Las cinco claves del Barcelona de Koeman: cambio de sistema, el nuevo papel de Messi...

Aunque es muy pronto con sólo un partido, el equipo azulgrana deslizó en su estreno ante el Villarreal lo que quiere ser

Sólo es un partido, pronto para sacar grandes conclusiones, y más teniendo en cuenta que con el criticado Quique Setién el Barça también pasó por encima del Villarreal en julio, pero el estreno oficial de Koeman en el banquillo ya dejó ver las intenciones que va a tener su equipo. Era un duelo contra un gran rival y delicado por todo lo sucedido durante la semana, con el enésimo desafío de Messi al club y la actuación de Luis Suárez en el Metropolitano que podía escocer, y una derrota hubiera hecho daño. El Barcelona tiene por delante una semana muy exigente: ir el jueves a Vigo, campo en el que sufre mucho los últimos años, y recibir al Sevilla, el conjunto de moda en España. Estás son algunas de las novedades del holandés.

Cambio de sistema

El 1-4-3-3 característico del Barcelona los últimos años parece haber pasado a la historia. Ya lo modificaron o lo intentaron Valverde, con un 1-4-4-2, y Setién al comienzo con el 1-3-4-3, pero al final volvieron a lo que el equipo conocía. Con Koeman el recurso es el doble pivote, que no se veía en el Camp Nou desde el siglo pasado, desde la época de Bobby Robson en el banquillo y Ronaldo Nazario en el césped. Jugaban Popescu y Guardiola a mediados de los noventa. Ahora De Jong es fijo y a su lado estuvo Busquets, que podría alternarse con otros jugadores como Pjanic. El holandés tendrá más protagonismo que jugando de interior y Busquets, si está en forma, todavía tiene mucho que decir. Al lado de Xabi Alonso conquistó el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012 con España.

Ansu Fati ya está aquí

No dudó Koeman en poner a Ansu Fati de titular en el primer partido. Cumplió la promesa de dar oportunidad a los jóvenes cuando se lo ganen en los entrenamientos. Sus 17 años (18 el próximo 31 de octubre) no son un impedimento: “Es algo impresionante que a su edad tenga ya nivel para jugar en el primer equipo del Barcelona”, aseguró el holandés. Dos goles, un penalti recibido y varias diabluras más fueron la respuesta del ya internacional con la Roja. Ahora, después de esa exhibición, seguir apostando por él es fácil, pero vendrán malas seguro porque no puede mantener ese nivel siempre y está por ver qué sucederá entonces. En el club tienen claro que el futuro pasa por él y por eso han rechazado ofertas millonarias, pese a las necesidades económicas. “No hay que correr con Ansu”, advirtió Busquets. La gestión de este tipo de futbolistas hay que hacerla siempre con cuidado: ni hacer que se les suba a la cabeza ni frustrarlos dejándolos sin jugar cuando se equivocan.

Menos Messi no tiene por qué ser peor

Leo recuperó su posición de “falso 9”, con la que dio el salto definitivo en la época de Guardiola, pero tampoco aguantó mucho ahí. Es un sitio en el que toca menos la pelota y cuando se aburrió tan arriba, bajó a recibir incluso al medio campo. Leo se cambia la posición con Griezmann, que parte de la derecha, para intentar que todo sea menos previsible. El argentino intentó 61 pases ante el Villarreal, número idéntico a la media de la temporada pasada, pero sí se notó menos obsesión en buscarlo. Que no todo dependa de él no tiene por qué ser malo. La capacidad del “10” hacía que otros jugadores se hubieran acomodado: se la daban y ya está, que invente. Pero es demasiado para un futbolista, por mucho que sea el mejor. Seguirá siendo el referente, pero con ayuda es más probable que se llegue al éxito. Es una “Messidependencia” condicionada.

La presión

Tampoco fue el Barça que se vio ante el Villarreal un equipo deslumbrante en la presión. No fue el Bayern, vaya. Koeman desveló públicamente en su presentación qué era lo que, para él, le faltaba al grupo: no era calidad, claro que no; era intensidad. La intentará recuperar con la presión arriba después de perder la pelota, y en esa labor tienen que estar implicados todos los jugadores, incluido Messi. A ratos se vio en el estreno en el Camp Nou, pero todavía tiene mucho margen de mejora en este sentido. “Hay que coger aún físico. Era el primer partido tras la pretemporada”, explicó el nuevo entrenador, satisfecho de lo que vio, sobre todo hasta el descanso. Después, el 4-0 que había en el marcador desvirtuó todo un poco.

Recuperar a jugadores

Pjanic, Trincao y Pedri son los fichajes del Barcelona, a la espera del lateral derecho Dest y de que puedan llegar otro central y un delantero, aunque la crisis por la pandemia manda. La labor de Koeman es en parte “recuperar” a futbolistas que quedaron marcados, pero que todavía pueden rendir. Luis Suárez sí se ha ido, pero otros veteranos se han quedado. Jordi Alba ofreció un buen nivel. Siempre es un recurso en ataque, pero sus despistes defensivos le penalizan. Físicamente tiene que estar bien, como Busquets, durante años un futbolista sin relevo y que ahora en un papel más secundario y con compañía en el medio puede seguir siendo más que útil. Piqué también cuenta con la confianza del entrenador y Coutinho espera aprovechar esta segunda oportunidad jugando en la posición que más le gusta, más centrado. El brasileño dio un primer paso contra el Villarreal. Dembélé también tiene que hacerlo, si olvida por fin sus problemas de lesiones.