Lucía Sainz y Gemma Triay completan su enorme escalada y tocan la cima levantando el título

Ha sido un renacer total, una vuelta a su época más exitosa. Ha sido salir de las cuatro paredes de los recintos cerrados y la mejor esencia de Gemma Triay y Lucía Sainz ha vuelto a aparecer. Escalada completa, llegando a la cima del 8.000, venciendo primero en cuartos a Alejandra Salazar y Ariana Sánchez, en semis a Martita Ortega y Bea González y ahora, en la gran final, a Marta Marrero y Paula Josemaría. Mejor...imposible.

Monólogo total y absoluto en el primer set por parte de Gemma y Lucía. Un auténtico revolcón, sin medias tintas, sin contemplaciones, a dos ganadoras natas. Con un dominio completo de la zona de la pista que está más cerca de la red, desbaratando todas y cada una de las devoluciones de las de Juan Alday.

No les dejaban pensar ni respirar, les apretaban bola sí y bola también y les ahogaban junto al cristal. Llegaban incluso Marta y Paula con menos desgaste, por tener un partido menos y por ahorrarse los cuartos de final por lesión de una rival, si bien en semis disfrutaron la menorquina y la catalana de un partido mucho más cómodo, pero esta era una final y hay que entrar a ganarlas.

En esa filosofía estuvieron mucho mejores una Lucía imperial en actitud, imperial como siempre, sin negociar una sola gota de entrega, mientras que Gemma se vestía de MVP con acciones todas acertadas que les permitieron adueñarse del primer parcial en un abrir y cerrar de ojos, en poco más de 20 minutos (6-0). Alarma total en el banquillo de Marta y Paula, pues en absoluto se esperaban ese marcador, y menos en la final, por lo que intentaron mostrar otra cara en el principio del segundo, pero una cosa es lo que se desea y otro lo que se consigue.

No bajaron el pie del acelerador las chicas de Rodri Ovide, con otro break de inicio para ponerse primero 2-1 y luego 3-1, si bien recuperaron una de las roturas sus rivales (3-2) para después poner otra vez la igualada con su saque (3-3). Esta manga sí parecía que estaba más igualada, lo que demandaba el espectador, a pesar de que a Paula se le veía algo más baja de pilas en lo físico que al resto (lo que suplía defendiendo y aguantando para que Marrero cerrase los puntos); en el otro lado, la campeona de Mahón (Gemma Triay) empezó a abrir el campo y a jugar a placer, a gustar y gustarse, y a segur sumando en pos del título.

Pero lo de Paula y Marta fue agarrarse a la pista como buenamente podían, aguantando el chaparrón y respondiendo, esta vez sí haciendo daño y forzando el tie break, un tie break larguísimo, en el que las dos tuvieron oportunidades con bolas de partido pero que cayó, merced a un 8-10 en el bando de la dupla nº2.

Ahora eran Gemma y Lucía las que no sabían cómo habían podido igualarles, las que asomaban dudas, pero Ovide desde el banco se encargó de disiparlas: ''Salid ahí a jugar, como en el primero''. Y eso hicieron.

La mala fortuna se cebó entonces con Marta Marrero, pues ella sola al apoyar sufrió una torcedura de tobillo con la que precisó asistencia médica y vendárselo con fuerza, volviendo a jugar con claros síntomas de cojera pero apretando los dientes, con coraje, y obligando a Paulita a cubrir mucha más pista.

Intentaron aprovechar la coyuntura Lucía y Gemma, pero ni a pesar de que Marrero no podía correr (bravo por ella que aguantó hasta la última bola) lograron encontrar la vía para marcharse en el marcador. De nuevo paridad (4-4, 5-5, 5-6) y tie break asegurado por parte de Marrero y su compañera. Salieron a restar el saque de la jugadora de Mahón, que casi lo completó en blanco tras más de dos horas y media. Tie break para decidir la grandísima final.

En la suerte dispar que siempre es la muerte súbita, la igualdad no abandonó la final, y se mantuvo constante, siempre presente, dándoles opciones a las dos que ninguna pareja quiso aprovechar. Caía la noche en Cerdeña y al final las que más se atrevieron a tirar para adelante fueron Triay y Sainz quienes, tras 2 horas y 42 minutos de partido consiguieron levantar su primer título del año (6-0, 6-7 y 7-6). Una final maratoniana que les corona en suelo italiano y que les devuelve a la senda del éxito.