha conseguido una Liga Europa y dos Supercopas, la de España en 2014 y la de Europa en 2018. Aquel enfrentamiento contra el Real Madrid en Tallin fue el último gran partido de Diego Costa.

El internacional español es el pasado del Atlético y Joao, el presente y el futuro del equipo.

El portugués es la nota diferente en un equipo en el que Simeone quiere convertir a todos en «japoneses», que diría Luis Aragonés. Es la ambición que le falta al equipo, como demostró en la Champions contra el Leipzig. Entró en la segunda parte, se echó el equipo a la espalda, se lo llevó arriba y a punto estuvo de dar la vuelta al partido y conseguir que el equipo de Simeone avanzara hacia las semifinales.

Es la esperanza del Atlético en un mercado extraño, sin fichajes. Sólo ha llegado, de momento, el portero croata Ivo Grbic. En principio para ser suplente de Oblak, aunque el esloveno no acaba de cerrar la puerta a una salida del Atlético.

Simeone tiene la portería cubierta, pero al equipo le falta el gol. Por eso busca un delantero, aunque el problema de siempre, el dinero, se ha visto agravado por la pandemia. Sin grandes ingresos por traspasos y sin ingresos por taquilla, el equilibrio presupuestario del Atlético no permite pagar mucho por los futbolistas. Ni siquiera por los que podían llegar libres. Cavani, perseguido hace unos meses, no parece ahora un fichaje demasiado probable. Y el sueldo de Luis Suárez también supera las posibilidades del Atlético.

Los números de la temporada pasada hacen evidente la necesidad de un delantero que tiene el Atlético.

Morata fue el máximo goleador, con 16 goles entre todas las competiciones. Y Joao Félix fue el siguiente, con sólo nueve tantos. Diego Costa apenas aportó cinco en 30 partidos. Un gol cada seis encuentros, aunque Simeone acabó prefiriéndolo a Morata en los encuentros decisivos.

El gol permitiría al Atlético dar ese paso adelante para competir de verdad con el Real Madrid y con el Barcelona. Juega una Liga diferente, en la que compite solo. Sin posibilidades reales de discutir el campeonato con los dos grandes y con un presupuesto y unas posibilidades muy por encima de los que vienen por detrás, encabezados por el Sevilla. Lo que no se discute es el liderazgo de Simeone. Es el entrenador que le ha hecho ganar siete títulos. Aunque en los últimos seis años apenas han conseguido uno y, precisamente, el que no hubieran querido volver a ganar, la Liga Europa. La segunda división del continente.